
La operación comenzará tras la habilitación de la pista y dependerá de las condiciones meteorológicas en la cordillera de Atacama. Los accesos terrestres a los campamentos Barriales y Potrerillos continúan interrumpidos por los efectos del sistema frontal.
Barrick Chile inició la preparación de un operativo aéreo para trasladar a 39 trabajadores que permanecen aislados en los campamentos Barriales y Potrerillos, ubicados en la comuna de Alto del Carmen, Región de Atacama, luego de que el sistema frontal que afectó a la zona cordillerana cortara las rutas de acceso terrestre.
El movimiento de personal estaba previsto para comenzar este viernes 24 de julio, mediante helicóptero y sujeto a que existieran condiciones meteorológicas compatibles con una operación segura. La habilitación de la pista permitió avanzar en la planificación, después de varios días en que la nubosidad, las precipitaciones y las condiciones de vuelo impidieron concretar el traslado.
Los trabajadores pertenecen a distintas empresas contratistas y permanecen resguardados en instalaciones preparadas para enfrentar bajas temperaturas y aislamiento temporal. El episodio vuelve a poner el foco en la capacidad logística que requieren las operaciones y proyectos mineros emplazados en sectores cordilleranos, donde un evento meteorológico puede interrumpir caminos y restringir durante varios días los movimientos de personas, equipos e insumos.
Traslado condicionado por la seguridad aérea
La evacuación no pudo realizarse inmediatamente después del corte de los caminos debido a que las condiciones atmosféricas impedían garantizar vuelos seguros. La operación fue postergada hasta contar con visibilidad, estabilidad meteorológica y una pista habilitada para apoyar el movimiento del helicóptero.
En faenas ubicadas en altura, el transporte aéreo está sometido a restricciones más exigentes que en zonas de menor altitud. El viento, la nubosidad, la formación de hielo y los cambios rápidos de temperatura pueden alterar las condiciones operacionales, especialmente en sectores cordilleranos donde existen menos alternativas de aterrizaje y una menor disponibilidad de rutas terrestres.
Por esa razón, la permanencia temporal del personal en los campamentos fue priorizada frente a un traslado bajo condiciones adversas. La decisión buscó evitar que una emergencia vial derivara en un riesgo adicional durante la evacuación.
El operativo contempla el retiro de todos los trabajadores que continúan en Barriales y Potrerillos. Su ejecución dependerá de la evolución del tiempo y podría desarrollarse de manera gradual, considerando la capacidad de transporte de la aeronave, la autonomía de vuelo, las condiciones de la pista y los protocolos de seguridad establecidos para cada movimiento.
Trabajadores permanecen con atención médica y suministros
Las 39 personas aisladas no presentaban problemas de salud de gravedad al 22 de julio. El personal se encontraba alojado en dependencias con aislación térmica, suministro permanente de energía y disponibilidad de agua y alimentos.
Un médico permaneció en el lugar para supervisar el estado general de los trabajadores y responder ante cualquier eventualidad. El policlínico de la faena también contaba con personal, insumos y equipamiento para mantener la atención sanitaria mientras continuara el aislamiento.
La disponibilidad de refugio, calefacción, alimentación, comunicaciones y asistencia médica constituye una condición crítica en instalaciones remotas. En episodios de nieve, lluvias intensas o remociones en masa, la restitución de los caminos puede tomar más tiempo del inicialmente previsto, lo que obliga a mantener reservas suficientes y procedimientos de contingencia capaces de sostener al personal sin depender de abastecimiento diario.
El episodio no registraba, hasta la preparación del traslado, alteraciones médicas que comprometieran el bienestar de los trabajadores. La prioridad operativa se concentró en ejecutar la salida cuando las condiciones permitieran reducir los riesgos asociados al vuelo.
Los caminos siguen interrumpidos
Aunque la pista fue habilitada para apoyar el operativo aéreo, los accesos terrestres a los campamentos continuaban inhabilitados debido a los daños provocados por el sistema frontal.
La recuperación de estas rutas requiere inspeccionar la estabilidad del terreno, retirar nieve, barro y material acumulado, además de revisar posibles socavaciones o deterioros en cruces, quebradas y zonas de pendiente. La reapertura no depende únicamente del despeje físico: antes de autorizar el tránsito de vehículos pesados y buses de personal deben verificarse las condiciones de seguridad de toda la ruta.
Barrick dispuso maquinaria para colaborar en la limpieza de caminos en Alto del Carmen. También puso un helicóptero a disposición de las tareas logísticas y de rescate desarrolladas por el Ejército y Carabineros durante la emergencia.
La coordinación entre empresas, autoridades, equipos de emergencia y comunidades resulta especialmente relevante en comunas cordilleranas con localidades dispersas. Los recursos utilizados habitualmente por la minería —maquinaria pesada, aeronaves, comunicaciones satelitales y personal especializado— pueden ampliar la capacidad de respuesta cuando las lluvias o nevazones superan la infraestructura disponible a nivel local.
Un desafío recurrente para la minería cordillerana
El aislamiento de Barriales y Potrerillos refleja uno de los principales riesgos logísticos de las actividades mineras y de exploración desarrolladas en la alta cordillera. Las instalaciones ubicadas en zonas remotas deben operar con planes de contingencia que consideren cierres preventivos, permanencia prolongada de trabajadores, interrupción de suministros y evacuaciones por vía aérea.
Estos protocolos adquieren mayor relevancia durante el invierno, cuando los sistemas frontales pueden afectar simultáneamente caminos, telecomunicaciones, energía y disponibilidad de transporte. Una operación segura requiere información meteorológica actualizada, reservas críticas, refugios adecuados y criterios claros para suspender desplazamientos antes de que las rutas queden bloqueadas.
Para las empresas contratistas, estas contingencias también implican revisar turnos, descansos, reemplazos y condiciones de alojamiento. La prolongación inesperada de la permanencia en campamento puede modificar la planificación laboral y logística, aun cuando no exista una emergencia sanitaria entre el personal.
El caso también subraya la necesidad de mantener redundancia en los sistemas de acceso. Cuando existe una única conexión terrestre, cualquier corte puede aislar completamente una instalación. La disponibilidad de pistas, helicópteros y equipos de emergencia permite responder, pero no reemplaza la necesidad de conservar caminos resistentes, monitorear puntos vulnerables y definir rutas alternativas cuando la geografía lo permite.
La operación dependerá del tiempo en Atacama
El inicio y la continuidad de los vuelos quedarán sujetos a la evolución meteorológica en Alto del Carmen. Incluso con la pista operativa, las condiciones pueden cambiar rápidamente y obligar a suspender temporalmente el movimiento de pasajeros.
La prioridad será completar el traslado sin exponer a las tripulaciones ni a los trabajadores a riesgos adicionales. Paralelamente, las labores terrestres deberán continuar hasta restablecer una conexión segura con los campamentos y recuperar la normalidad logística en el sector.
Para la industria minera, la contingencia refuerza una exigencia que se extiende a proyectos, exploraciones y faenas cordilleranas: la gestión climática ya no puede limitarse a reaccionar frente a una emergencia. Debe incorporarse en el diseño de accesos, infraestructura, campamentos, contratos de transporte y planes de continuidad operacional.
El resultado del operativo aéreo y el plazo que demande la reapertura de los caminos serán los próximos elementos a observar. Mientras las rutas permanezcan cortadas, el helicóptero seguirá siendo el principal medio para movilizar personal y apoyar las necesidades urgentes en esta zona cordillerana de Atacama.