
El mercado global del aluminio enfrenta una nueva fuente de disrupción tras la declaración de fuerza mayor por parte de Emirates Global Aluminium (EGA), el mayor fabricante del metal en Medio Oriente. La medida, que permite suspender compromisos contractuales por causas extraordinarias, se produce luego de que su estratégica fundición de Al Taweelah quedara fuera de operación tras un ataque con misiles y drones atribuido a Irán a inicios de abril. Este evento ocurre en medio de una escalada de tensiones geopolíticas en la región, con implicancias directas para las cadenas de suministro globales. La instalación afectada no es menor: solo en 2025 produjo cerca de 1,6 millones de toneladas, posicionándose entre las mayores del mundo. La interrupción no solo compromete entregas inmediatas, sino que también instala incertidumbre sobre la capacidad de respuesta del sector en un contexto de alta demanda industrial.
Impacto inmediato en contratos y suministro global
La invocación de fuerza mayor implica que EGA podrá suspender parcial o totalmente el cumplimiento de ciertos contratos de suministro, afectando a clientes en Europa, Asia y Estados Unidos. La compañía no ha detallado públicamente el alcance total de la medida, pero documentos revisados por Bloomberg confirman que ya se han activado estas cláusulas en algunos acuerdos.
El aluminio es un insumo clave para industrias como la automotriz, construcción, energías renovables y manufactura avanzada. Por ello, cualquier interrupción relevante en su producción tiene efectos en cascada. Medio Oriente representa aproximadamente el 9% del suministro global de este metal, con EGA como uno de sus principales actores. La paralización de una instalación de esta magnitud reduce significativamente la oferta disponible en el corto plazo.
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Efecto dominó por crisis en el estrecho de Ormuz
La situación se agrava por el contexto logístico. El virtual cierre del estrecho de Ormuz ha limitado el acceso a insumos críticos necesarios para la producción de aluminio, como alúmina y energía, además de restringir las exportaciones. Esta doble presión —operacional y logística— eleva el riesgo de nuevos recortes productivos en la región.
Diversos productores ya enfrentaban dificultades antes del ataque, y el sector anticipa que, de prolongarse las restricciones en esta vía marítima clave, podrían generarse paradas adicionales en otras fundiciones del Golfo. El aluminio, altamente dependiente de cadenas de suministro continuas, es especialmente vulnerable a este tipo de interrupciones.
Precios al alza y señales del mercado
Los mercados reaccionaron rápidamente a la combinación de factores geopolíticos y productivos. Los futuros del aluminio en la London Metal Exchange (LME) han registrado una tendencia alcista sostenida desde el inicio del conflicto. El último cierre se ubicó en US$3.498,50 por tonelada, con un avance diario de 1,6% y acumulando tres semanas consecutivas de ganancias.
Este comportamiento refleja la creciente preocupación por la disponibilidad del metal en el corto plazo. Analistas del mercado advierten que, de mantenerse las interrupciones en Medio Oriente, los precios podrían seguir escalando, impactando directamente en los costos industriales a nivel global.
Repercusiones para la industria y América Latina
Para economías como la chilena, aunque no son grandes productoras de aluminio, el alza de precios puede tener efectos indirectos en sectores industriales y de construcción, así como en el costo de importación de insumos. Además, la volatilidad en los metales refuerza la necesidad de diversificar cadenas de suministro y fortalecer la resiliencia logística.
En paralelo, este escenario abre oportunidades para otros productores fuera de la zona de conflicto, que podrían capitalizar la menor oferta desde Medio Oriente. Sin embargo, la rapidez con que se restablezcan las operaciones en Al Taweelah y la normalización del tránsito marítimo serán factores decisivos para determinar la duración de este shock en el mercado.












