
La minera completó los acuerdos de acceso a tierras necesarios para desarrollar la ampliación de Antapaccay en Espinar, Cusco. El proyecto, cuya inversión referencial alcanza US$1.500 millones, busca extender la continuidad operacional del complejo por más de 40 años y aumentar su producción de cobre.
La multinacional Glencore confirmó que su filial peruana Compañía Minera Antapaccay completó los acuerdos de acceso a los últimos terrenos requeridos para avanzar en el proyecto cuprífero Coroccohuayco, ubicado en la provincia de Espinar, región de Cusco. El anuncio, realizado el 19 de octubre de 2026, permite superar una etapa territorial del desarrollo y concentrar los próximos esfuerzos en la obtención de las autorizaciones pendientes, con el objetivo de iniciar la producción durante el segundo semestre de 2029.
La iniciativa corresponde a una expansión de una operación existente, conocida en la industria como proyecto brownfield, que busca incorporar nuevas reservas minerales y prolongar la actividad productiva del complejo Antapaccay.
Coroccohuayco forma parte de la estrategia de continuidad operacional de Glencore en Perú, uno de los principales países productores de cobre del mundo. Su desarrollo permitirá aprovechar la experiencia minera acumulada en Espinar y evaluar la integración de nuevas instalaciones con infraestructura ya existente.
El avance territorial ocurre después de la aprobación, durante 2026, de la segunda modificación del Estudio de Impacto Ambiental de Antapaccay-Tintaya e Integración Coroccohuayco. Sin embargo, el acceso a los terrenos y la autorización ambiental no significan que el proyecto tenga todos los permisos necesarios para comenzar su explotación.
Coroccohuayco apunta a prolongar Antapaccay por más de 40 años
Uno de los principales objetivos del proyecto es asegurar la continuidad productiva del complejo Antapaccay, cuya actividad está vinculada históricamente al desarrollo de la minería de cobre en Espinar.
Glencore proyecta que la incorporación de Coroccohuayco permita extender la vida operacional del conjunto minero a más de cuatro décadas, considerando la integración del nuevo depósito con los activos existentes.
La iniciativa busca ampliar la disponibilidad de mineral explotable y contribuir al crecimiento de la producción de cobre durante los próximos años.
Este aspecto resulta relevante para una operación madura, donde la planificación de nuevas fases de explotación debe responder al agotamiento progresivo de determinados sectores y a las variaciones de las leyes minerales.
El desarrollo de Coroccohuayco permitiría establecer una nueva fuente de alimentación para las instalaciones de procesamiento, aunque su configuración definitiva dependerá de los estudios técnicos y de las autorizaciones correspondientes.
El proyecto contempla mineralización de cobre y oro, asociada a características geológicas de tipo skarn y pórfido cuprífero.
La disponibilidad de estos recursos constituye uno de los fundamentos para estudiar una extensión de largo plazo de la producción minera en Espinar.
Inversión referencial de US$1.500 millones
Coroccohuayco figura en la cartera minera peruana con una inversión referencial de US$1.500 millones, monto que dimensiona la magnitud industrial de la ampliación.
Esta cifra corresponde a antecedentes de planificación publicados previamente y no representa un presupuesto actualizado confirmado en el anuncio de octubre de 2026.
Los parámetros históricos considerados para el proyecto incluyen:
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Indicador |
Antecedente de planificación |
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Empresa operadora |
Compañía Minera Antapaccay |
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Controlador |
Glencore |
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Ubicación |
Espinar, Cusco, Perú |
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Inversión referencial |
US$1.500 millones |
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Mineral principal |
Cobre |
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Método de explotación previsto |
Rajo abierto |
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Recursos minerales identificados en cartera histórica |
643 millones de toneladas |
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Ley de cobre en dicha estimación |
0,60% |
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Capacidad de procesamiento evaluada |
Hasta 145.000 toneladas diarias |
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Primera producción actualmente prevista |
Segundo semestre de 2029 |
Los antecedentes técnicos históricos también incluyen contenidos de oro y plata, aunque la confirmación de las condiciones actuales de explotación requiere revisar los modelos mineros y los parámetros económicos vigentes.
La nueva fecha de inicio de producción representa una actualización frente a cronogramas anteriores, que contemplaban la puesta en marcha durante 2028.
La modificación del calendario muestra la importancia que tienen los procesos territoriales, ambientales y regulatorios en proyectos que requieren inversiones de gran escala.
Acceso a tierras despeja una etapa, pero continúan los permisos
El acuerdo sobre los últimos bloques de terreno permite a Antapaccay avanzar en la planificación física de Coroccohuayco, incluyendo las áreas necesarias para desarrollar las instalaciones contempladas en el proyecto.
En una expansión minera de estas características, asegurar la disponibilidad territorial es indispensable para definir accesos, infraestructura operacional y secuencias de construcción.
Sin embargo, el desarrollo requiere completar las autorizaciones administrativas y mineras correspondientes.
En mayo de 2026 fue aprobada la segunda modificación del Estudio de Impacto Ambiental de Antapaccay-Tintaya e Integración Coroccohuayco, un antecedente regulatorio que permite continuar con el proceso de desarrollo.
La siguiente etapa estará enfocada en obtener los permisos finales que habiliten las actividades mineras proyectadas.
La fecha prevista para la primera producción, durante el segundo semestre de 2029, dependerá del cumplimiento de esos requisitos y del avance efectivo de las obras.
La existencia de acuerdos territoriales tampoco reemplaza las obligaciones ambientales, sociales o de participación que correspondan al proyecto.
Comunidades de Espinar mantienen un papel central
La relación con las comunidades constituye uno de los aspectos más sensibles del desarrollo de Coroccohuayco.
El área de influencia comprende territorios vinculados a comunidades campesinas quechuas de la provincia de Espinar, donde la actividad minera mantiene una presencia histórica.
El proceso de consulta previa ha identificado 13 comunidades originarias susceptibles de verse afectadas por la autorización de explotación, entre ellas Huini Coroccohuayco, Pacopata, Huano Huano y Tintaya Marquiri.
Durante los últimos años se han desarrollado talleres informativos, reuniones de evaluación interna y espacios de diálogo sobre los alcances de la iniciativa.
Las negociaciones no han tenido resultados uniformes. En mayo de 2026 se registraron reuniones con acuerdos parciales y solicitudes de reprogramación de determinadas instancias de diálogo.
Este contexto es importante porque los acuerdos de acceso a tierras corresponden a una dimensión específica del proyecto y no deben confundirse con la conclusión de todos los procesos de consulta y relacionamiento comunitario.
Además de los compromisos territoriales, la evolución del proyecto estará vinculada a materias como disponibilidad de agua, utilización de terrenos, medidas ambientales y continuidad de actividades económicas locales.
La gestión de estas materias será determinante para desarrollar la inversión en condiciones de estabilidad operacional y social.
Impacto en empleo, proveedores y economía regional
La eventual construcción de Coroccohuayco podría generar oportunidades para empresas contratistas y proveedores especializados en movimientos de tierra, obras civiles, montaje industrial, mantenimiento y servicios mineros.
Los antecedentes históricos de planificación contemplaban aproximadamente 1.871 puestos de trabajo durante la construcción y 1.092 durante la operación.
Estas cifras deben considerarse estimaciones referenciales anteriores y no compromisos actualizados de contratación para 2026 o 2029.
Su materialización dependerá del diseño final del proyecto, el cronograma de ejecución y las decisiones de inversión que adopte Glencore.
Para Espinar, la continuidad de Antapaccay representa un factor relevante en la demanda de empleo y contratación de servicios asociados a la minería.
Una ampliación de largo plazo podría sostener oportunidades para proveedores regionales en transporte, mantenimiento de equipos, abastecimiento industrial y servicios operacionales.
No obstante, el efecto económico deberá evaluarse junto con las implicancias territoriales y ambientales que supone la expansión.
Perú busca sostener su producción de cobre
El desarrollo de Coroccohuayco tiene importancia para la posición de Perú dentro del mercado internacional del cobre.
La industria peruana enfrenta el desafío de mantener la producción de sus operaciones existentes mientras impulsa nuevos proyectos y ampliaciones.
En este escenario, las inversiones brownfield presentan una ventaja potencial: permiten aprovechar parte de la infraestructura y experiencia operacional disponible.
La integración de nuevos depósitos con complejos mineros existentes puede reducir ciertas necesidades de desarrollo respecto de proyectos construidos completamente desde cero, aunque las condiciones específicas determinan el alcance de esos beneficios.
Para Glencore, extender la vida operacional de Antapaccay también significa preservar una plataforma productiva dentro de su cartera internacional de cobre.
El interés estratégico del metal continúa vinculado a la electrificación, la expansión de redes eléctricas, la infraestructura industrial y las tecnologías energéticas.
Sin embargo, el aumento previsto de producción en Coroccohuayco todavía debe materializarse mediante inversión, construcción y puesta en marcha.
El acuerdo territorial representa una condición necesaria para avanzar, pero no constituye por sí solo una decisión definitiva de construcción ni el inicio de actividades productivas.
Qué viene para Coroccohuayco antes de 2029
La próxima fase estará concentrada en completar los permisos finales y preparar las condiciones técnicas para ejecutar el desarrollo.
Entre los aspectos que seguirán siendo relevantes se encuentran la ingeniería del proyecto, la definición de inversiones, las autorizaciones operacionales y el cumplimiento de los compromisos ambientales y sociales.
También será necesario establecer un calendario actualizado de construcción que permita evaluar la factibilidad de comenzar la producción durante el segundo semestre de 2029.
La disponibilidad de terrenos reduce una incertidumbre que condicionaba el avance del proyecto, pero el cronograma todavía depende de otras variables regulatorias y operacionales.
Para la industria minera peruana, Coroccohuayco representa una oportunidad de prolongar la producción de un complejo cuprífero existente y mantener actividad económica en Cusco.
Para Glencore, constituye una pieza de su estrategia de crecimiento en cobre, particularmente mediante la ampliación y optimización de activos operativos.
Con los acuerdos de acceso a tierras completados y la aprobación ambiental obtenida durante 2026, Coroccohuayco entra en una etapa decisiva de tramitación y preparación. El cumplimiento de los permisos pendientes, los compromisos con las comunidades y la planificación de inversiones definirán si la nueva fuente de cobre de Antapaccay puede incorporarse a la producción peruana en el plazo previsto para 2029.
REDIMIN Responde
¿Cuál es la inversión referencial para el proyecto de ampliación de Antapaccay?
La inversión referencial para el proyecto de ampliación de Antapaccay es de US$1.500 millones.
¿Cuándo se espera que comience la producción del proyecto Coroccohuayco?
Se espera que la producción del proyecto Coroccohuayco comience durante el segundo semestre de 2029.
¿Qué tipo de mineralización contempla el proyecto Coroccohuayco?
El proyecto Coroccohuayco contempla mineralización de cobre y oro, asociada a características geológicas de tipo skarn y pórfido cuprífero.
¿Cuántos puestos de trabajo se estiman durante la construcción y operación de Coroccohuayco?
Se estiman aproximadamente 1.871 puestos de trabajo durante la construcción y 1.092 durante la operación, según antecedentes históricos de planificación.
¿Qué comunidades podrían verse afectadas por el proyecto Coroccohuayco?
El proceso de consulta previa ha identificado 13 comunidades originarias susceptibles de verse afectadas, entre ellas Huini Coroccohuayco, Pacopata, Huano Huano y Tintaya Marquiri.






