
La cartera contempla obras viales, proyectos ferroviarios, nuevas líneas de Metro, aeropuertos, puertos e infraestructura hidráulica. Otros US$500 millones se destinarán a reconstruir zonas afectadas por el sistema frontal.
El Gobierno presentó un plan de inversión en infraestructura pública que proyecta generar más de 246 mil puestos de trabajo durante los próximos cuatro años, mediante la ejecución y aceleración de obras en distintas regiones del país.
El programa considera proyectos impulsados por los ministerios de Obras Públicas y de Transportes y Telecomunicaciones. La cartera incluye caminos, puentes, sistemas de agua potable rural, obras hidráulicas, aeropuertos, puertos, concesiones, líneas de Metro y nuevos servicios ferroviarios.
Solo el Ministerio de Obras Públicas contempla inversiones cercanas a US$15.000 millones durante el período, recursos que permitirían generar alrededor de 180 mil empleos. A esa cifra se sumarán puestos de trabajo asociados a iniciativas de transporte público y ferrocarriles.
La inversión prevista para 2026
Durante este año, la inversión pública en infraestructura llegará a aproximadamente US$3.700 millones, monto equivalente a cerca del 0,85% del Producto Interno Bruto de Chile.
La ejecución de esos recursos permitiría crear alrededor de 44 mil empleos durante 2026, principalmente en construcción, montaje, mantenimiento, ingeniería, transporte, servicios técnicos y actividades vinculadas a las cadenas de proveedores.
El impacto laboral no se limitará necesariamente a trabajadores contratados directamente en las faenas. Las obras públicas también generan demanda por materiales, maquinaria, alimentación, alojamiento, logística, seguridad, transporte de carga y servicios especializados.
Para empresas constructoras y contratistas, la magnitud del programa puede traducirse en nuevas licitaciones y contratos. También abre oportunidades para pequeñas y medianas empresas que operan como proveedoras de insumos o prestan servicios en los territorios donde se desarrollan los proyectos.
Metro y ferrocarriles aportarían 56.500 puestos de trabajo
El Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones proyecta otros 56.500 empleos relacionados con la ejecución de proyectos de infraestructura.
Entre las principales iniciativas aparecen las nuevas líneas 7 y 9 del Metro de Santiago, la extensión de la Línea 6 y distintos proyectos ferroviarios de la Empresa de los Ferrocarriles del Estado.
La cartera ferroviaria considera las conexiones Santiago–Melipilla y Santiago–Batuco, además del mejoramiento del servicio de trenes hacia Chillán.
Estos proyectos requieren varias etapas antes de entrar en operación, incluyendo estudios, ingeniería, construcción, instalación de sistemas eléctricos, señalización, montaje de vías, fabricación de componentes, pruebas y mantenimiento.
Por esa razón, la generación de puestos de trabajo no se concentrará en una sola fecha. Las contrataciones dependerán del calendario de ejecución de cada obra, de la adjudicación de licitaciones y de los perfiles requeridos por las empresas responsables.
US$500 millones para reconstruir infraestructura dañada
El plan incorpora cerca de US$500 millones extraordinarios para reconstruir infraestructura afectada por las emergencias climáticas registradas en el norte del país, especialmente en las regiones de Atacama y Coquimbo.
La reposición de caminos, puentes, sistemas de conectividad y obras hidráulicas permitiría generar alrededor de 10 mil empleos adicionales.
Estos recursos adquieren especial relevancia para las comunas que sufrieron cortes de rutas, aislamiento de localidades, daños en sistemas de agua potable y dificultades para trasladar personas, alimentos y productos.
Recuperar la infraestructura no solo permite normalizar los desplazamientos. También ayuda a reactivar actividades como la agricultura, minería, comercio, turismo y transporte, que dependen directamente de caminos habilitados y servicios básicos en funcionamiento.
La reconstrucción puede impulsar empleo local durante la etapa de emergencia, aunque el número efectivo de contrataciones estará condicionado por la velocidad con que avancen los catastros, diseños, procesos administrativos y licitaciones.
Regiones concentrarán una parte importante de los proyectos
Una proporción relevante de las inversiones se ejecutará fuera de Santiago. Las regiones de Los Lagos, La Araucanía, Biobío y Magallanes concentrarían una parte significativa de los puestos de trabajo relacionados con las nuevas obras.
La distribución regional es uno de los aspectos centrales del programa, debido a que la inversión pública puede reducir brechas de conectividad, mejorar el acceso a servicios y facilitar el movimiento de productos entre zonas rurales, ciudades, puertos y centros industriales.
Las obras de agua potable rural y de infraestructura hidráulica también son importantes para localidades que enfrentan problemas de abastecimiento o necesitan sistemas más resistentes frente a sequías, inundaciones y eventos meteorológicos extremos.
En materia productiva, mejores rutas, puertos y aeropuertos pueden reducir tiempos de traslado y costos logísticos para empresas exportadoras, transportistas y proveedores regionales.
Qué deben revisar quienes buscan empleo
El anuncio de más de 246 mil puestos de trabajo corresponde a una proyección asociada a la ejecución de la cartera, no a vacantes que se encuentren disponibles de forma inmediata.
Las personas interesadas deberán revisar las convocatorias que publiquen las empresas adjudicatarias, contratistas, concesionarias, Metro, EFE y los organismos públicos relacionados con cada proyecto.
Los perfiles requeridos pueden incluir maestros de construcción, operadores de maquinaria, soldadores, conductores, eléctricos, prevencionistas de riesgos, ingenieros, técnicos, topógrafos, administrativos y especialistas ambientales.
También será importante verificar la región y duración de cada contrato, las certificaciones solicitadas, la experiencia exigida y las condiciones de traslado o trabajo por turnos.
No existe una postulación única para acceder a los empleos del plan. Las contrataciones se irán abriendo a medida que las obras sean licitadas, adjudicadas e iniciadas.
El desafío será convertir los anuncios en obras ejecutadas
El efecto económico y laboral de la cartera dependerá de su ejecución efectiva. Los proyectos de infraestructura pueden enfrentar retrasos por permisos, procesos de licitación, expropiaciones, evaluaciones ambientales, disponibilidad presupuestaria o dificultades técnicas.
Para los hogares, el impacto más directo podría observarse en la creación de empleo y en la recuperación de servicios afectados por las lluvias. En el mediano plazo, las obras también pueden mejorar los tiempos de viaje, la seguridad vial, el acceso al agua y la conectividad entre regiones.
Para las empresas, el programa representa una señal de mayor actividad en construcción y transporte, aunque será necesario observar cuántos proyectos comienzan efectivamente durante 2026 y qué proporción de los recursos logra ejecutarse dentro de los plazos anunciados.
Las próximas licitaciones, adjudicaciones y cronogramas regionales permitirán conocer dónde se concentrarán las primeras contrataciones y cuáles serán las obras que tendrán un impacto más rápido en el empleo.