
El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo, se encuentra en el centro de las preocupaciones internacionales. Con un 20% del suministro global de crudo transitando por esta vía, su bloqueo ha suscitado importantes incrementos en los precios del petróleo y sus derivados, marcando un fuerte impacto en los mercados energéticos.
Perspectiva sobre la normalización de precios
El desbloqueo del estrecho de Ormuz no garantiza la normalización inmediata del mercado petrolero. Economistas y analistas destacan que, aunque el restablecimiento del tránsito podría disminuir las presiones al alza en los precios del crudo, otros factores estructurales seguirán condicionando su retorno a niveles previos al conflicto. Según Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, «los precios suben como un cohete y caen como una pluma,» indicando que podrían pasar entre seis y ocho semanas para que la producción y el envío se estabilicen, pero con precios aún superiores a los registrados antes de la crisis.
Por su parte, Jorge León, de Rystad Energy, señala que una reapertura del estrecho tomaría de tres a cinco meses para recuperar cierta normalidad en la oferta de petróleo. Esto se ve agravado por daños a infraestructuras críticas, como refinerías y oleoductos, lo que retrasa la capacidad de los países productores para restablecer completamente los flujos de exportación. «Estamos hablando de instalaciones que toman tiempo en reconstruirse. Solo Irán representa cerca del 3% de la producción mundial diaria,” explicó el economista Juan Ortiz del OCEC-UDP.
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Restricciones logísticas y desconfianza
Gustavo Díaz, del Instituto Libertad, enfatiza que, si bien la reapertura del estrecho podría reducir los precios especulativos en el corto plazo, los desafíos logísticos y la percepción de riesgo seguirán afectando el ajuste del mercado energético. «El mercado energético opera hoy bajo una lógica de economía de guerra», afirmó, mientras destacaba que las aseguradoras mantienen primas altas hasta confirmar la seguridad en la navegación.
Además, los buques redirigidos a rutas más largas necesitarán tiempo para retornar a sus operaciones originales, generando retrasos adicionales. Díaz estima que podrían pasar entre dos y cuatro semanas para estabilizar el flujo regular de transporte de barriles, mientras que la normalización completa del sistema tomaría varios meses.
Evolución del mercado petrolero
Las proyecciones de actores clave del mercado apuntan hacia precios en niveles elevados en el futuro inmediato. De acuerdo con Reuters, bancos de inversión como Goldman Sachs y JP Morgan prevén que el crudo Brent podría alcanzar entre US$100 y US$110 por barril durante los próximos meses. Firmas como UBS y Macquarie advierten que interrupciones prolongadas podrían empujar el precio incluso hacia los US$150 por barril.
Alfonso Kaiser, profesor de Riesgos de la Universidad de los Andes, añade que los precios del petróleo responden más a las expectativas del mercado que a condiciones actuales. Sin embargo, destaca que estos ajustes no se traducen de manera inmediata al consumidor final debido a un rezago en la transmisión de precios. «Hoy estamos pagando el petróleo de hace semanas. Incluso si el precio internacional baja, el efecto en combustibles locales toma tiempo en materializarse», señaló.
Goldman Sachs proyecta un promedio de US$110 por barril en los próximos meses.
JP Morgan estima precios cercanos a los US$100 en el segundo trimestre de 2026.
Preocupaciones por infraestructura y logística podrían mantener los precios elevados.
Ante este complejo escenario, especialistas coinciden en que la estabilización de los precios del petróleo dependerá tanto de la resolución del conflicto en Medio Oriente como de la recuperación total de las capacidades logísticas y productivas de la región.












