
La iniciativa entró a una nueva fase con una evaluación económica preliminar que analizará metalurgia, diseño de proceso, costos y localización de una futura planta estadounidense para recuperar manganeso, níquel, cobre y cobalto desde nódulos polimetálicos.
Glomar Minerals y Cobalt Blue Holdings avanzaron Project Infinity hacia su evaluación económica preliminar, una etapa que buscará determinar la viabilidad técnica y económica de instalar en Estados Unidos una planta para procesar nódulos polimetálicos procedentes del fondo marino. El estudio contempla trabajos metalúrgicos, definición del diagrama de proceso, estimaciones iniciales de inversión y costos operacionales, además del análisis de alternativas para emplazar la instalación industrial.
Cobalt Blue fue contratada por Glomar para ejecutar los principales componentes técnicos de la Preliminary Economic Analysis (PEA), cuyo término está previsto para el cuarto trimestre de 2026. El contrato considera una remuneración de US$150.000 para la firma australiana por los trabajos incluidos en esta etapa.
El paso es relevante porque mueve a Project Infinity desde la definición conceptual y las primeras pruebas metalúrgicas hacia una instancia en que deberán comenzar a cuantificarse variables determinantes para cualquier desarrollo industrial: recuperación de metales, configuración de planta, infraestructura, CAPEX, OPEX y ubicación.
De los nódulos a una planta de procesamiento
Project Infinity fue estructurado por ambas compañías para estudiar una cadena integrada que abarque la obtención de nódulos polimetálicos, su transporte y posterior procesamiento en territorio estadounidense.
Estos materiales contienen principalmente manganeso, níquel, cobre y cobalto, combinación que los ha situado dentro del debate internacional sobre nuevas fuentes de minerales críticos y seguridad de suministro.
El concepto de desarrollo considera como referencia una instalación con capacidad nominal aproximada de 200.000 toneladas anuales de nódulos polimetálicos. Cobalt Blue ha advertido, sin embargo, que esa cifra corresponde a una capacidad propuesta que será utilizada para los estudios y no constituye todavía un objetivo de producción respaldado por una evaluación técnica definitiva.
El proyecto también ha sido planteado con capacidad para tratar unas 7.500 toneladas anuales de hidróxido de cobalto de origen terrestre. La configuración busca producir distintos productos de manganeso, sulfato de cobalto, níquel metálico y cobre metálico, además de generar material residual potencialmente aprovechable en etapas posteriores de procesamiento.
La materia prima marina considerada para el programa proviene de la Zona Clarion-Clipperton, en el océano Pacífico. Glomar controla, a través de UK Seabed Resources, dos contratos de exploración de nódulos polimetálicos que cubren aproximadamente 133.000 kilómetros cuadrados.
Metalurgia y costos entran al centro de la evaluación
Uno de los principales componentes de la PEA será el trabajo desarrollado en el Broken Hill Technology Centre de Cobalt Blue, en Nueva Gales del Sur, Australia.
Las primeras muestras de nódulos provenientes de la Zona Clarion-Clipperton ya fueron trasladadas a esas instalaciones y los ensayos iniciales comenzaron durante 2026. Ahora el programa avanzará en el desarrollo metalúrgico y en la definición de un flowsheet orientado a recuperar manganeso, cobre, níquel y cobalto mediante la tecnología hidrometalúrgica de Cobalt Blue.
El alcance contratado también considera elaborar estimaciones preliminares de costos de capital y operación bajo estándar AACE Clase V. En esta fase temprana, esas estimaciones manejan rangos de precisión del orden de ±30% a ±50%, por lo que todavía no equivalen al nivel de ingeniería necesario para una decisión final de inversión.
Esa diferencia es relevante para dimensionar el estado real del proyecto. Project Infinity todavía debe demostrar no solo que puede recuperar técnicamente los metales contenidos en los nódulos, sino que puede hacerlo mediante una configuración industrial competitiva considerando consumo de reactivos, energía, infraestructura, logística, transporte y tratamiento de los distintos productos obtenidos.
La PEA servirá además para identificar riesgos técnicos, comerciales y regulatorios antes de avanzar hacia estudios de mayor precisión.
Cuatro sitios compiten por recibir la planta
La selección del emplazamiento estadounidense avanza en paralelo al trabajo metalúrgico.
Glomar y Cobalt Blue redujeron una revisión inicial de más de 30 alternativas a cuatro ubicaciones finalistas en tres estados: dos en el área de Nueva Orleans, Louisiana; una en Brunswick County, Carolina del Norte; y otra en la costa del Golfo de Texas.
La evaluación considera elementos directamente relacionados con la economía de una refinería de minerales críticos, entre ellos acceso al transporte, infraestructura industrial existente, disponibilidad de trabajadores, cercanía a insumos y conexión con mercados.
El componente logístico tendrá especial peso. A diferencia de un proyecto minero terrestre convencional, Project Infinity requiere conectar una eventual operación de recolección oceánica con transporte marítimo, recepción portuaria y una instalación metalúrgica terrestre capaz de separar y convertir varios metales en productos comerciales.
Por eso, la selección del sitio no constituye únicamente una decisión inmobiliaria. Puerto, energía, agua industrial, reactivos, conexiones ferroviarias o viales y disponibilidad de infraestructura existente pueden modificar de manera sustancial el CAPEX y OPEX que finalmente arroje la evaluación.
Una prueba para la cadena estadounidense de minerales críticos
Project Infinity aparece en momentos en que Estados Unidos busca aumentar su capacidad interna para procesar minerales críticos y reducir vulnerabilidades asociadas a cadenas de refinación concentradas fuera del país.
En ese escenario, el proyecto apunta a un eslabón que suele recibir menos atención que la extracción submarina: la transformación metalúrgica de los nódulos en productos que puedan incorporarse efectivamente a cadenas industriales.
La presencia simultánea de manganeso, níquel, cobre y cobalto ofrece una oportunidad multimetálica, pero también eleva la complejidad del proceso. La economía del proyecto dependerá de las recuperaciones alcanzadas para cada elemento, los productos comerciales obtenidos, los costos de procesamiento y el valor combinado de los metales recuperables.
La iniciativa mantiene además desafíos externos a la planta. Glomar deberá avanzar separadamente en los aspectos vinculados con recolección de nódulos, transporte, logística y permisos, mientras Cobalt Blue concentra su participación en procesamiento, pruebas metalúrgicas e ingeniería de la instalación estadounidense.
La PEA prevista para fines de 2026 será, por ello, una primera referencia cuantitativa para establecer hasta qué punto la propuesta puede transformarse en una instalación comercial. Después deberán venir etapas de ingeniería y evaluación de mayor precisión antes de que exista una base suficiente para una eventual decisión de construcción.
Para la industria de minerales críticos, el avance de Project Infinity será observado más allá del tamaño de la futura planta. El proyecto pondrá a prueba si una cadena que comienza con recursos minerales ubicados a miles de metros bajo el océano puede conectarse con una plataforma terrestre de refinación económicamente competitiva en Estados Unidos, convirtiendo nódulos polimetálicos en manganeso, níquel, cobre y cobalto aptos para abastecer manufactura avanzada, infraestructura energética y otras cadenas industriales.









