
La regla general en Chile establece que la pensión alimenticia debe ser otorgada hasta los 21 años, con posibles extensiones dependiendo de circunstancias específicas como estudios superiores o discapacidad. Los montos mínimos y máximos de este aporte económico están regulados por la ley, priorizando las necesidades del menor frente a la capacidad económica del padre obligado.
¿Hasta qué edad se recibe la pensión alimenticia?
Según información de la Biblioteca del Congreso Nacional, en Chile la pensión de alimentos se paga habitualmente hasta que el hijo o hija cumple 21 años. No obstante, este beneficio puede extenderse bajo circunstancias específicas. Por ejemplo, cuando el beneficiario se encuentra cursando estudios universitarios, técnicos o de formación en un oficio, el derecho puede prolongarse hasta los 28 años. Otra extensión posible aplica en casos de discapacidad física o mental que imposibiliten la autosuficiencia económica. Adicionalmente, un tribunal puede determinar que la continuidad de la pensión resulta indispensable para la subsistencia del beneficiario, sin límite de edad.
Esta normativa refleja la obligación legal de los padres de cubrir los gastos esenciales del menor, como su educación, alimentación y formación profesional, aunque el cuidado personal solo lo ejerza uno de los progenitores. Es importante resaltar que, incluso bajo dicha circunstancia, ambos padres tienen responsabilidad económica compartida.
¿Cuánto corresponde pagar por pensión alimenticia?
El monto mínimo de la pensión alimenticia se calcula con base en el ingreso mínimo mensual vigente y el número de hijos. En el caso de un solo hijo, el mínimo equivale al 40% del ingreso mínimo mensual. Si existen dos o más hijos, corresponde al 30% del ingreso mínimo mensual por cada uno. Por otra parte, el monto máximo permitido no debe exceder el 50% de los ingresos totales de quien debe pagar la pensión, salvo que existan situaciones excepcionales justificadas por el tribunal.
Los tribunales, al determinar estos montos, están obligados a considerar tanto la capacidad económica del obligado como las necesidades del hijo o hija y la condición del progenitor con el cuidado personal. Así, se busca garantizar una distribución equitativa de las responsabilidades financieras entre ambas partes.
Si el beneficiario estudia, la pensión puede extenderse hasta los 28 años.
En casos de discapacidad, puede mantenerse sin límite de edad.
No debe superar el 50% de los ingresos del obligado, salvo excepciones.





