Estados Unidos suministró el 83% del diésel importado por Chile en 2024. Donald Trump respaldó la idea de restringir los envíos, pero su gobierno desmintió que prepare una prohibición general.
El respaldo del presidente Donald Trump a limitar las exportaciones estadounidenses de diésel abrió este 23 de septiembre una inquietud para Chile, que depende de ese mercado para abastecer buena parte de su demanda. En 2024, Estados Unidos fue el origen del 83% del diésel importado por el país. Una reducción de los envíos podría encarecer las compras chilenas y, si fuera intensa y prolongada, dificultar la obtención de cargamentos. Hasta ahora no se ha anunciado una restricción ni existe una escasez de diésel confirmada en Chile.
La propuesta y el desmentido de Washington
La discusión surgió en medio del fuerte aumento del precio del combustible en Estados Unidos. Trump expresó el martes su apoyo a mantener más diésel dentro del país, una medida promovida por legisladores que buscan aliviar los costos de agricultores y transportistas. El miércoles circuló la versión de que su administración preparaba una prohibición de exportaciones por 90 días.
Un funcionario de la Casa Blanca desmintió que se estuviera considerando una prohibición general y temporal. El secretario de Energía, Chris Wright, sostuvo que un veto podría reducir la actividad de las refinerías y terminar afectando también la oferta de gasolina y combustible de aviación. Añadió que el gobierno trabaja con la industria en fórmulas voluntarias para aumentar el suministro interno y que aún no se ha tomado una decisión.
El 23 de septiembre, el precio minorista promedio del diésel estadounidense rondaba los US$6,52 por galón, cerca del máximo registrado el día anterior. Esa presión explica el debate político, pero las declaraciones de sus protagonistas muestran que la propuesta todavía no es una política aprobada.
Cuánto depende Chile del diésel estadounidense
Un estudio publicado por la Comisión Nacional de Energía (CNE), elaborado con datos de Aduanas, contabilizó 6,81 millones de metros cúbicos de diésel importados por Chile en 2024. De ese total, 5,63 millones de metros cúbicos llegaron desde Estados Unidos, equivalentes al 83%. Corea del Sur y Japón aportaron la mayor parte del volumen restante.
La dependencia no se limita a la elección de un proveedor. Ese mismo año, el consumo nacional alcanzó 10,63 millones de metros cúbicos: las importaciones equivalieron, por tanto, a cerca del 64% de la demanda. Enap produjo diésel en sus refinerías, pero esa producción no cubrió por sí sola las necesidades del país. Además, refinar combustible en Chile exige abastecerse de petróleo crudo, un insumo que también proviene principalmente del exterior.
La relación comercial siguió siendo relevante en 2025. La Administración de Información Energética de Estados Unidos ubicó a Chile como el segundo destino de sus exportaciones de destilados, después de México, y calculó que los envíos al mercado chileno aumentaron 15% frente a 2024. Los destilados de esa estadística corresponden principalmente a diésel.
Primero, el precio; después, la disponibilidad
Una eventual limitación de los embarques estadounidenses afectaría a Chile por dos vías distintas. La primera sería el costo: los compradores locales tendrían que competir por una oferta internacional menor o buscar cargamentos en otros mercados, con posibles gastos adicionales de transporte. La segunda sería la disponibilidad física, pero ese escenario dependería de cuánto durara la restricción, del volumen comprometido, de las existencias en Chile y de la capacidad de conseguir proveedores alternativos.
No hay antecedentes públicos suficientes para calcular cuántos días de suministro podrían verse afectados por una medida que todavía no existe. Por eso, el riesgo de escasez debe entenderse como un escenario posible bajo ciertas condiciones, no como una falta actual de combustible.
La presión sobre los precios ya se observa por otras causas. Los informes semanales de Enap registraron tres aumentos estimados para el diésel desde fines de julio —$28,5, $97,4 y $89 por litro—, que suman $214,9 por litro. Se trata de variaciones estimadas para su comercialización a distribuidoras: Enap no fija el precio final que pagan los consumidores. La empresa utiliza la Costa del Golfo estadounidense como mercado de referencia al calcular los costos de importación, junto con factores como el transporte marítimo y las reglas del mecanismo de estabilización de precios.
El efecto sobre la actividad productiva
El diésel sostiene operaciones de transporte de carga, maquinaria agrícola, procesos industriales y equipos utilizados en minería. Si Chile debiera comprarlo a precios más altos, esas actividades enfrentarían mayores costos, que podrían trasladarse parcialmente a fletes, producción y bienes finales. La magnitud de ese efecto dependería de los precios internacionales y de cuánto tiempo permanecieran elevados.
La existencia de proveedores en Asia ofrece alternativas de compra, como muestran las importaciones desde Corea del Sur y Japón. Sin embargo, esos mercados también tendrían que atender a otros compradores si disminuyeran las exportaciones estadounidenses. Disponer de una ruta alternativa no garantiza conseguir de inmediato el volumen necesario al mismo precio.
La próxima señal decisiva será una definición formal de Washington. Mientras no se establezcan restricciones, Chile conserva sus fuentes habituales de suministro. El debate, de todos modos, deja a la vista la concentración de sus importaciones de diésel en un solo origen y la sensibilidad de la economía nacional ante cualquier cambio en ese mercado.









