
Una posee uno de los mayores rajos mineros del planeta y la otra es reconocida como la mina subterránea de cobre más grande del mundo. Ambas pertenecen a Codelco, pero sus dimensiones, producción, tecnología y desafíos revelan dos formas extraordinarias de extraer cobre en Chile.
Cinco kilómetros de largo, tres kilómetros de ancho y aproximadamente un kilómetro de profundidad. Esas son las dimensiones del gigantesco rajo de Chuquicamata, una excavación que transformó el paisaje del desierto de Atacama. A más de mil kilómetros hacia el sur, El Teniente presenta una realidad completamente diferente: una red de aproximadamente 4.500 kilómetros de túneles y galerías construidos bajo la Cordillera de los Andes.
Las dos minas llevan más de un siglo produciendo cobre y representan algunos de los mayores logros de la ingeniería minera chilena. Sin embargo, mientras Chuquicamata construyó su historia removiendo enormes volúmenes de roca desde la superficie, El Teniente desarrolló una compleja infraestructura bajo tierra.
La comparación también ofrece un resultado interesante: la mina con la excavación más impresionante no necesariamente es la que produce más cobre. Para comprenderlo, es necesario observar sus dimensiones, geología, métodos de explotación y resultados productivos.
Chuquicamata y El Teniente: las principales diferencias
Aunque ambas operaciones pertenecen a Codelco y explotan grandes yacimientos de cobre, presentan características geográficas, históricas y tecnológicas muy distintas.
| Característica | Chuquicamata | El Teniente |
|---|---|---|
| Empresa | Codelco | Codelco |
| Región | Antofagasta | O'Higgins |
| Ubicación | Calama | Machalí |
| Inicio de explotación industrial | 1915 | 1905 |
| Método histórico principal | Rajo abierto | Minería subterránea |
| Explotación actual | Subterránea y rajo abierto | Principalmente subterránea |
| Dimensión destacada | Rajo de aproximadamente 5 km de largo | Red de aproximadamente 4.500 km de túneles |
| Producción de cobre fino en 2025 | 265.800 toneladas | 310.000 toneladas |
| Principal desafío estratégico | Consolidación de la minería subterránea | Explotación segura a mayor profundidad |
La primera diferencia importante está en cómo se distribuyen sus instalaciones. Chuquicamata concentra parte de su historia en una excavación visible desde la superficie, mientras que El Teniente ha desarrollado sucesivos sectores productivos dentro de un enorme macizo rocoso.
También existe una diferencia de edad. El Teniente comenzó su explotación industrial diez años antes que Chuquicamata, aunque ambas faenas tienen antecedentes mineros anteriores a sus respectivas fechas de industrialización.
Chuquicamata: el gigante que excavó el desierto
Ubicada aproximadamente a 15 kilómetros al norte de Calama, Chuquicamata comenzó sus operaciones industriales en mayo de 1915. Su desarrollo dio origen a uno de los paisajes más reconocibles de la minería mundial: una excavación escalonada de dimensiones monumentales, formada durante generaciones de extracción.
La magnitud del rajo es difícil de imaginar. Sus aproximadamente cinco kilómetros de longitud equivalen a una caminata cercana a una hora sobre terreno plano, mientras que su profundidad alcanza alrededor de mil metros. Sin embargo, recorrer esa distancia dentro de la explotación resulta mucho más complejo debido a los caminos en pendiente que conectan sus diferentes niveles.
Durante décadas, camiones de gran tonelaje transportaron el material extraído desde los bancos de explotación hasta las instalaciones de procesamiento. A medida que el rajo aumentaba su profundidad, también crecían las distancias de transporte y las dificultades para mantener una operación económicamente eficiente.
La respuesta llegó en agosto de 2019, cuando comenzó oficialmente la explotación de Chuquicamata Subterránea. Esta transformación permitió acceder al mineral ubicado bajo el antiguo rajo mediante el método de hundimiento por bloques, conocido internacionalmente como block caving.
El cambio representa uno de los mayores hitos de la minería chilena moderna. Chuquicamata pasó de depender históricamente de una gigantesca excavación superficial a desarrollar una explotación subterránea destinada a extender su continuidad productiva durante varias décadas.
El Teniente: 4.500 kilómetros de túneles bajo la cordillera
El Teniente se encuentra en la comuna de Machalí, aproximadamente a 50 kilómetros de Rancagua. Su explotación industrial comenzó en 1905, dando origen a una operación que crecería progresivamente hasta convertirse en un referente mundial de minería subterránea.
Su característica más impresionante no puede observarse desde la superficie. Bajo las montañas existe una extensa red de galerías, túneles de transporte, accesos, niveles de producción y otras excavaciones que suman aproximadamente 4.500 kilómetros de longitud.
Para dimensionar esta cifra, esa extensión acumulada es comparable con la distancia terrestre entre Arica y Villa O'Higgins. No se trata de un túnel continuo, sino de miles de excavaciones desarrolladas en diferentes períodos de la historia minera.
La infraestructura incluye sistemas de ventilación, energía eléctrica, drenaje, transporte y monitoreo geotécnico. Su operación también se relaciona con instalaciones industriales como el concentrador Colón y la Fundición Caletones.
A diferencia de Chuquicamata, la principal complejidad de El Teniente no está en administrar un rajo de enormes dimensiones, sino en mantener una operación productiva segura dentro de un macizo rocoso sometido a elevados esfuerzos geológicos.
Rajo abierto vs. minería subterránea: ¿cuál es más compleja?
Históricamente, Chuquicamata y El Teniente representan dos grandes formas de explotación minera. La primera se desarrolló principalmente mediante la remoción de roca desde la superficie, mientras que la segunda ha dependido de una infraestructura subterránea diseñada para extraer mineral desde distintos niveles.
Hoy esa diferencia es menos absoluta, porque Chuquicamata también utiliza minería subterránea. Sin embargo, sus trayectorias permiten comparar los desafíos de ambos métodos.
| Aspecto | Minería a rajo abierto | Minería subterránea |
|---|---|---|
| Acceso al mineral | Desde la superficie | Mediante túneles y niveles interiores |
| Equipos habituales | Palas y camiones de gran tonelaje | Equipos LHD y sistemas de transporte |
| Principal desafío geotécnico | Estabilidad de taludes | Estabilidad de excavaciones y control sísmico |
| Ventilación | Principalmente natural | Requiere sistemas mecánicos |
| Transporte | Caminos y rampas | Galerías, piques y correas transportadoras |
| Profundización | Aumenta las distancias y el movimiento de estéril | Exige nuevas excavaciones y control de esfuerzos |
En las minas subterráneas de gran escala, el método de hundimiento por bloques permite aprovechar la gravedad y la fracturación del macizo rocoso para recuperar mineral. El proceso requiere construir niveles de extracción bajo el cuerpo mineralizado y controlar cuidadosamente cómo se produce el hundimiento.
El Teniente posee una extensa experiencia con métodos de hundimiento, mientras que Chuquicamata ha incorporado esta tecnología como parte fundamental de su transformación productiva.
No existe un método universalmente superior. La elección depende de la geometría del yacimiento, su profundidad, la ley del mineral, las características de la roca, los costos y las condiciones de seguridad.
¿Cuál produce más cobre? La comparación de 2024 y 2025
Aunque Chuquicamata posee uno de los mayores rajos del mundo, El Teniente registró una producción superior durante 2025.
La diferencia también se observó durante el año anterior, aunque ambas divisiones experimentaron disminuciones productivas en 2025.
| Indicador | Chuquicamata | El Teniente |
|---|---|---|
| Producción 2024 | 289.000 toneladas | 356.000 toneladas |
| Producción 2025 | 265.800 toneladas | 310.000 toneladas |
| Variación aproximada | -8% | -13% |
| Diferencia entre ambas en 2025 | — | 44.200 toneladas más |
Cifras de cobre fino, redondeadas cuando corresponde.
El resultado demuestra que las dimensiones físicas de una mina no determinan automáticamente su producción. La cantidad de cobre obtenido depende de factores como la ley del mineral, los volúmenes procesados, la recuperación metalúrgica y la continuidad operacional de los equipos e instalaciones.
Durante 2025, El Teniente experimentó restricciones productivas posteriores al grave accidente del 31 de julio, que provocó la muerte de seis trabajadores. Chuquicamata, por su parte, enfrentó una menor alimentación de mineral propio a sus instalaciones de procesamiento, especialmente desde el rajo abierto.
Por eso, comparar ambas operaciones únicamente por toneladas producidas puede entregar una visión incompleta. También es necesario considerar su etapa de desarrollo, la disponibilidad de reservas explotables y las condiciones técnicas que afectan la planificación.
Dos gigantes formados por la geología de los Andes
Chuquicamata y El Teniente comparten una característica geológica fundamental: ambos son grandes sistemas de mineralización asociados a depósitos tipo pórfido cuprífero.
Estos yacimientos se forman mediante procesos magmáticos e hidrotermales, cuando fluidos calientes asociados a cuerpos de magma circulan por las rocas y favorecen la concentración de minerales metálicos. Su importancia radica en que pueden contener enormes volúmenes de roca mineralizada, aunque las concentraciones de cobre varían entre sectores.
Chuquicamata pertenece a un importante distrito cuprífero del norte de Chile, asociado a estructuras tectónicas y procesos de alteración y enriquecimiento mineral. El Teniente presenta una geología caracterizada por intrusiones, brechas mineralizadas y condiciones estructurales que han permitido desarrollar distintos niveles de explotación.
Esta diferencia geológica también influye en la ingeniería. La orientación de las fracturas, la resistencia de las rocas, la distribución del mineral y los esfuerzos presentes en profundidad condicionan el diseño de cada sector productivo.
Chuquicamata y El Teniente también construyeron ciudades
La influencia de estas operaciones trasciende la producción de cobre. Ambas dieron origen a comunidades que marcaron la historia social y económica de sus respectivas regiones.
Chuquicamata desarrolló un campamento minero que llegó a contar con viviendas, hospital, establecimientos educacionales y diversos servicios urbanos. Su historia cambió cuando sus habitantes fueron trasladados progresivamente a Calama, proceso concluido en 2007.
El Teniente tuvo una experiencia igualmente emblemática con Sewell, la ciudad minera levantada en plena cordillera. Su arquitectura adaptada a las pendientes, sus edificios de colores y sus escaleras forman parte de un patrimonio industrial reconocido internacionalmente.
En 2006, Sewell fue incorporada a la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, convirtiéndose en uno de los testimonios más importantes de la historia minera chilena.
El futuro: dos minas que deberán seguir avanzando bajo tierra
El futuro de Chuquicamata y El Teniente presenta un punto en común: la necesidad de explotar sectores cada vez más complejos, incorporando mejores tecnologías de monitoreo, automatización y control de riesgos.
En Chuquicamata, el desarrollo subterráneo busca asegurar la continuidad productiva mediante nuevas etapas de explotación e infraestructura. El desafío consiste en consolidar un sistema capaz de recuperar grandes cantidades de mineral manteniendo la estabilidad del macizo rocoso y la eficiencia del transporte.
En El Teniente, la profundización contempla proyectos como Andesita, Diamante y Andes Norte. Sin embargo, el desarrollo de este último enfrentó una suspensión preventiva de sus actividades de construcción en agosto de 2026, debido a la necesidad de profundizar los estudios sobre el comportamiento sísmico a mayor profundidad.
Esta situación refleja uno de los principales desafíos de la minería subterránea moderna: la presencia de mineral económicamente atractivo no garantiza que pueda extraerse sin resolver antes las condiciones geotécnicas y de seguridad.
La automatización de equipos, la instrumentación sísmica, los sistemas de control remoto y el análisis avanzado de datos serán herramientas cada vez más relevantes para ambas operaciones.
Chuquicamata destaca por la escala de su excavación superficial y su transformación subterránea. El Teniente sobresale por la extensión de sus túneles, su experiencia en explotación por hundimiento y su mayor producción de cobre durante 2025.
Más que una competencia entre dos minas, la comparación muestra cómo Chile ha desarrollado distintas soluciones de ingeniería para explotar algunos de los mayores yacimientos cupríferos del planeta. Una comenzó excavando un gigantesco rajo en el desierto y la otra construyendo una extensa red de túneles bajo la cordillera. Hoy ambas comparten el desafío de seguir produciendo cobre en condiciones geológicas cada vez más exigentes, con la seguridad como requisito fundamental de su continuidad.
REDIMIN Responde
¿Cuáles son las dimensiones del rajo de Chuquicamata?
El rajo de Chuquicamata tiene aproximadamente cinco kilómetros de largo, tres kilómetros de ancho y un kilómetro de profundidad.
¿Cuántos kilómetros de túneles tiene El Teniente?
El Teniente cuenta con una red de aproximadamente 4.500 kilómetros de túneles y galerías bajo la Cordillera de los Andes.
¿Cuál fue la producción de cobre fino de Chuquicamata y El Teniente en 2025?
En 2025, Chuquicamata produjo 265.800 toneladas de cobre fino, mientras que El Teniente produjo 310.000 toneladas.
¿Qué método de explotación utiliza actualmente Chuquicamata?
Chuquicamata utiliza actualmente una combinación de explotación subterránea y a rajo abierto, habiendo incorporado el método de hundimiento por bloques desde 2019.
¿Cuál es el principal desafío estratégico de El Teniente?
El principal desafío estratégico de El Teniente es la explotación segura a mayor profundidad dentro de su extensa red de túneles.