
Con una inversión de US$150 millones, la iniciativa presentada al SEIA busca asegurar la continuidad de una de las principales faenas de Atacama, reforzando estándares ambientales, eficiencia operativa y seguridad hídrica.
La faena minera Caserones, ubicada en la alta cordillera de la Región de Atacama, se encamina a una nueva etapa de su desarrollo. La sociedad SCM Minera Lumina Copper Chile, controlada por la canadiense Lundin Mining, ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el Proyecto Modificación Faena Minera Caserones, mediante un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), con el objetivo de garantizar la continuidad operacional de la mina hasta el año 2039.
La iniciativa considera una inversión estimada en US$150 millones y se enmarca en una estrategia de largo plazo orientada a modernizar la operación sin alterar los parámetros productivos ya aprobados. Según lo expuesto por la compañía, el proyecto no contempla aumentos en la producción de cobre ni en el consumo de agua fresca, sino que apunta a optimizar la infraestructura existente y fortalecer la gestión ambiental.
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Optimización operativa y seguridad productiva
Uno de los ejes centrales del proyecto es la expansión de la Cantera Sur, actualmente en operación, junto con la habilitación de una nueva Cantera Norte, que permitirá complementar el suministro de material estéril. Esta nueva área incorporará caminos, cruces de quebradas y un reservorio de agua fresca de 180 mil metros cúbicos, destinado a reforzar la seguridad hídrica de la faena ante contingencias operacionales o climáticas.
En paralelo, el plan considera la ampliación del depósito de lixiviación, sumando alrededor de 90 millones de toneladas de capacidad adicional. Esta medida permitirá extender la vida útil de la planta SX-EW y del sistema de procesamiento asociado, asegurando la continuidad productiva hasta el horizonte definido en la vida útil aprobada.
Asimismo, se contempla la instalación de dos nuevos estanques de ácido sulfúrico, con una capacidad individual de 345 metros cúbicos, lo que otorgará mayor resiliencia logística y operacional frente a eventuales interrupciones de suministro.
Gestión hídrica y protección ambiental
El control de aguas y la protección del entorno constituyen uno de los pilares del proyecto. En este ámbito, Caserones reforzará el sistema de drenaje del depósito de arenas de la cancha 6, incorporando cinco nuevos pozos de bombeo para interceptar y recircular aguas infiltradas. Estas acciones buscan resguardar los cursos naturales aguas abajo, en particular la quebrada Caserones y su confluencia con el río Ramadillas, reduciendo riesgos ambientales y fortaleciendo el cumplimiento normativo.
Infraestructura y proyección regional
El proyecto también formaliza la integración del Campamento Planta Piloto a la operación regular, optimizando el uso de instalaciones existentes y fortaleciendo la logística para futuras obras de gran envergadura, como el desarrollo del muro del Depósito La Brea.
Con casi una década de operación desde su puesta en marcha en 2014, Caserones se ha consolidado como una faena estratégica para Atacama, tanto por su producción de concentrados y cátodos de cobre como por su aporte en empleo y encadenamientos productivos. La nueva fase presentada al SEIA busca consolidar ese rol, alineando continuidad operacional con una minería moderna, eficiente y ambientalmente responsable, en un contexto donde la certeza regulatoria y la sustentabilidad son claves para el desarrollo del sector.












