
La producción de cobre de Estados Unidos podría experimentar una expansión significativa durante la próxima década. Un análisis de JPMorgan, conocido este 3 de noviembre de 2026, identifica una cartera de proyectos mineros y ampliaciones con capacidad potencial para agregar 1,3 millones de toneladas anuales, una cifra superior a la producción que actualmente registra el país.
La estimación adquiere relevancia después de varias décadas de retroceso en la industria estadounidense. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la producción minera alcanzó aproximadamente un millón de toneladas de cobre recuperable en 2025, un 5% menos que el año anterior. Si se desarrollara toda la capacidad adicional identificada por JPMorgan y se mantuviera la producción existente, el volumen nacional podría superar los 2,3 millones de toneladas anuales.
No obstante, el crecimiento proyectado todavía enfrenta importantes incertidumbres. La mayor parte de los nuevos proyectos no entraría en operación antes de 2030, mientras que sus plazos dependerán de autorizaciones, financiamiento, construcción y condiciones económicas.
Resolution Copper concentra una parte importante del crecimiento previsto
Uno de los principales proyectos considerados en el análisis es Resolution Copper, ubicado en Arizona y desarrollado conjuntamente por Rio Tinto, con una participación de 55%, y BHP, con el 45% restante.
De acuerdo con las estimaciones atribuidas a JPMorgan, este yacimiento podría representar cerca de la mitad de la capacidad adicional identificada para Estados Unidos. Las compañías responsables calculan que el depósito tiene potencial para producir hasta 18 millones de toneladas de cobre durante una vida útil de aproximadamente 40 años.
El proyecto registró avances regulatorios durante 2026. En marzo se completó un intercambio de terrenos con el gobierno federal y se emitió la decisión ambiental correspondiente. Posteriormente, en agosto, Resolution Copper anunció la adjudicación de contratos por aproximadamente US$110 millones para perforaciones y desarrollo subterráneo, dentro de un programa de inversión previsto de US$500 millones.
Sin embargo, estos avances no equivalen al inicio de la explotación comercial. La iniciativa requiere nuevos estudios, permisos estatales y una decisión definitiva de inversión. Además, ha enfrentado controversias judiciales por el impacto que podría generar sobre Oak Flat, un territorio de importancia religiosa y cultural para comunidades indígenas apache.
Freeport-McMoRan aparece entre las empresas con mayor potencial de expansión
Mientras los grandes proyectos nuevos avanzan hacia su eventual construcción, JPMorgan considera que Freeport-McMoRan dispone de oportunidades para aumentar la producción estadounidense mediante ampliaciones de operaciones existentes.
El banco identifica un potencial superior a 250.000 toneladas anuales adicionales asociado a estas iniciativas. A diferencia de las minas completamente nuevas, las expansiones pueden aprovechar infraestructura instalada, aunque también requieren inversiones, estudios técnicos y autorizaciones.
La propia Freeport-McMoRan confirmó en sus resultados del tercer trimestre de 2026 que continúa desarrollando tecnologías de lixiviación y evaluando ampliaciones en sus operaciones estadounidenses. Estas iniciativas buscan aumentar la recuperación de cobre y aprovechar recursos disponibles en instalaciones existentes.
El costo de desarrollar nueva capacidad constituye otro obstáculo. JPMorgan estima una intensidad de inversión cercana a US$28.000 por tonelada de capacidad productiva anual para los proyectos estadounidenses, frente a una referencia mundial aproximada de US$26.000.
Mayor producción no garantiza independencia del cobre importado
La recuperación de la minería estadounidense también responde al interés de fortalecer el abastecimiento nacional de minerales utilizados en redes eléctricas, infraestructura, manufactura y nuevas tecnologías.
Sin embargo, aumentar la extracción no necesariamente significa eliminar la dependencia del cobre extranjero. Las estadísticas del USGS muestran que Estados Unidos importó aproximadamente 1,7 millones de toneladas de cobre refinado durante 2025 y registró una dependencia neta de importaciones equivalente al 57% de su consumo aparente.
La capacidad doméstica de fundición y refinación constituye, por tanto, una condición adicional para transformar el crecimiento minero en mayor disponibilidad de metal procesado dentro del país.
En este escenario, las proyecciones de JPMorgan muestran una oportunidad de expansión de largo plazo, pero todavía no representan producción comprometida. Su materialización dependerá especialmente de la ejecución de grandes yacimientos como Resolution Copper, las ampliaciones de minas existentes y las inversiones necesarias para procesar el mineral extraído.
REDIMIN Responde
¿Cuál es la capacidad potencial de producción adicional de cobre en Estados Unidos según JPMorgan?
JPMorgan identifica una capacidad potencial para agregar 1,3 millones de toneladas anuales de cobre en Estados Unidos, lo que superaría la producción actual del país.
¿Qué porcentaje de la capacidad adicional identificada por JPMorgan podría provenir del proyecto Resolution Copper?
Resolution Copper podría representar cerca de la mitad de la capacidad adicional identificada para Estados Unidos, según las estimaciones atribuidas a JPMorgan.
¿Qué avances regulatorios ha tenido el proyecto Resolution Copper en 2026?
En 2026, Resolution Copper completó un intercambio de terrenos con el gobierno federal en marzo y se emitió la decisión ambiental correspondiente. En agosto, se adjudicaron contratos por aproximadamente US$110 millones para perforaciones y desarrollo subterráneo.
¿Cuál es el potencial de expansión de Freeport-McMoRan en Estados Unidos según JPMorgan?
JPMorgan considera que Freeport-McMoRan tiene un potencial superior a 250.000 toneladas anuales adicionales mediante ampliaciones de operaciones existentes en Estados Unidos.
¿Cuál fue la dependencia de Estados Unidos del cobre importado en 2025?
En 2025, Estados Unidos importó aproximadamente 1,7 millones de toneladas de cobre refinado y tuvo una dependencia neta de importaciones equivalente al 57% de su consumo aparente.






