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Industria Minera

El polvo minero también entra a las salas de clases: el hallazgo en 38 colegios de Calama

Un estudio revela altos niveles de metales pesados en el polvo de 38 colegios de Calama, cuestionando la protección de los recintos escolares frente a la contaminación minera.

El polvo minero también entra a las salas de clases: el hallazgo en 38 colegios de Calama

Una investigación científica detectó concentraciones elevadas de arsénico, plomo, cobre y molibdeno en recintos escolares. Los resultados cuestionan la protección que ofrecen los edificios frente a partículas provenientes de actividades mineras.

Una investigación científica realizada en 38 establecimientos educacionales de Calama, Región de Antofagasta, identificó concentraciones elevadas de metales en el polvo acumulado dentro y fuera de las salas de clases, con valores que alcanzaron aproximadamente diez veces las referencias naturales regionales para determinados elementos. El estudio, publicado en la revista Environment International y difundido el 20 de octubre de 2026 por la Pontificia Universidad Católica de Chile, advierte que los espacios escolares pueden acumular partículas asociadas a la actividad minera, incluso cuando se encuentran protegidos del ambiente exterior.

La investigación, titulada The extractive classroom: indoor school environments as reservoirs of mining legacy, fue desarrollada por un equipo científico internacional con participación de investigadores de universidades chilenas y extranjeras.

Su principal hallazgo cuestiona una idea habitual en materia de contaminación ambiental: que permanecer dentro de un edificio necesariamente reduce de manera considerable la exposición a contaminantes presentes en el entorno.

En Calama, ciudad situada en las cercanías del complejo minero de Chuquicamata, las concentraciones de varios metales encontradas dentro de los establecimientos siguieron patrones similares a los registrados en sus espacios exteriores.

Arsénico, plomo y cobre: qué encontraron dentro de las salas

Los investigadores analizaron muestras de polvo sedimentado recogidas en ambientes interiores y exteriores de los 38 colegios. Los resultados permitieron determinar la presencia de cuatro elementos de especial interés ambiental: arsénico, cobre, plomo y molibdeno.

Las concentraciones medianas medidas dentro de las salas alcanzaron 247 miligramos de arsénico por kilogramo de polvo (mg/kg).

En el caso del cobre, los valores fueron de 936 mg/kg en interiores, mientras que para el plomo se registraron 161 mg/kg dentro de las salas.

El molibdeno, por su parte, presentó concentraciones medianas de 12,9 mg/kg en los espacios interiores.

La comparación con las referencias naturales regionales reveló diferencias importantes. Las concentraciones de arsénico y molibdeno alcanzaron niveles aproximadamente diez veces mayores que esas referencias.

Estas cifras corresponden a la cantidad de cada elemento presente en el polvo recolectado. No representan concentraciones de metales en el aire respirado por los estudiantes, ni permiten establecer por sí mismas cuánto contaminante ingresó a sus organismos.

Tampoco constituyen una comparación con límites sanitarios establecidos para el polvo de las aulas, sino con referencias geoquímicas utilizadas para identificar alteraciones respecto de las condiciones naturales del territorio.

La investigación identificó partículas asociadas a residuos mineros

Para determinar el origen del material, el equipo científico utilizó análisis químicos, mineralógicos e isotópicos, técnicas que permiten examinar tanto la composición de las partículas como determinadas características relacionadas con su procedencia.

Los resultados identificaron residuos vinculados a la actividad minera, lo que permitió establecer que parte de los elementos encontrados presentaba características compatibles con materiales asociados a la extracción y procesamiento de minerales.

Este hallazgo resulta relevante porque permite distinguir la presencia de minerales naturales del desierto de partículas alteradas por procesos industriales.

La investigación también examinó la relación entre las concentraciones detectadas dentro y fuera de los establecimientos, mostrando que el polvo presente en los ambientes escolares interiores constituye una vía de exposición que merece atención específica.

En otras palabras, permanecer dentro de las salas de clases no garantiza la ausencia de partículas contaminantes procedentes del entorno.

No obstante, identificar una firma química asociada a residuos mineros no equivale a determinar cuánto aportó cada operación industrial a las muestras analizadas. El estudio examina la relación entre el ambiente escolar y su entorno extractivo, sin establecer responsabilidades individuales de empresas por las concentraciones observadas.

Pruebas biológicas detectaron respuestas, pero no demuestran enfermedades en escolares

Una segunda parte de la investigación examinó las propiedades biológicas del polvo recolectado.

Los científicos realizaron experimentos con embriones de pez cebra, un organismo utilizado en investigaciones toxicológicas para estudiar respuestas durante etapas tempranas del desarrollo.

Los ensayos permitieron identificar respuestas biológicas bajo determinadas condiciones experimentales, aportando antecedentes sobre los posibles efectos del material estudiado.

Estela Blanco, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile y coautora de la investigación, explicó que estos resultados deben interpretarse con precaución, ya que las respuestas observadas en embriones de pez cebra no constituyen evidencia de efectos cardiovasculares en los estudiantes.

La distinción es fundamental: el estudio no demuestra que los escolares de Calama hayan desarrollado enfermedades cardiovasculares, respiratorias o neurológicas como consecuencia de los metales encontrados.

Los resultados experimentales indican que las partículas presentan actividad biológica bajo determinadas condiciones de laboratorio. Para establecer efectos sanitarios en personas serían necesarias investigaciones adicionales que evaluaran exposición individual, dosis absorbidas y resultados de salud.

El plomo y el arsénico merecen especial atención durante la infancia debido a sus posibles efectos sobre el desarrollo neurológico y cognitivo, especialmente cuando existen exposiciones relevantes y prolongadas.

Calama enfrenta un problema ambiental que se arrastra desde hace años

Los nuevos antecedentes científicos aparecen en una ciudad que mantiene una prolongada controversia por la calidad del aire.

Calama y su área circundante fueron declaradas zona saturada por material particulado respirable MP10 mediante el Decreto Supremo N.º 57 de 2009.

Posteriormente, el Ministerio del Medio Ambiente estableció un Plan de Descontaminación Atmosférica, pero el Primer Tribunal Ambiental ordenó su anulación en junio de 2023. La decisión adquirió efectos generales en febrero de 2024.

Ese mismo año comenzó la elaboración de un nuevo instrumento y se establecieron medidas provisionales para controlar emisiones y reducir la resuspensión de material particulado.

La investigación sobre los colegios incorpora una dimensión adicional a este escenario: la necesidad de observar no solamente la contaminación atmosférica exterior, sino también las partículas que ingresan y permanecen dentro de edificios utilizados diariamente por niños, docentes y trabajadores.

Los resultados plantean la necesidad de fortalecer la vigilancia ambiental en establecimientos educacionales ubicados en territorios donde las actividades extractivas forman parte de la historia productiva y del entorno urbano.

Qué medidas proponen los investigadores para proteger las escuelas

Frente a los resultados, el equipo plantea incorporar los establecimientos educacionales ubicados en territorios mineros a los programas regulares de vigilancia ambiental.

La propuesta busca ampliar la información disponible sobre la presencia de metales en el polvo acumulado dentro de los recintos escolares y contribuir a la identificación de situaciones que requieran medidas preventivas.

Entre las alternativas de mitigación que pueden evaluarse se encuentran mejorar los sellos de puertas y accesos, identificar puntos de ingreso de polvo y establecer protocolos de limpieza que reduzcan su acumulación y eviten volver a suspender partículas en el aire.

También podría evaluarse la utilización de sistemas de ventilación y filtración apropiados para las condiciones ambientales de cada establecimiento.

El desafío consiste en mantener una ventilación adecuada sin facilitar la entrada de polvo procedente del exterior, particularmente en una ciudad desértica donde las condiciones climáticas y ambientales complican el control de partículas.

Estas alternativas requieren evaluaciones técnicas específicas y no deben confundirse con intervenciones cuya eficacia haya sido demostrada directamente en los 38 establecimientos estudiados.

La investigación también refuerza la importancia de considerar la contaminación residual de las actividades extractivas dentro de las políticas ambientales aplicadas a territorios con una larga historia minera.

El nuevo conocimiento científico abre así una discusión que supera la medición tradicional de la calidad del aire: cómo vigilar y reducir la exposición a residuos mineros dentro de los lugares donde los niños pasan gran parte de su jornada.

La principal tarea pendiente será determinar la magnitud de la exposición real de las comunidades escolares y evaluar qué medidas de infraestructura, monitoreo y prevención resultan más eficaces para disminuirla.

REDIMIN Responde

¿Qué metales se encontraron en concentraciones elevadas en los colegios de Calama?

Se encontraron concentraciones elevadas de arsénico, plomo, cobre y molibdeno en los colegios de Calama.

¿Cuáles fueron las concentraciones medianas de arsénico y cobre en el polvo dentro de las salas?

Las concentraciones medianas de arsénico fueron de 247 mg/kg y las de cobre fueron de 936 mg/kg en el polvo dentro de las salas.

¿Qué técnicas se utilizaron para determinar el origen del material encontrado en los colegios?

Se utilizaron análisis químicos, mineralógicos e isotópicos para determinar el origen del material encontrado en los colegios.

¿Qué organismo se utilizó para estudiar las respuestas biológicas del polvo recolectado?

Se utilizaron embriones de pez cebra para estudiar las respuestas biológicas del polvo recolectado.

¿Qué medidas proponen los investigadores para proteger las escuelas de la contaminación por polvo?

Los investigadores proponen incorporar los establecimientos educacionales en territorios mineros a programas de vigilancia ambiental, mejorar los sellos de puertas y accesos, identificar puntos de ingreso de polvo y establecer protocolos de limpieza.