
La científica y emprendedora chilena Komal Dadlani, CEO y cofundadora de Lab4U, fue seleccionada por Eisenhower Fellowships como una de las 23 integrantes del Programa Global 2026, una instancia internacional orientada a liderazgo, cooperación e innovación aplicada a desafíos públicos y sociales.
La nominación le permitió participar en una agenda de casi seis semanas en Estados Unidos, con reuniones y visitas a instituciones vinculadas a educación, tecnología, inteligencia artificial, liderazgo e innovación. Tras completar el programa, Dadlani pasó a integrar la red global de Eisenhower Fellows, compuesta por cerca de 1.900 líderes de más de 100 países, según informó Cooperativa Ciencia.
Una científica chilena en una red internacional de liderazgo
Eisenhower Fellowships selecciona anualmente a líderes emergentes de distintos países y sectores, con foco en áreas como salud pública, innovación, inteligencia artificial, liderazgo femenino, sostenibilidad, educación y desarrollo social.
En la edición 2026, Dadlani figura oficialmente como CEO y cofundadora de Lab4U, Chile, dentro del listado de Global Fellows publicado por la organización. Su incorporación instala nuevamente a una emprendedora científica chilena en una red internacional donde participan ejecutivos, investigadores, líderes educativos, innovadores tecnológicos y actores de impacto social.
Durante la gira, la chilena visitó ciudades como Washington D.C., San Francisco, Boston, Nueva York y Austin. La agenda incluyó encuentros con organizaciones como Stanford d.school, Brookings Institution, SXSW EDU y Duolingo, además de espacios ligados a nuevas metodologías de aprendizaje.
Educación STEM e inteligencia artificial como eje
Uno de los focos del programa estuvo en cómo la inteligencia artificial está modificando la educación y la formación de habilidades. En ese contexto, Dadlani conoció experiencias como Alpha School, en Austin, modelo educativo que usa aprendizaje personalizado apoyado por IA y que pone énfasis en pensamiento crítico, autonomía, resolución de problemas y liderazgo.
El punto es relevante para Chile porque la discusión sobre inteligencia artificial en educación ya no se limita al uso de herramientas digitales en clases. La pregunta de fondo es cómo preparar a estudiantes y docentes para un mercado laboral donde las habilidades prácticas, científicas y tecnológicas tendrán mayor peso.
Dadlani ha planteado que la crisis de la educación STEM no es solo latinoamericana, sino global. También ha advertido que la IA hace más urgente desarrollar experiencias reales, pensamiento crítico y capacidades que no pueden ser reemplazadas por sistemas automatizados.
Qué es Lab4U y por qué importa
Lab4U es una startup chilena de tecnología educativa que busca acercar la enseñanza de ciencias a estudiantes mediante celulares y tablets. Su propuesta convierte sensores presentes en dispositivos móviles en herramientas para realizar experimentos de física, química y biología sin depender de laboratorios tradicionales.
De acuerdo con la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, Dadlani es magíster en Bioquímica y licenciada en Bioquímica por la Universidad de Chile. La misma reseña destaca que Lab4U nació con el objetivo de democratizar la educación STEM y cambiar la forma en que se aprende ciencia a través de sensores de teléfonos móviles e inteligencia artificial.
La Universidad de Chile también ha destacado su trayectoria como bioquímica y cofundadora de una startup enfocada en reducir brechas de alfabetización científica y digital en Latinoamérica.
Impacto para Chile
La selección de Dadlani tiene una lectura más amplia que el reconocimiento individual. Refuerza el posicionamiento de emprendimientos chilenos que combinan ciencia, tecnología y educación, en un momento en que el país busca diversificar su matriz productiva más allá de materias primas y servicios tradicionales.
Para el sistema educativo chileno, el caso también deja una señal concreta: la innovación en ciencia escolar no depende solo de infraestructura costosa. Herramientas digitales, sensores móviles y metodologías aplicadas pueden abrir alternativas para establecimientos con menor acceso a laboratorios.
El desafío será convertir este tipo de reconocimiento internacional en redes, alianzas y proyectos que tengan efecto real en estudiantes, profesores y comunidades educativas. Ahí estará la prueba de fondo: que la visibilidad global de una científica chilena se traduzca en más acceso a formación científica y tecnológica dentro del país.





