
Los 32 países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) aprobaron por unanimidad liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas para enfrentar la interrupción del suministro provocada por el bloqueo del estrecho de Ormuz en medio de la guerra en Irán. Se trata del mayor uso de estas reservas desde la creación del organismo en 1974.
La mayor liberación de reservas en la historia de la AIE
El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, sostuvo que esta acción busca compensar la pérdida de oferta en el mercado petrolero y remarcó que “la seguridad energética es el mandato fundador de la AIE”. La agencia explicó que los barriles se pondrán a disposición del mercado según las circunstancias nacionales de cada miembro, en una medida de emergencia sin precedentes por su volumen.
La AIE ya había recurrido antes a sus reservas estratégicas en situaciones de crisis, incluidas las decisiones adoptadas en marzo y abril de 2022 por la tensión generada tras la invasión rusa de Ucrania, pero nunca en una magnitud como la actual. Los 400 millones de barriles equivalen a cerca de un tercio de los más de 1.200 millones que conforman esas reservas, mientras los miembros del organismo están obligados a mantener al menos el equivalente a 90 días de importaciones para enfrentar interrupciones excepcionales del suministro.
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El impacto del cierre del estrecho de Ormuz
Según la AIE, con la guerra los flujos de crudo y derivados que salen por el estrecho de Ormuz cayeron a menos del 10% de sus niveles previos al conflicto. Antes de la guerra, por esa vía transitaban alrededor de 20 millones de barriles diarios entre crudo y productos petroleros, el equivalente a cerca del 25% del petróleo transportado por mar en el mundo. El cierre también ha llevado a operadores de la región a reducir o frenar producción, en un escenario marcado además por ataques a infraestructura energética del golfo Pérsico.
El gas también enfrenta problemas de suministro
La presión no se limita al petróleo. La AIE ha advertido que casi una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado (GNL) depende del paso por Ormuz, especialmente desde Catar y los Emiratos Árabes Unidos. Birol reconoció que existen pocas alternativas para reemplazar ese suministro, mientras compradores asiáticos compiten por cargamentos que originalmente iban destinados a Europa.
En ese contexto, ya se confirmó al menos un cambio de ruta de un buque con GNL que había salido de Nigeria y debía descargar en Francia, pero que ahora se dirige a India. Birol también señaló que en algunos países asiáticos con menor capacidad para pagar el alza del gas desde el inicio del conflicto, el combustible ya comenzó a ser racionado.
A diferencia de lo que ocurre con el petróleo, la AIE no cuenta con un mecanismo equivalente de reservas estratégicas para el gas. Tras la decisión adoptada este miércoles 11 de marzo de 2026, la agencia indicó que seguirá monitoreando la evolución de los mercados y que, si lo considera necesario, formulará nuevas recomendaciones a sus países miembros.