
La Estrategia Nacional de Minerales Críticos (EMC) quedó oficializada como hoja de ruta del Estado para responder al aumento estructural de la demanda global por insumos clave de la transición energética y la presión sobre cadenas de suministro. La presentación se realizó en Santiago, en una ceremonia encabezada por el Presidente Gabriel Boric, y fijó lineamientos para fortalecer competitividad, acelerar habilitantes y sostener estándares ambientales y sociales exigentes, según la presentación oficial del Gobierno.
Qué busca la EMC y por qué se vuelve prioritaria
El diagnóstico que sustenta la estrategia parte de una premisa: Chile puede consolidar un rol de proveedor confiable en minerales estratégicos en un escenario de competencia geopolítica por recursos, financiamiento e inversión. La EMC plantea que el desafío no es solo aumentar producción, sino reducir incertidumbre en exploración, ordenar la tramitación, mejorar información base y sostener legitimidad territorial.
En ese marco, el Gobierno señaló que el instrumento apunta a diversificar la economía, atraer inversión responsable y fortalecer encadenamientos productivos, bajo principios de sostenibilidad ambiental, justicia territorial y respeto de derechos humanos.
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14 minerales “factibles de desarrollar” y una agenda de diversificación
Uno de los puntos centrales del anuncio fue la identificación de 14 minerales que Chile considera “factibles de desarrollar” en el contexto de la transición energética. La definición de esa cartera se vincula a la meta de ampliar la matriz productiva minera y fortalecer el posicionamiento internacional del país, sin limitarse a un solo mineral o a una única cadena de valor.
En la práctica, la EMC abre un marco para discutir y priorizar proyectos con mejores condiciones de certeza técnica, regulatoria y social, especialmente en etapas tempranas. En paralelo, mantiene en el radar la evolución del mercado global de minerales críticos, donde el debate sobre procesamiento y dependencia industrial se ha vuelto estructural, como muestra el análisis sobre tierras raras y el cuello de botella del procesamiento.
Los cinco pilares: qué cubren y cómo se traducen en medidas
La EMC se estructura en cinco pilares estratégicos, definidos como marco de coordinación pública y diálogo con la industria:
Producción y diversificación, orientado a ampliar base productiva, destrabar habilitantes y mejorar condiciones para exploración y desarrollo de proyectos.
Minería responsable, que incorpora exigencias ambientales y sociales y busca reducir conflictividad a través de mejores estándares y gobernanza.
Oportunidades de desarrollo y agregación de valor, con foco en encadenamientos productivos, capacidades locales y opciones industriales asociadas.
Inserción internacional y diplomacia de los minerales, para posicionar a Chile en cadenas globales, acuerdos y cooperación, en un contexto de competencia por suministro.
Capacidades habilitantes, que agrupa herramientas técnicas del Estado, capital humano, información geológica y mecanismos de apoyo para acelerar decisiones y reducir incertidumbre.
El Gobierno explicó que cada pilar contempla objetivos e iniciativas para una implementación coordinada entre sector público y privado, con una lógica gradual. Esto toma especial relevancia en un escenario donde otros países también ajustan regulación y acceso a recursos estratégicos, como se observa en el debate regulatorio en minería en aguas profundas.
Facilitación procedimental e información geológica como “habilitantes” críticos
La estrategia pone énfasis en medidas habilitantes: facilitación procedimental, mejora de información geológica disponible y fortalecimiento de capacidades técnicas estatales. La lógica es directa: reducir tiempos e incertidumbre sin relajar estándares, elevando predictibilidad para inversión y control público.
En el diseño anunciado, la mejora de información geológica aparece como condición para acelerar exploración y priorización de oportunidades, mientras que la facilitación apunta a disminuir duplicidades y ordenar procesos, especialmente en etapas donde los proyectos enfrentan mayor incertidumbre.
Diplomacia de minerales: el rol de Cancillería en la hoja de ruta
La dimensión internacional se formalizó también en la puesta en escena del lanzamiento. El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que el canciller Alberto van Klaveren participó en la entrega de la EMC al Presidente, junto a autoridades de Minería, Economía y Corfo, destacando la estrategia como una hoja de ruta para consolidar el rol de Chile en cadenas globales de suministro minero mediante acción pública coordinada. Ese detalle quedó consignado en la nota de Cancillería sobre la ceremonia del 27 de enero de 2026.
Este pilar se vincula con acuerdos, cooperación técnica y posicionamiento país, en un contexto donde la seguridad de suministro es parte explícita de las agendas industriales de múltiples economías.
Capital humano y capacidades del Estado: formación, datos y gestión
La EMC incorpora el desarrollo de talento humano especializado como condición para sostener competitividad en el mediano plazo. En paralelo, pone el foco en capacidades técnicas del Estado para gestionar información, evaluar proyectos, coordinar instituciones y sostener estándares de fiscalización y desempeño.
El despliegue anunciado incluye un componente de trabajo técnico respaldado por instituciones del sector. En el proceso previo se desarrollaron análisis liderados por organismos públicos, y la estrategia se apoyó en insumos sobre demanda y cadenas de suministro. En esa línea, Cochilco mantiene un rol en el análisis de demanda de minerales críticos y estratégicos, descrito en su informe de diagnóstico sobre minerales críticos y/o estratégicos.
Proceso participativo: comités, especialistas y consulta ciudadana
El Gobierno afirmó que la estrategia es resultado de un proceso participativo amplio. Según lo informado en la ceremonia, la construcción incluyó un Comité Consultivo de Alto Nivel integrado por 16 actores, un comité técnico con 120 especialistas y una consulta ciudadana, además de talleres regionales. La misma estructura de participación y trabajo técnico ya se venía observando en etapas previas del proceso, como quedó reflejado en el seguimiento al avance del Comité Consultivo de Alto Nivel en 2025.
En términos prácticos, el método busca reducir brechas de coordinación y dotar de continuidad a una política pública que toca inversión, permisos, comunidades, datos geológicos, formación y posicionamiento internacional.
Qué se activa con la EMC en el corto plazo
En lo inmediato, la estrategia instala un marco para ordenar la agenda pública y el relacionamiento con inversión, con prioridades que suelen concentrarse en cuatro frentes operativos:
Ordenamiento y agilización de procesos, con foco en predictibilidad y reducción de incertidumbre.
Consolidación y acceso a información geológica y técnica para exploración y evaluación.
Desarrollo de capacidades estatales para implementar, coordinar y fiscalizar.
Formación de capital humano y fortalecimiento de cadenas de valor y proveedores.
La EMC se presenta como hoja de ruta, con ejecución gradual y coordinación público-privada, en un escenario donde la competencia por minerales para transición energética ya es parte del tablero económico y geopolítico.