
La iniciativa contempla una potencia de hasta 450 MW, dos embalses artificiales y el uso de agua desalinizada en un circuito cerrado. Su desarrollo busca entregar mayor flexibilidad al sistema eléctrico y respaldar el consumo industrial y minero del norte de Chile.
La Central de Almacenamiento de Energía Renovable por Bombeo Atacama inició su tramitación ambiental con una inversión estimada de US$900 millones y una capacidad de almacenamiento de hasta 3.600 MWh en la comuna de Caldera, Región de Atacama.
El proyecto, presentado por Central Bombeo Atacama SpA mediante un Estudio de Impacto Ambiental, considera la construcción de una central hidráulica reversible con una potencia máxima de 450 MW. La infraestructura permitiría almacenar electricidad durante períodos de menor demanda y devolverla al Sistema Eléctrico Nacional cuando aumente el consumo o disminuya la generación renovable disponible.
La iniciativa se emplazaría aproximadamente 16 kilómetros al norte de Caldera, en un territorio donde convergen instalaciones solares, infraestructura de transmisión, plantas desalinizadoras y operaciones mineras intensivas en consumo eléctrico.
Su ingreso al sistema ambiental ocurre en medio del crecimiento acelerado de la energía solar en el norte del país y de la necesidad de incorporar soluciones capaces de trasladar grandes volúmenes de electricidad desde las horas de abundancia renovable hacia los bloques de mayor demanda.
Dos embalses para almacenar 3.600 MWh
El diseño considera dos embalses artificiales con capacidades cercanas a 4,8 millones de metros cúbicos cada uno. El depósito inferior estaría ubicado aproximadamente a 110 metros sobre el nivel del mar, mientras que el superior alcanzaría una cota cercana a 425 metros.
Durante las horas con disponibilidad de energía y menor demanda, el sistema utilizaría electricidad del Sistema Eléctrico Nacional para bombear agua desalinizada desde el embalse inferior hasta el superior.
Cuando el sistema requiera mayor respaldo, el agua descendería por las obras de conducción hacia la casa de máquinas, accionando las turbinas antes de regresar al depósito inferior.
Este proceso no incorpora nueva energía primaria al sistema eléctrico. Su función es almacenar electricidad previamente generada y desplazar su utilización hacia momentos de mayor necesidad, reduciendo la diferencia entre los horarios de alta generación renovable y los períodos de consumo elevado.
Con una reserva de 3.600 MWh, la central podría entregar su potencia máxima durante aproximadamente ocho horas continuas. Esa duración supera la capacidad habitual de numerosos sistemas de baterías y la convierte en una alternativa de almacenamiento de larga duración.
La producción máxima estimada durante los ciclos de descarga alcanzaría 1.314.000 MWh anuales, dependiendo de las condiciones operacionales, la disponibilidad de energía para bombeo y los requerimientos del sistema eléctrico.
Agua desalinizada y operación en circuito cerrado
El proyecto utilizaría agua desalinizada suministrada por instalaciones que ya operan en la zona y cuentan con infraestructura autorizada para su conducción.
El recurso sería incorporado principalmente durante el llenado inicial de los embalses. Posteriormente, la central funcionaría mediante un circuito cerrado, reutilizando el agua en ciclos sucesivos de bombeo y generación.
Durante la operación se requeriría un volumen aproximado de 1.953 metros cúbicos diarios para compensar pérdidas, principalmente asociadas a la evaporación.
La utilización de agua desalinizada resulta especialmente relevante en Atacama, donde la disponibilidad hídrica continental representa una restricción estructural para proyectos industriales, energéticos y mineros. El esquema evita incorporar una nueva demanda permanente sobre fuentes superficiales o acuíferos continentales, aunque mantiene desafíos vinculados al suministro, transporte y reposición del recurso.
La central incluiría obras de aducción e impulsión, tuberías de alta presión, casa de máquinas, turbinas reversibles, sistemas de bombeo y una subestación elevadora.
La conexión al Sistema Eléctrico Nacional se realizaría mediante una línea de transmisión de 2x220 kV, de aproximadamente 151 metros, enlazada con infraestructura eléctrica existente asociada al suministro de Cerro Negro Norte y la desalinizadora de Punta Totoralillo.
Construcción movilizaría hasta 1.480 trabajadores
El cronograma preliminar contempla el inicio de las obras en octubre de 2027, condicionado a la obtención de la resolución ambiental y de los permisos sectoriales correspondientes.
La construcción se extendería por aproximadamente 53 meses, incluyendo habilitación de caminos, excavaciones, movimientos masivos de tierra, instalación de tuberías, construcción de los embalses y montaje de los equipos electromecánicos.
Durante esta etapa se proyecta una dotación promedio de 733 trabajadores, con un máximo estimado de 1.480 personas en los períodos de mayor actividad.
La operación podría comenzar en febrero de 2032 y prolongarse durante cerca de 40 años. La vida útil total declarada, considerando las fases de construcción, operación y cierre, alcanza aproximadamente 45 años.
La magnitud de las obras abre oportunidades para empresas proveedoras de movimiento de tierra, montaje industrial, obras hidráulicas, construcción de caminos, transmisión eléctrica, transporte, mantenimiento y servicios especializados.
También representa una inversión relevante para Atacama, aunque sus efectos económicos dependerán del nivel de contratación regional, la disponibilidad de mano de obra especializada y la participación efectiva de proveedores locales.
Flora, arqueología y permisos sectoriales
El proyecto ingresó mediante un Estudio de Impacto Ambiental debido a las dimensiones de sus embalses, los caudales involucrados y la presencia de impactos significativos que deberán ser evaluados durante la tramitación.
Entre las materias identificadas se encuentran la intervención de flora en categoría de conservación, la afectación de formaciones xerofíticas y la posible alteración de elementos arqueológicos presentes dentro del área de obras.
La superficie estimada de intervención sobre formaciones xerofíticas alcanza aproximadamente 98,71 hectáreas.
La línea de base arqueológica identificó 25 elementos patrimoniales, de los cuales 12 podrían registrar afectación directa. El titular plantea medidas de protección, rescate, recolección y monitoreo durante las actividades que involucren excavaciones o movimientos de tierra.
Para la flora se proponen acciones de rescate y relocalización de cactáceas y geófitas, conservación fuera del área intervenida y seguimiento de la sobrevivencia, condición sanitaria y adaptación de los ejemplares trasladados.
La iniciativa deberá obtener permisos relacionados con obras hidráulicas, modificaciones de cauces, arqueología, paleontología, manejo de residuos, tratamiento de aguas servidas, fauna, formaciones xerofíticas y construcciones fuera de los límites urbanos.
Respaldo energético para la minería del norte
El avance de este tipo de infraestructura tiene implicancias directas para la minería. Las faenas de cobre, hierro, oro y litio del norte requieren suministro continuo durante las 24 horas, mientras una parte creciente de la generación renovable se concentra en determinados bloques horarios.
La falta de capacidad suficiente para almacenar excedentes puede provocar restricciones a la generación solar y una mayor necesidad de respaldo térmico durante la noche o en períodos de menor disponibilidad renovable.
Una central de bombeo con ocho horas de autonomía podría contribuir a reducir esas diferencias, entregar capacidad de respuesta al sistema y facilitar contratos eléctricos con perfiles de suministro más estables para grandes consumidores.
También podría complementar el desarrollo de plantas desalinizadoras, sistemas de impulsión de agua, concentradoras y futuras expansiones mineras, instalaciones que requieren altos niveles de continuidad y seguridad operacional.
El desempeño del proyecto dependerá ahora de la revisión de admisibilidad y, posteriormente, de una evaluación ambiental que deberá abordar sus impactos territoriales, medidas de mitigación y compatibilidad con otros usos del borde costero de Caldera.
Para la industria, el expediente será observado como una prueba relevante sobre la viabilidad ambiental, técnica y económica del almacenamiento hidráulico de larga duración en uno de los principales polos solares y mineros de Chile.






