El nuevo catastro de Acades y la Corporación de Bienes de Capital contabiliza 53 proyectos en ingeniería o construcción. Las plantas desaladoras concentran más de tres cuartas partes de la inversión y Antofagasta encabeza la cartera regional.
Chile registra una cartera de 53 proyectos de infraestructura hídrica por US$23.913 millones, un aumento de 21% respecto de los US$19.784 millones contabilizados en marzo. El nuevo registro muestra que la expansión está marcada por la desalación y por las necesidades de abastecimiento de la industria minera: los proyectos clasificados directamente en ese sector suman US$7.534 millones, cerca de un tercio de toda la inversión identificada.
El catastro, elaborado por la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (Acades) y la Corporación de Bienes de Capital (CBC), considera iniciativas que se encuentran en distintas etapas de ingeniería o construcción. El número de proyectos aumentó solo de 52 a 53 desde marzo, pero el monto de inversión creció en US$4.129 millones, reflejando principalmente cambios en el valor y composición de las iniciativas consideradas.
Desaladoras concentran US$18.290 millones
El principal componente corresponde a 26 plantas desaladoras, que reúnen inversiones estimadas por US$18.290 millones y una capacidad conjunta proyectada de 31.982 litros por segundo.
Ese segmento representa alrededor de 76% de toda la inversión registrada.
Otros 19 proyectos corresponden a sistemas de extracción y transporte de agua, con US$5.185 millones y una capacidad de 15.031 litros por segundo. La cartera se completa con ocho plantas de tratamiento que suman US$439 millones.
El volumen proyectado es significativo frente a la infraestructura actualmente disponible. Chile cuenta con 26 plantas desaladoras y 10 sistemas industriales de impulsión de agua de mar, que en conjunto alcanzan una capacidad de producción hídrica de 18.681 litros por segundo.
La comparación, sin embargo, no implica que toda la capacidad incluida en el catastro vaya a materializarse. Los proyectos se encuentran en distintas fases de desarrollo y algunos todavía deben superar evaluaciones ambientales, decisiones de inversión, permisos sectoriales, financiamiento y construcción.
La minería concentra más de US$7.500 millones
La presencia minera se extiende por las tres categorías del registro.
Cinco de las 26 plantas desaladoras están clasificadas directamente como proyectos mineros y concentran US$4.050 millones de inversión, con una capacidad conjunta de 4.264 litros por segundo.
A ellas se agregan 12 sistemas de transporte de agua para minería, valorizados en US$3.192 millones, y una planta de tratamiento por US$292 millones.
En conjunto, los proyectos identificados directamente con el sector suman US$7.534 millones, equivalentes a aproximadamente 31,5% de la cartera total.
El peso de esta infraestructura responde a un cambio estructural en la forma en que la industria del cobre se abastece de agua. Cochilco proyecta que el consumo hídrico minero aumentará desde 18,5 metros cúbicos por segundo en 2024 hasta 20,6 metros cúbicos por segundo en 2034, pero con una transformación mucho más marcada en el origen del recurso.
El agua de mar pasaría de representar 40,7% del consumo minero en 2024 a 67,6% en 2034. En términos absolutos, su utilización subiría desde 7,5 a 13,9 metros cúbicos por segundo durante ese periodo.
La expansión permite disminuir la dependencia de fuentes continentales en regiones donde coinciden grandes operaciones mineras y condiciones de escasez hídrica, aunque exige plantas costeras, sistemas de bombeo y extensos ductos capaces de transportar agua hacia faenas ubicadas a cientos de kilómetros y, en algunos casos, a varios miles de metros de altitud.
Antofagasta lidera la inversión
La cartera mantiene una fuerte concentración geográfica en el norte y centro-norte del país.
Antofagasta encabeza el catastro con 14 proyectos por US$7.936 millones, equivalente a cerca de un tercio de la inversión nacional. Le sigue Coquimbo, con siete iniciativas por US$4.138 millones, y Atacama, con 10 proyectos por US$3.395 millones.
Solo esas tres regiones concentran unos US$15.469 millones, cerca de 65% del monto total registrado.
La distribución coincide con zonas donde se concentran grandes operaciones de cobre, nuevos proyectos mineros y ciudades que enfrentan restricciones de disponibilidad de agua continental.
Dentro de las plantas desaladoras, no obstante, la inversión más elevada corresponde al segmento sanitario, con US$7.918 millones y una capacidad prevista de 14.244 litros por segundo. También aparecen siete proyectos vinculados al hidrógeno verde y seis instalaciones multipropósito, que buscan abastecer más de una actividad o usuario.
33 proyectos ya tienen aprobación ambiental
El grado de avance ambiental es desigual.
De los 53 proyectos, 33 cuentan con Resolución de Calificación Ambiental favorable, 14 permanecen en evaluación y seis todavía no han ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
Entre las desaladoras, 15 tienen RCA favorable, seis están en calificación ambiental y cinco aún no han ingresado. En los sistemas de extracción y transporte, 12 cuentan con aprobación, seis están siendo evaluados y uno no ha iniciado esa tramitación. Las ocho plantas de tratamiento se dividen entre seis aprobadas y dos en evaluación.
La existencia de una RCA favorable tampoco equivale al inicio automático de obras. Cada iniciativa debe completar sus permisos sectoriales, estructuración financiera y decisiones corporativas antes de avanzar a construcción.
Quince proyectos podrían terminar sus obras antes de 2030
Acades proyecta que 15 iniciativas de la cartera finalizarán su construcción entre 2026 y marzo de 2030, mientras otras dos lo harían posteriormente. Ocho de las 15 corresponden a proyectos mineros y cuatro tienen carácter multipropósito.
Entre las obras incluidas aparecen infraestructura ligada a Santo Domingo, de Capstone Copper; la continuidad operacional de Candelaria, de Lundin Mining; El Espino, de Pucobre; y el proyecto Enapac.
Paralelamente, otros 12 proyectos por US$17.322 millones tienen previsto iniciar su construcción entre 2026 y 2030. Entre ellos figuran infraestructura hídrica vinculada a la continuidad operacional de El Abra, un sistema de impulsión de agua industrial para Andina de Codelco y una planta desaladora para la Región de Coquimbo.
Esas fechas corresponden a las planificaciones actuales de los proyectos y pueden modificarse por procesos ambientales, permisos, financiamiento o decisiones de inversión.
Nuevo marco regulatorio aún debe completar su implementación
El desarrollo de la cartera coincide con la creación de un marco específico para la desalación en Chile.
La Ley 21.813 sobre uso de agua de mar para desalinización fue publicada en el Diario Oficial el 12 de mayo de 2026. La norma regula las concesiones asociadas a esta actividad y establece la elaboración de una Estrategia Nacional de Desalinización, entre otros elementos. Su entrada en vigencia general está prevista para el 13 de noviembre de 2027, por lo que parte de su implementación reglamentaria todavía está pendiente.
El crecimiento de la cartera desde marzo muestra que la infraestructura hídrica vuelve a ganar peso dentro de las inversiones proyectadas en Chile. Su materialización dependerá ahora de convertir los US$23.913 millones registrados en proyectos efectivamente financiados y construidos, especialmente en el norte del país, donde minería, expansión urbana y disponibilidad limitada de agua continental están acelerando la búsqueda de nuevas fuentes de abastecimiento.









