
La iniciativa busca recuperar la fabricación nacional de láminas de cobre electrodepositadas, un material utilizado en placas de circuitos impresos, sistemas de radiofrecuencia y componentes de protección electromagnética.
Estados Unidos elevó a US$74,9 millones su inversión acumulada para reactivar la producción nacional de láminas de cobre destinadas a aplicaciones militares y electrónicas avanzadas, como parte de sus esfuerzos por reducir la dependencia de proveedores extranjeros.
El Departamento de Guerra de Estados Unidos informó que el aporte más reciente corresponde a un contrato por US$37,2 millones, adjudicado el 27 de abril de 2026 a Principal Mineral Company, con sede en Texas.
El contrato tendrá una duración de 30 meses y permitirá continuar la recuperación de la planta Camden Copper, ubicada en Carolina del Sur. Al sumarse a inversiones anteriores, el financiamiento total entregado por la administración estadounidense al proyecto alcanza los US$74,9 millones.
Planta es la única fuente estadounidense para aplicaciones de defensa
El proyecto se concentra en las antiguas instalaciones de Denkai America en la ciudad de Camden. La planta opera actualmente como Camden Copper, luego de ser adquirida por Principal Mineral Company.
Según el Gobierno estadounidense, Camden Copper es la única fuente que permanece activa en el país para producir láminas de cobre electrodepositadas con especificaciones requeridas por la industria de defensa.
Este producto, conocido como electrodeposited copper foil o lámina de cobre ED, es una capa delgada del metal utilizada en la fabricación de placas de circuitos impresos, sistemas avanzados de radiofrecuencia y soluciones de protección contra interferencias electromagnéticas.
Estos componentes forman parte de equipos electrónicos empleados tanto en sistemas militares como en infraestructura tecnológica de alta precisión.
Estados Unidos busca asegurar su cadena de suministro
Los recursos provienen del programa de Análisis y Sostenimiento de la Base Industrial (IBAS, por sus siglas en inglés), administrado por la oficina estadounidense encargada de la política industrial para la defensa.
La autoridad señaló que el financiamiento busca recuperar capacidad productiva dentro de Estados Unidos y asegurar el suministro de un componente considerado crítico para su industria microelectrónica.
Desde la creación del programa IBAS en 2014, el Gobierno estadounidense ha invertido más de US$4.600 millones en 215 proyectos relacionados con el fortalecimiento de su base industrial de defensa.
El anuncio no contempla el desarrollo de una nueva mina ni un aumento directo de la extracción de cobre. La inversión está enfocada en una etapa posterior de la cadena productiva: la transformación del metal refinado en materiales especializados para componentes electrónicos.
La decisión refleja la creciente importancia estratégica del cobre más allá de sus usos tradicionales en construcción, redes eléctricas y energías renovables. Estados Unidos también busca asegurar productos de mayor elaboración vinculados con microelectrónica, telecomunicaciones y sistemas de defensa.












