
El impacto de la guerra en Medio Oriente comenzó a reflejarse con fuerza en la economía chilena durante marzo, evidenciando una dualidad clave: mientras el cobre impulsa las exportaciones, el encarecimiento del petróleo presiona con fuerza las importaciones. Según datos del Banco Central de Chile, los envíos totales del país crecieron 18% interanual, alcanzando US$10.291 millones, su nivel más alto desde enero. Sin embargo, este impulso estuvo estrechamente ligado al aumento en los precios internacionales de los minerales, especialmente el cobre, en un contexto de alta volatilidad global. Al mismo tiempo, el alza del crudo —impulsada por la crisis en el Estrecho de Ormuz— elevó con fuerza el costo de las importaciones energéticas, generando presiones sobre la balanza comercial y la inflación local.
Exportaciones mineras lideran el crecimiento
El dinamismo exportador estuvo marcado por el sector minero, cuyos envíos crecieron 24,8% interanual hasta los US$6.378 millones. En particular, el cobre —principal producto de exportación del país— aumentó 14,1%, alcanzando US$5.162 millones, su mejor registro desde diciembre.
Este desempeño se vio favorecido por:
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El alza en los precios internacionales del cobre
Un tipo de cambio más alto a nivel local
Mayor demanda externa en un contexto de incertidumbre global
Además del cobre, también destacaron los envíos de litio, oro y plata, consolidando el rol del sector minero como motor del comercio exterior. En contraste, los envíos agropecuarios, silvícolas y pesqueros cayeron 0,9%, reflejando una menor resiliencia de los sectores no mineros frente al actual escenario internacional.
Importaciones energéticas presionan la balanza
Por el lado de las importaciones, el impacto del encarecimiento energético fue evidente. Las compras totales subieron 5,8% interanual en términos FOB, mientras que en CIF aumentaron 5,2%, alcanzando US$7.720 millones.
El principal factor detrás de este incremento fue el fuerte aumento en la importación de petróleo:
Compras de crudo crecieron 80,8% interanual
Totalizaron US$456 millones en marzo
Alcanzaron su nivel más alto desde julio de 2025
Este salto responde directamente al aumento del precio del petróleo a nivel global, en medio de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las restricciones en rutas clave de suministro.
Balanza comercial: superávit con presión estructural
Pese al aumento en las importaciones, Chile mantuvo un superávit comercial de US$3.061 millones en marzo, superior a los US$2.785 millones de febrero, aunque por debajo de los US$3.811 millones registrados en enero.
Este resultado refleja una economía que, si bien se beneficia del ciclo alcista de los minerales, enfrenta riesgos relevantes:
Alta dependencia de exportaciones mineras
Vulnerabilidad frente a shocks energéticos externos
Presiones inflacionarias derivadas del encarecimiento del petróleo
Implicancias para la economía chilena
El escenario actual confirma que Chile sigue siendo altamente sensible a los movimientos de los commodities. El cobre actúa como un amortiguador frente a crisis externas, pero el petróleo introduce un factor de riesgo significativo.
En este contexto, la evolución del conflicto en Medio Oriente será determinante para el desempeño económico del país en los próximos meses, especialmente en variables clave como la inflación, el tipo de cambio y los costos operacionales de industrias intensivas en energía como la minería.












