La cotización al contado avanzó hasta US$14.797 por tonelada, mientras las existencias almacenadas en Londres bajaron a 254.250 toneladas. El mercado mantiene señales de estrechez física fuera de Estados Unidos.
El precio del cobre volvió a subir este martes 22 de septiembre en la Bolsa de Metales de Londres (LME) y alcanzó los 671,181 centavos de dólar por libra, equivalentes a US$14.797 por tonelada, en una jornada marcada por una nueva reducción de los inventarios disponibles en los almacenes de la plaza británica.
La cotización spot avanzó 0,06% respecto de la sesión anterior, manteniéndose en niveles elevados después del fuerte avance registrado por el metal durante 2026. Aunque el movimiento diario fue acotado, los datos físicos del mercado continúan mostrando diferencias significativas entre las principales bolsas de metales.
Los inventarios de cobre registrados en la LME disminuyeron 1.625 toneladas, una caída de 0,64%, hasta situarse en 254.250 toneladas.
El comportamiento contrasta con Estados Unidos, donde los depósitos vinculados a la bolsa COMEX acumulan una cantidad considerablemente mayor de metal.
El cobre inmediato vale más que la entrega a tres meses
Una de las señales relevantes de la jornada provino de la estructura de precios de la LME.
Mientras el cobre al contado cerró en 671,181 centavos de dólar por libra, el contrato a tres meses se ubicó en 669,503 centavos, equivalente a aproximadamente US$14.760 por tonelada.
Esto deja al cobre disponible para entrega inmediata con una prima cercana a US$37 por tonelada respecto del contrato a tres meses.
Esa configuración, conocida en los mercados de materias primas como backwardation, ocurre cuando el metal disponible de forma inmediata se negocia por encima de las entregas futuras y puede reflejar una mayor presión por conseguir material físico en el corto plazo.
La señal adquiere relevancia debido a la evolución reciente de los inventarios en Londres y a los cambios en los flujos internacionales de cobre refinado.
Durante los últimos meses, grandes volúmenes de metal se han desplazado hacia Estados Unidos ante las expectativas de nuevas medidas arancelarias sobre las importaciones de cobre refinado. Ese movimiento ha contribuido a incrementar las existencias estadounidenses al mismo tiempo que ha reducido la disponibilidad en otros centros comerciales.
COMEX concentra gran parte del cobre almacenado
Los inventarios registrados en COMEX aumentaron 0,08% en la jornada, hasta alcanzar 696.776 toneladas, casi 2,7 veces las existencias reportadas por la LME.
En China, la Bolsa de Futuros de Shanghái mantenía un último registro de 56.073 toneladas, con un incremento de 2,36% frente a su medición anterior.
Las tres bolsas reúnen más de un millón de toneladas de cobre, pero su distribución es marcadamente desigual: cerca de 697.000 toneladas se encuentran en COMEX, mientras Londres y Shanghái mantienen volúmenes considerablemente inferiores.
Las cifras no son completamente comparables debido a las diferencias entre los sistemas de almacenamiento, fechas de actualización y condiciones de entrega de cada mercado, pero permiten observar cómo el cobre disponible se ha concentrado geográficamente durante los últimos meses.
La acumulación estadounidense ha sido uno de los factores que han modificado el funcionamiento tradicional del mercado físico. Empresas y operadores adelantaron envíos hacia Estados Unidos ante la posibilidad de futuras restricciones comerciales, reduciendo la cantidad de metal disponible en otras regiones.
Precio de septiembre supera el promedio anual
El comportamiento de la jornada también mantiene al cobre ampliamente por encima del promedio registrado durante 2026.
El precio medio acumulado durante septiembre alcanza 654,558 centavos de dólar por libra, mientras el promedio anual se sitúa en 607,599 centavos.
La cotización de este martes, de US$6,71181 por libra, está aproximadamente 10,5% sobre el promedio anual y cerca de 2,5% por encima del promedio de septiembre.
Para Chile, principal productor mundial del metal, la permanencia del cobre en estos niveles tiene efectos relevantes sobre el valor de las exportaciones mineras, los ingresos de las compañías productoras y la recaudación fiscal vinculada al sector.
El efecto final sobre los ingresos públicos, sin embargo, depende de otros factores además de la cotización internacional, entre ellos los niveles efectivos de producción, costos operacionales, tipo de cambio y resultados de las compañías mineras.
Un mercado dividido entre abundancia y estrechez
La situación actual muestra una particularidad: el elevado volumen acumulado en Estados Unidos coexiste con señales de menor disponibilidad inmediata en Londres.
Esto significa que la tensión observada en la LME no necesariamente implica una escasez absoluta de cobre a nivel mundial. Parte del fenómeno responde a dónde se encuentra físicamente el metal y qué tan rápido puede trasladarse hasta los consumidores que lo necesitan.
Esa diferencia explica por qué los inventarios se han convertido en una variable central para seguir la evolución del precio.
Mientras COMEX continúa concentrando cientos de miles de toneladas, cualquier nueva reducción significativa de existencias disponibles en Londres podría mantener elevada la prima por cobre inmediato. Por el contrario, una normalización de los flujos comerciales internacionales o una salida significativa de metal desde los depósitos estadounidenses podría aliviar parte de esa presión.
Por ahora, el cobre mantiene su cotización sobre los US$6,7 por libra, con inventarios londinenses nuevamente a la baja y un mercado físico cuya distribución sigue desempeñando un papel relevante en la formación de precios.









