
Investigadores de la Universidad Edinburgh Napier en Escocia han creado un biofiltro natural compuesto por musgo acuático y bacterias metanotróficas, con el objetivo de capturar metano en ecosistemas de agua dulce. Este avance se produce en un momento donde las investigaciones sobre el cambio climático comienzan a enfocarse más en el metano, un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento superior al del dióxido de carbono en el corto plazo.
El impacto del metano en el clima global
Los ríos, lagos y humedales son fuentes significativas de emisiones de metano, generadas por la descomposición de materia orgánica en condiciones anaerobias, especialmente cuando son alimentados con excesiva materia orgánica proveniente de actividades agrícolas y urbanas. Este fenómeno ha llevado a que se reconozca que hasta un tercio de las emisiones globales de metano provienen de estos ecosistemas. Con apenas herramientas para mitigar esta influencia, el proyecto denominado Mossthane busca innovar al transformar cómo abordamos este problema ambiental.
Los microorganismos metanotróficos incluyen bacterias que convierten el metano en dióxido de carbono y biomasa. Aunque el CO₂ también contribuye al efecto invernadero, su efecto es mucho menos perjudicial comparado con el metano. El musgo acuático, específicamente la especie Fontinalis antipyretica, se ha identificado como un soporte eficaz para estos microorganismos, lo que permite la creación de biofiltros naturales.
Cómo funciona el biofiltro de musgo
El proceso inicia con el cultivo del musgo y las bacterias en el laboratorio para después ser instalados en tramos de ríos conocidos por sus altas concentraciones de metano. Al capturar el metano, se espera no solo disminuir las emisiones atmosféricas, sino también generar microhábitats acuáticos que favorezcan la biodiversidad. Este enfoque, que busca combinar restauración ecológica con soluciones climáticas efectivas, representa una evolución en la forma en que abordamos la contaminación ambiental.
Los investigadores también están desarrollando modelos predictivos que permitirán identificar los ríos más adecuados para la implementación de esta tecnología, asegurando un enfoque que maximiza el impacto mientras se preserva el equilibrio ecológico de los ecosistemas acuáticos.
Proyecciones y beneficios a largo plazo
Si el desarrollo del biofiltro resulta positivo, esta innovación podría ser implementada en miles de kilómetros de ríos en Europa y América del Norte. Se espera que contribuye a mitigar las emisiones de metano significativamente, destacando el potencial de la naturaleza para ofrecer soluciones a los problemas ambientales más acuciantes de nuestro tiempo.
El proyecto Mossthane representa una incorporación en la tendencia de Soluciones Basadas en la Naturaleza, que busca armonizar el desarrollo sostenible con la conservación del medio ambiente. En tiempos en que los efectos del cambio climático se sienten de manera más intensa, iniciativas como esta se convierten en esenciales para promover un futuro más sostenible.










