La minera produjo 492.326 onzas equivalentes de oro durante el segundo trimestre y generó un flujo de caja libre atribuible de US$726,8 millones. La Coipa aumentó su producción, mientras Lobo-Marte avanzó como una de las principales apuestas auríferas de largo plazo en Atacama.
Kinross Gold cerró el segundo trimestre de 2026 con una utilidad neta de US$844,2 millones, un aumento de 59% frente al mismo periodo del año anterior, impulsada por el mayor precio del oro, la generación de caja de sus operaciones y el desempeño de activos como Paracatu, Tasiast y La Coipa.
Entre abril y junio, la compañía produjo 492.326 onzas equivalentes de oro, cifra 4% inferior a las 512.574 onzas registradas en el segundo trimestre de 2025. La caída respondió principalmente a una menor contribución de Bald Mountain, Round Mountain y Fort Knox, parcialmente compensada por una mayor producción en Tasiast y Paracatu.
Pese a la reducción interanual del volumen, el escenario de precios permitió ampliar con fuerza los resultados financieros. El precio realizado promedio alcanzó US$4.483 por onza, un 37% más que un año antes, mientras los ingresos aumentaron 29%, desde US$1.728,5 millones hasta US$2.238,1 millones.
El trimestre dejó además un flujo de caja operacional de US$1.145,9 millones y un flujo de caja libre atribuible de US$726,8 millones, frente a US$646,6 millones en igual periodo de 2025. La capacidad de transformar el mayor precio del metal en liquidez se convirtió así en el principal soporte del balance de la productora canadiense.
Márgenes crecen pese al aumento de costos
El costo de ventas atribuible llegó a US$1.336 por onza equivalente vendida, mientras el costo total sostenible atribuible —AISC— se ubicó en US$1.821 por onza equivalente.
Ambos indicadores aumentaron frente al año anterior. Sin embargo, el avance del precio del oro fue considerablemente mayor, elevando el margen por onza equivalente a US$3.131, un incremento interanual de 42%.
Este comportamiento muestra la importancia que tiene el actual ciclo del oro para las grandes productoras. Incluso con inflación en insumos, mayores regalías, costos laborales y una producción trimestral más baja, Kinross consiguió ampliar su rentabilidad y fortalecer su posición financiera.
La utilidad ajustada alcanzó US$847,8 millones, equivalente a US$0,71 por acción, frente a US$541 millones y US$0,44 por acción durante el segundo trimestre de 2025. Las inversiones de capital aumentaron a US$411 millones, debido principalmente al avance de Curlew, Great Bear, Round Mountain Phase X y Bald Mountain Redbird.
A junio, la minera mantenía US$2.656 millones en efectivo y equivalentes, junto con una posición de caja neta cercana a US$1.900 millones. La empresa agregó alrededor de US$470 millones a su caja durante el trimestre, después de distribuir más de US$275 millones a sus accionistas mediante dividendos y recompra de acciones.
En lo que va de 2026, los retornos de capital superaron los US$600 millones, manteniendo el compromiso de destinar aproximadamente el 40% del flujo de caja libre anual a los accionistas.
La Coipa aumenta su producción en Atacama
La operación chilena La Coipa produjo 59.039 onzas equivalentes de oro durante el trimestre, superando las 54.211 onzas obtenidas entre enero y marzo y las 54.139 onzas del segundo trimestre de 2025.
La mejora estuvo asociada a mayores leyes planificadas y a un aumento del mineral procesado. La producción aurífera atribuible llegó a 54.749 onzas, mientras el costo de ventas se ubicó en US$1.395 por onza, prácticamente sin variación frente al mismo periodo del año anterior.
La faena procesó 988.000 toneladas durante el trimestre, con una ley promedio de oro de 2,07 gramos por tonelada. La recuperación de oro alcanzó 60%, mientras la plata presentó una ley de 44,14 gramos por tonelada y una recuperación de 33%.
El aumento de producción de La Coipa refuerza el papel que mantiene Chile dentro de la cartera global de Kinross. Aunque el país representa actualmente una proporción menor de su producción frente a Brasil o Mauritania, la compañía proyecta extender su presencia en Atacama mediante la continuidad operacional de la faena y el desarrollo de nuevos proyectos.
Kinross mantiene su meta de dos millones de onzas
La productora ratificó su estimación anual de dos millones de onzas equivalentes de oro, con un rango de variación de 5%. También mantuvo su previsión de costos de ventas atribuibles en US$1.360 por onza y un AISC de US$1.730 por onza para 2026.
Las inversiones de capital atribuibles están proyectadas en US$1.500 millones, con el mismo margen de variación.
La guía supone una mayor producción durante la segunda mitad del año para compensar las 965.770 onzas equivalentes obtenidas en los primeros seis meses. El cumplimiento dependerá del desempeño de los activos estadounidenses y de la continuidad operacional de Paracatu, Tasiast y La Coipa.
Para la industria, la combinación entre una guía estable, una posición de caja neta positiva y ausencia de vencimientos relevantes de deuda hasta 2033 entrega a Kinross una capacidad poco habitual para financiar simultáneamente operaciones, retornos a accionistas y crecimiento.
Lobo-Marte gana espacio en la estrategia chilena
Junto con los resultados trimestrales, Kinross actualizó la evaluación económica de Lobo-Marte, proyecto ubicado en el cinturón de Maricunga, Región de Atacama.
La iniciativa considera una inversión inicial cercana a US$1.800 millones, una vida útil base de 15 años y una producción de aproximadamente 4,6 millones de onzas de oro. Durante su etapa estable podría aportar alrededor de 350.000 onzas anuales, con un AISC estimado próximo a US$1.000 por onza.
El diseño contempla dos rajos abiertos, una tasa máxima de movimiento de 50 millones de toneladas por año y una planta de chancado con capacidad de 35.000 toneladas diarias. El procesamiento se realizaría mediante lixiviación en pilas, con una recuperación aurífera estimada de 69%.
El proyecto dispone de 6,73 millones de onzas de reservas probadas y probables, contenidas en 160,7 millones de toneladas con una ley media de 1,30 gramos por tonelada. A esto se agregan 2,75 millones de onzas en recursos indicados y 670.000 onzas inferidas.
Su Estudio de Impacto Ambiental fue admitido a evaluación durante el segundo trimestre de 2026. La primera producción está proyectada para comienzos de la década de 2030, sujeta a la obtención de permisos, la ingeniería de detalle y la decisión final de inversión.
En etapa de construcción, Lobo-Marte podría demandar hasta 2.800 trabajadores, mientras su operación requeriría alrededor de 1.000 empleos directos, además de servicios y suministros asociados.
El sólido flujo de caja obtenido por Kinross durante el trimestre fortalece la posibilidad de financiar internamente esta iniciativa. Para Atacama, el avance del proyecto abre una nueva alternativa de producción aurífera de gran escala y podría extender la actividad de la compañía en Chile hasta la década de 2040, en un periodo marcado por la necesidad de reponer reservas, sostener empleos y activar nuevas inversiones mineras.










