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En 1920 un agricultor encontró una masa de hierro de 60 toneladas: era el meteorito intacto más grande de la Tierra

El meteorito Hoba, descubierto en 1920 en Namibia, sigue siendo un enigma científico por su tamaño y la ausencia de un cráter de impacto, siendo el más grande e intacto del mundo.

En 1920 un agricultor encontró una masa de hierro de 60 toneladas: era el meteorito intacto más grande de la Tierra
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El meteorito Hoba, descubierto en una granja de Namibia, mide cerca de 2,7 metros de lado y está compuesto principalmente por hierro y níquel. Más de un siglo después de su hallazgo continúa en el mismo lugar y todavía plantea una pregunta científica: cómo una masa semejante llegó al suelo sin dejar un gran cráter.

En 1920, un agricultor que trabajaba en la granja Hoba West, cerca de Grootfontein, en la actual Namibia, encontró bajo el terreno una enorme masa metálica imposible de mover. Lo que inicialmente parecía una gigantesca losa de hierro terminó siendo identificado como un objeto llegado del espacio: el meteorito Hoba, con una masa estimada actualmente en unas 60 toneladas.

Más de cien años después, el objeto continúa allí. Nunca fue trasladado a un museo y su masa principal permanece en el mismo sitio donde fue descubierta, convertida en uno de los monumentos geológicos más singulares de África.

Hoba es reconocido como el meteorito intacto más pesado conocido en la Tierra. Su tamaño alcanza aproximadamente 2,7 metros por 2,4 metros y cerca de un metro de espesor. Su forma, sorprendentemente plana para un objeto de semejante masa, también podría contener parte de la explicación de uno de sus mayores enigmas: la ausencia de un cráter de impacto evidente.

Una enorme pieza de hierro y níquel llegada del espacio

Hoba es un meteorito metálico clasificado dentro del grupo IVB.

Los análisis realizados sobre su composición muestran que contiene aproximadamente 82% de hierro, 16% de níquel y menos de 1% de cobalto, además de pequeñas cantidades de otros elementos.

Eso significa que prácticamente toda su estructura visible corresponde a una gigantesca masa natural de hierro y níquel formada fuera de la Tierra.

Su composición es muy diferente a la de los meteoritos rocosos que representan buena parte de los objetos encontrados sobre la superficie terrestre.

Los meteoritos metálicos se consideran fragmentos de antiguos cuerpos del sistema solar que, durante sus primeras etapas, llegaron a calentarse lo suficiente como para separar sus materiales según densidad. Los metales más pesados se concentraron en las regiones internas y posteriores colisiones pudieron expulsar fragmentos al espacio.

El material que compone Hoba se formó hace miles de millones de años, durante las primeras etapas del sistema solar, aunque su llegada a la Tierra ocurrió muchísimo después.

Las estimaciones disponibles sitúan su caída hace aproximadamente 80.000 años.

El agricultor lo encontró por accidente

La historia tradicional del descubrimiento sostiene que el propietario de la granja trabajaba el terreno cuando su arado golpeó una superficie metálica enterrada.

Al retirar parte del suelo apareció una masa que no correspondía a ninguna formación rocosa habitual.

El hallazgo ocurrió en 1920 y posteriormente científicos determinaron que se trataba de un meteorito.

Existen algunas variaciones en los relatos históricos sobre la forma exacta en que fue descubierto, por lo que la historia del arado debe entenderse como la versión más difundida del episodio.

Lo que sí está documentado es el lugar: apareció en la granja Hoba West, cerca de Grootfontein, y nunca fue trasladado desde allí.

Cómo cayó una masa de 60 toneladas sin abrir un enorme cráter

Este es uno de los aspectos más llamativos del meteorito.

Un objeto metálico de decenas de toneladas impactando la Tierra a velocidades cósmicas debería liberar una enorme cantidad de energía y producir un cráter considerable.

Sin embargo, alrededor de Hoba no existe un gran cráter de impacto identificable correspondiente a una colisión de alta velocidad.

Los científicos han propuesto distintas explicaciones.

Una posibilidad es que el meteorito haya entrado en la atmósfera con un ángulo relativamente bajo y perdido una gran parte de su velocidad antes de alcanzar la superficie.

Su forma ancha y aplanada también pudo aumentar significativamente la resistencia del aire.

Durante la entrada atmosférica, esa geometría habría actuado de manera parecida a una enorme superficie de frenado, reduciendo progresivamente su velocidad.

Si llegó al suelo mucho más lento de lo que normalmente lo hace un meteorito de gran tamaño, el impacto pudo ser suficientemente moderado como para no producir un cráter profundo.

El mecanismo exacto, sin embargo, no está completamente resuelto.

Su forma pudo salvarlo de la destrucción

La geometría de Hoba es excepcional.

En lugar de tener una apariencia irregular o alargada, el meteorito presenta una forma relativamente plana y rectangular.

Esa característica pudo influir tanto en su trayectoria como en su desaceleración.

Durante una entrada atmosférica a gran velocidad, los meteoritos soportan enormes temperaturas, presiones y fuerzas mecánicas. Muchos cuerpos grandes terminan fragmentándose antes de alcanzar la superficie.

Hoba, en cambio, sobrevivió prácticamente como una única gran masa metálica.

Eso convierte su llegada en un fenómeno poco habitual incluso dentro del registro mundial de meteoritos.

Originalmente pudo pesar todavía más

Las aproximadamente 60 toneladas actuales no necesariamente corresponden a su masa original.

Estimaciones históricas han situado su peso inicial cerca de 66 toneladas.

Durante décadas se extrajeron pequeños fragmentos para investigaciones científicas y también hubo pérdidas provocadas por visitantes que retiraron trozos como recuerdos.

La erosión natural ha modificado además su superficie durante miles de años.

Por esa razón pueden encontrarse distintas estimaciones históricas de su masa, generalmente situadas entre unas 50 y 66 toneladas.

Aun utilizando las cifras más conservadoras, Hoba continúa siendo el meteorito intacto más pesado conocido.

Su masa es aproximadamente el doble que la de algunos de los siguientes grandes meteoritos metálicos conservados en el mundo.

Namibia decidió protegerlo en el mismo lugar

Tras décadas de extracción de fragmentos y deterioro, las autoridades decidieron proteger el meteorito.

En 1955 fue declarado monumento nacional, lo que permitió establecer medidas destinadas a evitar nuevas pérdidas y daños.

Posteriormente se acondicionó el lugar para recibir visitantes.

En vez de trasladar las aproximadamente 60 toneladas hasta una gran ciudad o un museo, se construyó infraestructura alrededor de la posición original del meteorito.

Hoy los visitantes pueden descender hasta prácticamente el nivel de la enorme masa metálica y observar directamente su superficie.

El sitio se ha convertido en una atracción científica y turística de Namibia.

Un objeto que lleva unos 80.000 años prácticamente en el mismo lugar

Hoba combina varias características excepcionales.

Es el meteorito intacto más pesado conocido, sobrevivió al paso por la atmósfera sin fragmentarse completamente y llegó al suelo sin dejar el tipo de cráter que normalmente se asociaría con un objeto de semejante masa.

También tuvo la fortuna de permanecer accesible en superficie durante miles de años hasta ser encontrado accidentalmente por un agricultor.

Más de un siglo después de aquel descubrimiento, la gigantesca pieza de hierro y níquel continúa prácticamente donde la naturaleza la dejó.

La masa que era demasiado pesada para transportar terminó generando una solución mucho más sencilla: en lugar de llevar el meteorito a un museo, el museo fue construido alrededor del meteorito.