El proyecto Chile-China Express busca conectar directamente la Región de Valparaíso con Hong Kong mediante casi 20.000 kilómetros de fibra óptica. La iniciativa continúa bajo evaluación pese a las objeciones planteadas por Estados Unidos y a la controversia diplomática registrada durante 2026.
El Gobierno confirmó que el proyecto de cable submarino Chile-China Express continúa en tramitación y no ha sido descartado, aunque la empresa responsable todavía no dispone de los permisos necesarios para construir la infraestructura. La aclaración fue realizada por el biministro de Obras Públicas y de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, quien sostuvo que la iniciativa mantiene su curso administrativo pese a las objeciones formuladas por Estados Unidos durante los últimos meses.
La declaración vuelve a poner en discusión un proyecto que busca establecer una conexión submarina directa entre la Región de Valparaíso y Hong Kong. Los antecedentes técnicos conocidos consideran un trazado de aproximadamente 19.873 kilómetros desde Concón, con capacidad estimada de hasta 16 terabits por segundo por fibra. La iniciativa es impulsada por China Mobile International a través de CMI Chile.
De Grange precisó que la evaluación administrativa continúa y que la autoridad se encuentra recopilando antecedentes y formulando consultas a la empresa, un procedimiento que describió como parte del proceso habitual para este tipo de concesiones.
“El proceso sigue, sigue su curso natural”, afirmó el ministro, quien agregó que tanto China como Estados Unidos son socios estratégicos de Chile y que el Ejecutivo pretende mantener relaciones con ambos países.
Un proyecto que todavía no tiene luz verde
La continuidad de la tramitación no significa que Chile-China Express haya sido aprobado. La empresa todavía debe superar el procedimiento administrativo correspondiente y responder los requerimientos formulados por las autoridades antes de obtener las autorizaciones necesarias.
El proyecto arrastra una compleja historia regulatoria. CMI Chile ingresó su solicitud de concesión de servicio intermedio de telecomunicaciones el 26 de noviembre de 2025. Subtel formuló observaciones durante diciembre y la empresa presentó modificaciones en enero de 2026. El 27 de enero, la iniciativa obtuvo una recomendación técnica y el entonces ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, firmó una autorización que posteriormente fue dejada sin efecto.
Desde entonces, el expediente permaneció bajo análisis. Ya durante la administración del presidente José Antonio Kast, representantes de China Mobile International se reunieron el 14 de agosto de 2026 con la subsecretaria de Telecomunicaciones, Romina Garrido, para presentar nuevamente los antecedentes de la iniciativa y revisar su situación.
Ese encuentro fue una señal de que el proyecto seguía administrativamente activo, pese a las declaraciones públicas que durante meses apuntaron a un eventual cierre definitivo.
Las objeciones de Estados Unidos
La controversia alcanzó su mayor nivel en febrero de 2026. Estados Unidos expresó reparos respecto de los eventuales riesgos para la seguridad de las telecomunicaciones y el intercambio de información asociados a una infraestructura controlada por una compañía china.
En ese contexto, Washington revocó las visas del entonces ministro Juan Carlos Muñoz y de otros dos funcionarios chilenos vinculados al proceso. El Departamento de Estado sostuvo que la decisión formaba parte de medidas destinadas a enfrentar acciones que, a juicio de la administración estadounidense, podían afectar la seguridad regional. Muñoz confirmó públicamente la revocación y defendió el derecho de Chile a evaluar proyectos de infraestructura de acuerdo con sus propios procedimientos.
La preocupación estadounidense ha sido planteada como una posición de Washington y no constituye por sí misma una constatación de que el proyecto implique actividades de espionaje o una vulneración efectiva de las redes chilenas.
La tensión continuó el 11 de marzo, durante el cambio de mando presidencial. Ese día, el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, afirmó que el proyecto había terminado y relacionó sus reparos con la protección de la información y el intercambio de inteligencia entre ambos países.
La confirmación entregada ahora por De Grange establece que, administrativamente, esa afirmación no significó el cierre de la iniciativa.
La importancia de una ruta directa hacia Asia
Más allá de la controversia diplomática, Chile-China Express forma parte de una discusión estratégica sobre la infraestructura digital del país.
Los cables submarinos transportan grandes volúmenes de tráfico de datos entre continentes y permiten diversificar las rutas internacionales disponibles. Una conexión directa entre Chile y Asia reduciría la necesidad de utilizar determinados trayectos que actualmente pasan por otros puntos del continente y aumentaría la redundancia de la red ante fallas o interrupciones.
En el caso del proyecto chino, la conexión propuesta uniría Concón con Hong Kong a través del Pacífico. Su extensión cercana a los 20.000 kilómetros la convertiría en una infraestructura de escala transoceánica y reforzaría la aspiración chilena de transformarse en un punto de entrada y distribución de tráfico digital para Sudamérica.
Sin embargo, el valor estratégico de estas redes también explica las preocupaciones de seguridad. Los países consideran los cables submarinos infraestructura crítica debido a la información comercial, financiera, gubernamental y privada que circula por ellos. Por esa razón, la propiedad, operación, seguridad física y protección tecnológica de estos sistemas han adquirido creciente peso en las relaciones internacionales.
Humboldt avanza en paralelo
Chile, además, desarrolla otra conexión transoceánica: el cable Humboldt, impulsado junto a Google y destinado a unir Sudamérica con Australia.
La iniciativa contempla más de 21.000 kilómetros de infraestructura submarina considerando sus distintos tramos. La conexión entre Santo Domingo, en la Región de Valparaíso, y Sídney tendrá unos 14.800 kilómetros, mientras otro tramo de aproximadamente 6.500 kilómetros llegará hasta Ciudad de Panamá.
El proyecto considera una inversión superior a US$300 millones, con una participación de 99% de Google y 1% de la empresa estatal Desarrollo País. Las autoridades proyectan avanzar con su instalación durante el último trimestre de 2026 y apuntan a que pueda entrar en operación desde 2028.
La existencia de Humboldt no elimina necesariamente la discusión sobre Chile-China Express. Ambos proyectos representarían rutas distintas y aumentarían la cantidad de conexiones internacionales disponibles, aunque con estructuras empresariales y consideraciones geopolíticas diferentes.
La decisión sigue pendiente
Por ahora, la principal definición es administrativa: Chile-China Express sigue en trámite, pero no está autorizado para construirse.
De Grange aseguró que el Ejecutivo no está condicionando su decisión a las posiciones de Washington y sostuvo que Chile continuará relacionándose tanto con Estados Unidos como con China. También descartó estar preocupado por eventuales medidas similares a las aplicadas durante el gobierno anterior.
El siguiente paso dependerá de la revisión que realicen las autoridades chilenas sobre los antecedentes técnicos y regulatorios presentados por China Mobile International. Mientras esa evaluación no concluya, el cable continúa siendo un proyecto en estudio y no una infraestructura aprobada, financiada o en construcción.









