
Dr. Lorenzo Reyes Bozo Decano Facultad de Ingeniería y Negocios Universidad de Las Américas
La volatilidad del precio del petróleo registrada durante 2026 debiera ser observada por Chile como una señal estratégica. El fuerte incremento experimentado durante el primer semestre volvió a evidenciar una vulnerabilidad estructural: nuestra economía depende de combustibles importados cuyo precio está determinado por mercados internacionales. El impacto es relevante para el transporte, minería, logística y múltiples actividades productivas. El Banco Central ha señalado que el aumento de su valor incidió sobre la inflación y redujo los ingresos reales de hogares y empresas. Las perspectivas para 2027 muestran que, aun cuando los precios pudieran moderarse, la volatilidad seguirá siendo un riesgo relevante.
Esta dependencia tiene además una dimensión ambiental. Los combustibles fósiles que exponen a Chile a los vaivenes del mercado internacional son también una fuente relevante de emisiones que el país debe reducir para cumplir su meta de carbono-neutralidad al 2050. Seguridad energética y descarbonización dejan así de ser agendas separadas: ambas exigen disminuir progresivamente la necesidad del petróleo.
Es precisamente en esta intersección donde el hidrógeno de bajas emisiones adquiere importancia estratégica. Chile posee abundantes recursos solares y eólicos que pueden transformarse en electricidad renovable y, mediante electrólisis, en un energético almacenable y transportable. Allí donde la electrificación directa presenta mayores dificultades —como parte del transporte pesado, ciertos procesos industriales y algunas aplicaciones mineras— este vector puede contribuir a sustituir combustibles fósiles.
La actualización de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde 2026–2030 refleja esta evolución. Junto con fortalecer la vocación exportadora, incorpora mayor énfasis en la demanda interna, la descarbonización y la generación de valor local, con especial atención en minería, industria y transporte.
La inauguración de la primera hidrolinera para camiones de alto tonelaje en Quilicura representa una expresión concreta de esta estrategia: comenzar a sustituir, en una operación productiva real, un combustible fósil importado por un energético producido a partir de recursos nacionales. El desafío es transformar estas primeras experiencias en una industria competitiva. Para ello se requiere avanzar en regulación, infraestructura, inversión, reducción de costos, capital humano y creación de demanda. El Estado debe generar las condiciones para acelerar esa transición y el sector privado demostrar su viabilidad económica.
Chile enfrenta una oportunidad que trasciende la coyuntura petrolera. Cada barril cuyo precio se determina fuera de nuestras fronteras recuerda la exposición de nuestra economía; cada unidad de hidrógeno producida competitivamente abre la posibilidad de reducir la volatilidad. Descarbonizar y avanzar hacia una mayor independencia energética son, por ello, dos dimensiones de una misma estrategia de desarrollo, que permita fortalecer la autonomía, competitividad y seguridad económica del país.
REDIMIN Responde
¿Cómo ha afectado la volatilidad del precio del petróleo a la economía chilena en 2026?
La volatilidad del precio del petróleo en 2026 ha evidenciado la vulnerabilidad estructural de la economía chilena, que depende de combustibles importados. El aumento de precios ha incidido en la inflación y ha reducido los ingresos reales de hogares y empresas, afectando sectores como el transporte, minería y logística.
¿Qué proyecciones existen para el precio del petróleo en 2027?
Para 2027, se proyecta que los precios del petróleo podrían moderarse, pero la volatilidad seguirá siendo un riesgo relevante para la economía chilena.
¿Cuál es la relación entre la dependencia del petróleo y las metas ambientales de Chile?
La dependencia del petróleo no solo expone a Chile a la volatilidad del mercado internacional, sino que también es una fuente significativa de emisiones. Reducir el uso de combustibles fósiles es crucial para que Chile cumpla su meta de carbono-neutralidad al 2050.
¿Qué papel juega el hidrógeno de bajas emisiones en la estrategia energética de Chile?
El hidrógeno de bajas emisiones es estratégico para Chile debido a sus abundantes recursos solares y eólicos. Puede transformarse en electricidad renovable y, mediante electrólisis, en un energético almacenable y transportable, ayudando a sustituir combustibles fósiles en sectores donde la electrificación directa es difícil.
¿Qué avances concretos se han realizado en la estrategia de hidrógeno verde en Chile?
La inauguración de la primera hidrolinera para camiones de alto tonelaje en Quilicura es un avance concreto en la estrategia de hidrógeno verde de Chile. Esta instalación busca sustituir combustibles fósiles importados por energéticos producidos a partir de recursos nacionales, reflejando la actualización de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde 2026–2030.



