
La minera de cobre contempla nuevas inversiones en agua potable y saneamiento mediante un acuerdo con Sedapar. El programa incluye proyectos adicionales por hasta US$929 millones y la continuidad operacional de la planta La Enlozada, que trata más del 95% de las aguas residuales de Arequipa Metropolitana.
La Sociedad Minera Cerro Verde destinará US$363 millones a nuevos proyectos de infraestructura hídrica en Arequipa, Perú, como parte de un programa de inversión y cooperación con la empresa prestadora de servicios de saneamiento Sedapar. Los compromisos consideran obras de abastecimiento, tratamiento de aguas residuales y modernización de instalaciones destinadas a responder al crecimiento urbano y a las necesidades productivas de la región.
La inversión fue destacada durante octubre de 2026 por Julia Torreblanca, vicepresidenta sénior de Asuntos Corporativos de Cerro Verde, en una exposición sobre los compromisos de largo plazo de la operación cuprífera.
El programa se sustenta en el octavo convenio específico entre Cerro Verde y Sedapar, formalizado en diciembre de 2025. Además de los US$363 millones de inversión directa, contempla proyectos adicionales por hasta US$510 millones mediante Obras por Impuestos y una eventual inversión de US$419 millones en nueva capacidad de tratamiento de aguas residuales.
Los tres componentes suman US$1.292 millones, aunque parte del monto corresponde a inversiones máximas o condicionadas que no deben considerarse como desembolsos ya ejecutados.
El acuerdo también prolonga las responsabilidades de Cerro Verde sobre la operación y mantenimiento de La Enlozada hasta 2060 o hasta el cierre de sus operaciones mineras, conforme a las condiciones contractuales aplicables.
US$1.292 millones en compromisos de agua y saneamiento
El programa diferencia inversiones directas, proyectos que podrían ejecutarse mediante Obras por Impuestos y nuevas instalaciones condicionadas a la demanda futura.
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Componente |
Monto previsto |
|---|---|
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Inversión directa en agua y saneamiento |
US$363 millones |
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Proyectos adicionales mediante Obras por Impuestos |
Hasta US$510 millones |
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Nuevo sistema de tratamiento, sujeto a necesidad |
Aproximadamente US$419 millones |
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Total potencial |
US$1.292 millones |
La inversión directa de US$363 millones, que incluye impuestos, estará destinada a proyectos de agua y saneamiento para Arequipa.
El segundo componente considera intervenciones priorizadas por Sedapar que podrían desarrollarse mediante Obras por Impuestos, mecanismo que permite a empresas financiar proyectos públicos bajo las condiciones de la legislación peruana.
El tercer componente contempla la implementación de un sistema adicional de tratamiento de aguas residuales con capacidad aproximada de 1.200 litros por segundo, cuya ejecución dependerá de que la demanda supere la capacidad disponible de La Enlozada.
Esta distinción resulta relevante para evaluar la magnitud económica del programa: el conjunto representa un marco de compromisos e inversiones potenciales, pero no implica que los US$1.292 millones estén comprometidos para desembolso inmediato.
La Enlozada seguirá operando como infraestructura estratégica
Uno de los principales elementos del acuerdo es la continuidad de la planta de tratamiento de aguas residuales La Enlozada, instalación que forma parte del sistema de saneamiento de Arequipa Metropolitana.
La planta permite tratar aproximadamente el 95,5% de las aguas residuales de la ciudad, contribuyendo a disminuir las descargas contaminantes hacia el río Chili.
Una parte del agua tratada se reutiliza en las operaciones de Cerro Verde, lo que vincula el saneamiento urbano con el abastecimiento de agua para la producción minera.
Esta configuración tiene implicancias para la gestión del recurso hídrico, porque permite aprovechar efluentes municipales que, sin tratamiento, representarían una presión ambiental sobre la cuenca.
El compromiso asumido por Cerro Verde contempla financiar la operación y mantenimiento de La Enlozada durante las próximas décadas, mientras Sedapar conserva responsabilidades sobre los colectores existentes y futuros bajo su competencia.
La eventual ampliación del tratamiento constituye una decisión diferente: dependerá de la evolución del volumen de aguas residuales y de las necesidades futuras de saneamiento de la ciudad.
Represas y canales fortalecen la disponibilidad de agua
La participación de Cerro Verde en infraestructura hídrica se extiende más allá de la planta La Enlozada.
Desde 2006, la empresa ha intervenido en proyectos de almacenamiento, conducción y tratamiento del agua, especialmente dentro de la cuenca del río Chili.
Entre las instalaciones destacan las represas Pillones, Bamputañe y San José de Uzuña, desarrolladas mediante distintos mecanismos de cooperación institucional.
Estas tres represas cuentan con las siguientes capacidades de almacenamiento:
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Represa |
Capacidad |
|---|---|
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Pillones |
80 millones de m³ |
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Bamputañe |
40 millones de m³ |
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San José de Uzuña |
15,5 millones de m³ |
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Capacidad conjunta |
135,5 millones de m³ |
Durante dos décadas, estas instalaciones han permitido almacenar de manera acumulada más de 1.600 millones de metros cúbicos de agua, contribuyendo al abastecimiento urbano y agrícola.
Este volumen acumulado no representa la capacidad simultánea de almacenamiento de las represas, sino el agua gestionada a lo largo de los años.
A ello se agregan más de 90 kilómetros de canales de riego construidos o mejorados, que permiten fortalecer la distribución del recurso hacia las zonas agrícolas.
La disponibilidad de infraestructura de regulación resulta especialmente relevante durante períodos de escasez de precipitaciones, cuando aumenta la competencia entre distintos usos del agua.
Nuevas obras buscan proteger el suministro de Arequipa
El programa también contempla mejorar la resiliencia de las instalaciones de agua potable frente a fenómenos climáticos.
En enero de 2026, equipos técnicos de Sedapar y Cerro Verde realizaron inspecciones para evaluar proyectos vinculados a la planta de tratamiento de agua potable Miguel de la Cuba Ibarra.
Entre las intervenciones examinadas se encuentran la construcción de un embalse de contingencia, el mejoramiento de líneas de conducción y medidas de protección de infraestructura expuesta a huaicos durante la temporada de lluvias.
También se evaluó una posible conducción de agua desde el sector Charcani V hacia instalaciones de captación.
Estas obras buscan reducir riesgos de interrupción del servicio y mejorar la seguridad del abastecimiento urbano.
En septiembre de 2026, las autoridades peruanas también avanzaron en la coordinación de proyectos de agua potable y saneamiento mediante Obras por Impuestos en la provincia de Castilla, incluyendo intervenciones previstas para localidades del distrito de Aplao.
La ejecución efectiva de las iniciativas dependerá de sus estudios, autorizaciones y procesos administrativos correspondientes.
Gestión hídrica y continuidad de la producción cuprífera
Para la minería del cobre, el agua constituye un insumo relevante en etapas como molienda, flotación y transporte de pulpas minerales.
Cerro Verde mantiene una operación de gran escala en Arequipa, por lo que la disponibilidad y seguridad del abastecimiento hídrico forman parte de sus condiciones operacionales.
El aprovechamiento de aguas residuales tratadas permite diversificar las fuentes de suministro y reducir la dependencia de agua fresca para determinados procesos.
Al mismo tiempo, vincula la continuidad industrial con el funcionamiento de infraestructura urbana de saneamiento.
Esta relación exige mantener estándares de calidad del agua, continuidad operacional y coordinación con las entidades responsables de los servicios públicos.
La inversión comprometida no debe interpretarse automáticamente como un aumento de producción de cobre, ya que sus objetivos principales están asociados al abastecimiento, saneamiento y sostenibilidad de la infraestructura hídrica.
Su impacto económico se relaciona principalmente con la seguridad del suministro, la reducción de riesgos operacionales y la disponibilidad del recurso para otros usuarios de la cuenca.
Nuevos proyectos abrirán oportunidades para proveedores
La ejecución gradual de las inversiones podría generar demanda de empresas especializadas en ingeniería hidráulica, obras civiles, construcción de conducciones y mantenimiento electromecánico.
También podrían participar proveedores de sistemas de bombeo, instrumentación, automatización, tratamiento de aguas y monitoreo ambiental.
Para Arequipa, estas inversiones representan una oportunidad de fortalecer capacidades industriales relacionadas tanto con los servicios públicos como con la actividad minera.
No obstante, todavía no se dispone de un calendario consolidado de ejecución para la totalidad de los proyectos ni de una estimación confirmada de empleo asociado al programa.
La distribución de contratos dependerá de la maduración técnica de las obras y de los mecanismos de contratación que correspondan.
El agua se consolida como infraestructura estratégica para la minería peruana
El caso de Cerro Verde refleja cómo la gestión hídrica adquiere una dimensión cada vez más amplia dentro de la industria minera.
En regiones donde conviven grandes operaciones extractivas, centros urbanos y actividades agrícolas, las inversiones en tratamiento y distribución del agua tienen consecuencias económicas que exceden los límites de una faena.
La reutilización de aguas residuales permite incorporar recursos previamente tratados al circuito productivo, mientras las obras de almacenamiento y conducción pueden mejorar la disponibilidad para la población y otros sectores.
Sin embargo, la sostenibilidad del sistema dependerá también de la eficiencia operacional, la calidad del tratamiento y la capacidad institucional para mantener las instalaciones durante décadas.
Los US$363 millones de inversión directa y el programa potencial de US$1.292 millones sitúan la infraestructura hídrica entre los compromisos de largo plazo de Cerro Verde en Arequipa.
El principal desafío será transformar esos compromisos en obras efectivamente ejecutadas, capaces de responder al crecimiento urbano, sostener el saneamiento y mejorar la seguridad del abastecimiento sin comprometer la disponibilidad de agua para las demás actividades económicas de la región.






