
China-Canadá entró este viernes 16 de enero de 2026 en una fase de recomposición política y comercial, tras la visita del primer ministro Mark Carney a Beijing —la primera de un jefe de gobierno canadiense desde 2017— y su reunión con Xi Jinping, en un contexto marcado por tensiones arancelarias, presiones sobre cadenas de suministro y la necesidad declarada de ambos países de reordenar prioridades económicas frente a un escenario global más volátil.
La señal política: visita tras ocho años y relanzamiento del diálogo
Carney sostuvo encuentros en Beijing con Xi Jinping y con autoridades del liderazgo chino, enmarcando el viaje como parte de una estrategia de diversificación comercial. El Gobierno de Canadá informó que el objetivo fue establecer una nueva “asociación estratégica” con pilares en energía, tecnología limpia, comercio agroalimentario, finanzas y cooperación institucional, junto con un conjunto de memorandos de entendimiento sectoriales. En esa misma comunicación oficial se confirmó que la visita fue la primera de un primer ministro canadiense a China desde 2017 y que se publicó una declaración conjunta posterior a la reunión.
En paralelo, el contexto económico incluye fricciones comerciales y un entorno internacional presionado por la política arancelaria de Estados Unidos, de acuerdo con un reporte de Reuters sobre el reinicio del diálogo entre Xi y Carney.
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Los números que cambian el tablero: EV, canola y plazos desde el 1 de marzo
El anuncio más concreto llegó desde Ottawa: Canadá indicó que permitirá el ingreso de hasta 49.000 vehículos eléctricos chinos con un arancel de “nación más favorecida” de 6,1%, vinculando esa cifra a los volúmenes previos a las fricciones comerciales recientes. También señaló expectativas de reducción arancelaria por parte de China en productos agroindustriales clave.
Según el comunicado del Gobierno de Canadá sobre la asociación estratégica con China, el paquete incorpora estos hitos operativos:
Antes del 1 de marzo de 2026: Canadá espera que China reduzca los aranceles a la semilla de canola a una tasa combinada cercana a 15%, desde niveles combinados descritos como cercanos a 85%.
Desde el 1 de marzo de 2026 y al menos hasta fin de 2026: Canadá espera que harina de canola, arvejas (peas), langostas y cangrejos no queden sujetos a determinados aranceles “anti-discriminación”.
Meta declarada por Canadá: aumentar exportaciones a China en 50% al 2030.
Magnitudes comerciales 2024 (mercancías): US$118,9 mil millones en comercio bilateral, con US$30 mil millones de exportaciones canadienses y US$88,9 mil millones de importaciones desde China.
El origen del conflicto arancelario: medidas 2024–2025 y represalias sectoriales
La tensión comercial que antecede a este giro se explica, en parte, por el ciclo de medidas y contramedidas activadas tras los gravámenes canadienses a importaciones desde China en sectores industriales sensibles.
Canadá anunció en 2024 aranceles de 100% a vehículos eléctricos chinos y de 25% a acero y aluminio. Beijing respondió con medidas sobre productos agroalimentarios canadienses, afectando especialmente la canola y derivados, además de otras categorías.
En el detalle sectorial, una síntesis de medidas y fechas está recogida por el Canola Council of Canada en su actualización sobre comercio con China, que describe la aplicación de aranceles de 100% a aceite y harina de canola (entre otros), y el encuadre regulatorio asociado a la investigación de “anti-discriminación” mencionada por autoridades chinas.
Energía, tecnología limpia y cadenas de suministro: el vínculo con insumos estratégicos
El relanzamiento bilateral se apoya, explícitamente, en áreas donde la minería y los insumos industriales son parte de la conversación económica: baterías, almacenamiento, energía y manufactura asociada a electromovilidad. La comunicación oficial canadiense vinculó la cooperación con inversión y capacidades en baterías, solar, eólica y almacenamiento energético, además de su interés en fortalecer la cadena de suministro de vehículos eléctricos y manufactura doméstica.
En este punto, el telón de fondo incluye el debate global sobre materiales estratégicos y capacidad industrial, tema que también se refleja en análisis previos sobre minerales críticos y vulnerabilidades industriales como el aluminio, y en la forma en que Canadá intenta amortiguar impactos de fricción comercial, como se ha observado en medidas defensivas ligadas a tensiones con EE.UU. y China.
Canadá y el ecosistema minero: por qué este país importa para Chile y la región
Más allá del capítulo China-Canadá, el movimiento es relevante porque Canadá es un nodo estructural del financiamiento y la vitrina global de exploración y proyectos. Ese rol se expresa en eventos como PDAC —referente del sector— y en el posicionamiento de carteras de proyectos latinoamericanos.
En esa línea, el pulso del ecosistema se observa en PDAC 2025 y el rol de Toronto como hub minero y en la presencia regional en la industria canadiense, como ocurrió cuando Chile llevó 36 proyectos a la mayor feria minera de Canadá.
Agenda inmediata y puntos operativos a seguir
Implementación del esquema canadiense para el ingreso de hasta 49.000 EV chinos con arancel 6,1%.
Verificación del hito 1 de marzo de 2026 para la reducción esperada de aranceles chinos sobre canola y el tratamiento arancelario de otros productos agroalimentarios.
Evolución de los mecanismos formales de diálogo político y económico anunciados por Ottawa, y su traducción en instrumentos sectoriales (energía, tecnología limpia, seguridad y cooperación institucional).