
El metal cerró este viernes en US$6,45 la libra en la Bolsa de Metales de Londres. El mercado reajustó sus posiciones luego de que se conociera que la Casa Blanca aún no adopta una decisión final sobre un eventual arancel al cobre refinado.
El precio del cobre extendió este viernes su corrección y se alejó de los máximos históricos alcanzados durante la semana, en una jornada marcada por las dudas sobre los planes de Estados Unidos para aplicar nuevos aranceles a las importaciones del metal refinado.
El cobre contado grado A cerró con una baja de 1,05% en la Bolsa de Metales de Londres (LME), hasta US$6,45 la libra, frente a los US$6,52 del jueves. Con este resultado, el promedio de septiembre se ubicó en US$6,55 la libra y el promedio anual llegó a US$6,05, según los datos de mercado reportados durante la jornada.
La corrección se produjo después de una semana en que los futuros del metal llegaron a superar los US$14.800 por tonelada. Este viernes se negociaban en torno a US$14.200, luego de la fuerte caída registrada el jueves tras conocerse nuevas señales sobre la política arancelaria estadounidense.
Casa Blanca aún no define arancel al cobre refinado
El principal factor detrás del retroceso fue un reporte de Reuters que reveló que la administración de Donald Trump todavía no ha tomado una decisión final sobre los aranceles al cobre refinado. Funcionarios estadounidenses estarían evaluando si el incentivo que una tarifa podría entregar a la producción minera y metalúrgica local compensa el eventual aumento de costos para fabricantes y consumidores.
La Casa Blanca confirmó a la agencia que el Departamento de Comercio entregó a Trump la actualización solicitada sobre el mercado del cobre, pero no informó cuál fue la recomendación ni cuándo se resolverá el futuro de los gravámenes. Un funcionario indicó que el Gobierno estadounidense continúa evaluando distintas opciones para aumentar la producción nacional de cobre y otros materiales considerados críticos.
La discusión se concentra principalmente en el cobre refinado. La proclamación firmada por Trump en julio de 2025 estableció un arancel de 50% para determinados productos semielaborados y derivados intensivos en cobre, pero dejó fuera materias primas como minerales, concentrados, cátodos y ánodos. El documento ordenó además evaluar un eventual arancel universal de 15% al cobre refinado desde enero de 2027, que podría subir a 30% en 2028.
Expectativas de aranceles habían impulsado los precios
La posibilidad de nuevos gravámenes había influido directamente en el comportamiento del mercado. Operadores y compradores industriales aumentaron los envíos hacia Estados Unidos para acumular inventarios antes de una eventual aplicación de tarifas, reduciendo la disponibilidad de metal en otros mercados y ampliando la diferencia de precios entre las bolsas estadounidenses y Londres.
El cambio en las expectativas provocó una rápida corrección. El jueves, tras conocerse el reporte sobre las dudas de la Casa Blanca, el cobre perdió más de 4% en algunos contratos y también retrocedieron las acciones de grandes productores mineros. Reuters informó que Freeport-McMoRan cayó alrededor de 7%, mientras Rio Tinto y BHP también registraron descensos.
Pese al retroceso de las últimas jornadas, las perspectivas para el cobre siguen respaldadas por restricciones de oferta y por las proyecciones de crecimiento de la demanda vinculada a redes eléctricas, electrificación, vehículos eléctricos y nuevas inversiones en infraestructura tecnológica.
Julius Baer proyectó un precio de US$12.000 por tonelada para los próximos tres meses y de US$13.000 en un horizonte de doce meses. A más largo plazo, el banco estima que las restricciones estructurales de oferta podrían llevar al metal hacia los US$15.000 por tonelada, aunque advirtió que parte de la reciente escalada estuvo asociada al posicionamiento especulativo y a las expectativas sobre los aranceles estadounidenses.