
Una inédita decisión del gobierno de Estados Unidos abrió un flanco diplomático con Chile luego de que el Departamento de Estado revocara las visas del ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, del subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, y del jefe de gabinete de esta cartera, Guillermo Petersen. La medida fue confirmada públicamente por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien acusó a los funcionarios de haber participado en actividades que “comprometieron infraestructuras críticas de telecomunicaciones y socavaron la seguridad regional”.
El trasfondo del conflicto es el proyecto de cable submarino impulsado por China Mobile —la mayor operadora móvil china— que busca unir directamente la costa chilena con Hong Kong. La iniciativa, actualmente en evaluación administrativa, generó alertas en Washington por eventuales riesgos estratégicos asociados a infraestructura digital crítica.
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Reacción de La Moneda y nota de protesta
Desde Rapa Nui, el Presidente Gabriel Boric rechazó la decisión estadounidense y aseguró que “nuestro gobierno jamás ha realizado ningún tipo de actividad que socave la seguridad ni de Chile ni de ningún otro país”. Añadió que el país actuará con autonomía en sus decisiones soberanas.
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La Cancillería calificó la medida como “inaceptable” e “inexplicable”, y el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, citó al embajador estadounidense en Santiago, Brandon Judd, para exigir explicaciones formales. En el encuentro, el diplomático señaló que la decisión se originó a partir de una solicitud de autorización presentada por dos empresas privadas ante el Ministerio de Transportes para el tendido del cable hacia Hong Kong.
Van Klaveren informó además que se entregó una nota de protesta formal al embajador y que, por razones legales invocadas por Washington, no se detallaron oficialmente los nombres de los funcionarios afectados, aunque estos serían notificados directamente.
Competencia estratégica por infraestructura digital
El proyecto vinculado a China Mobile se produce en un contexto de competencia geopolítica por el control y la seguridad de las redes de datos globales. Estados Unidos ha manifestado preocupación por cables submarinos de origen chino, especialmente en países aliados.
En paralelo, Chile ya impulsa el cable Humboldt, iniciativa originalmente planteada por China para unir Sudamérica con Asia, pero que finalmente fue adjudicada a Google con conexión hasta Australia. Este antecedente fue citado por el embajador Judd en reuniones sostenidas en febrero con autoridades chilenas, incluyendo a la ministra de Defensa y al ministro de Seguridad Pública, donde abordó los riesgos asociados a infraestructura digital redundante de origen chino.
Fuentes de gobierno señalaron que, tras esas conversaciones, se instruyó a la Agencia Nacional de Ciberseguridad realizar análisis técnicos sobre el proyecto en evaluación.
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Tensión política y señales hacia la próxima administración
En su declaración, Rubio cuestionó directamente al actual gobierno chileno, afirmando que el legado de Boric se vería “empañado” por acciones que, a juicio de Washington, afectan la seguridad regional. Asimismo, manifestó disposición a trabajar con la futura administración del presidente electo José Antonio Kast en prioridades comunes de seguridad hemisférica.
La revocación de visas a autoridades en ejercicio constituye un hecho inusual en la relación bilateral, que históricamente ha mantenido cooperación en ámbitos comerciales, de defensa y seguridad. Mientras el proyecto de cable aún no cuenta con aprobación definitiva, la controversia evidencia cómo la infraestructura digital se ha transformado en un eje central de la disputa estratégica entre potencias y un desafío creciente para países como Chile, que buscan ampliar su conectividad global sin quedar atrapados en tensiones geopolíticas mayores.






