
Las cenizas acumuladas durante años en Tocopilla, en la Región de Antofagasta, vuelven a concentrar la atención por sus posibles riesgos ambientales. Tras los aluviones de agosto de 2026 y las denuncias por un eventual arrastre de residuos industriales hacia el océano, investigadores de la Universidad de Antofagasta expusieron alternativas para gestionar estos materiales, incluida una tecnología que busca reutilizar más de 100 toneladas de desechos en la fabricación de productos para espacios urbanos.
La propuesta forma parte de una línea de investigación desarrollada por el académico Arturo Reyes Román, del Departamento de Ingeniería en Minas de esa universidad. Su equipo ha estudiado la transformación de cenizas y residuos mineros en materiales sólidos con propiedades mecánicas aprovechables y capacidad para reducir la liberación de determinados elementos químicos.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental: los residuos utilizados en estas investigaciones proceden de otros sectores de Tocopilla y no del depósito involucrado en las denuncias de agosto. Por lo tanto, la tecnología constituye una alternativa de valorización que todavía no puede considerarse una solución aplicada al área cuestionada.
Las lluvias que reactivaron la preocupación ambiental en Tocopilla
Entre el 11 y el 20 de agosto de 2026, Tocopilla acumuló 41,6 milímetros de precipitaciones, un registro extraordinario para una comuna caracterizada por su clima desértico.
El episodio provocó flujos aluvionales y generó preocupación por el comportamiento de antiguos depósitos de cenizas provenientes de la actividad termoeléctrica.
Uno de los puntos cuestionados se encuentra en el sector norte de la ciudad, en las inmediaciones del antiguo vertedero municipal, donde vecinos denunciaron que las aguas habrían arrastrado residuos industriales hacia el borde costero.
El 24 de agosto, el gobernador regional de Antofagasta, Ricardo Díaz, informó que había solicitado la intervención de la Superintendencia del Medio Ambiente, la autoridad ambiental regional y la Brigada Investigadora de Delitos Contra el Medio Ambiente y Patrimonio Cultural de la PDI.
El objetivo era esclarecer las condiciones de los depósitos, determinar eventuales responsabilidades y establecer si existía contaminación marina.
Posteriormente, durante una inspección en el sector de Punta Paragua, organismos ambientales y marítimos realizaron labores de observación y toma de muestras de agua para reunir antecedentes sobre las consecuencias del aluvión.
La existencia de denuncias y la realización de muestreos no demuestran, por sí solas, que se haya producido contaminación marina. Para establecer una afectación efectiva se necesitan resultados analíticos y evaluaciones de los materiales movilizados.
El riesgo de los metales presentes en las cenizas industriales
Las cenizas generadas por la combustión de carbón y coque de petróleo pueden contener elementos como arsénico, vanadio, níquel, plomo, mercurio y cromo.
Su composición depende del combustible utilizado y de las características del proceso industrial. Por esa razón, no todos los depósitos presentan las mismas concentraciones ni el mismo comportamiento ambiental.
Arturo Reyes explicó que estos materiales pueden representar riesgos cuando carecen de medidas adecuadas de confinamiento, especialmente frente a fenómenos capaces de movilizar partículas, como las lluvias intensas, los aluviones y el viento.
La preocupación no depende exclusivamente de la presencia de determinadas sustancias. También resulta necesario establecer si pueden desprenderse del residuo, disolverse en el agua o transportarse hacia otros sectores.
Para resolver estas interrogantes, el investigador considera indispensables los ensayos de lixiviación, procedimiento que permite analizar la liberación de sustancias desde un material al entrar en contacto con líquidos.
También se requieren análisis de aguas y sedimentos para establecer las condiciones ambientales del sector afectado.
Frente a este escenario, las alternativas de gestión incluyen estabilizar y confinar los depósitos, trasladar materiales a instalaciones autorizadas o evaluar su aprovechamiento industrial cuando sus propiedades lo permitan.
Cada opción requiere antecedentes técnicos y debe ajustarse a las obligaciones ambientales correspondientes.
La tecnología que busca transformar residuos en materiales de construcción
Una de las alternativas desarrolladas por la Universidad de Antofagasta utiliza tecnologías de activación alcalina, entre ellas los geopolímeros, para fabricar materiales a partir de residuos industriales y mineros.
El procedimiento permite combinar materias primas como cenizas volantes, relaves, escorias y ripios de lixiviación con sustancias activadoras que favorecen la formación de una estructura sólida.
La finalidad es obtener materiales capaces de soportar determinadas cargas y, simultáneamente, disminuir la movilidad de algunos componentes potencialmente contaminantes.
En el Laboratorio de Residuos Mineros y Nuevos Materiales de la universidad se elaboraron bloques experimentales mediante esta tecnología, como parte de una investigación financiada por ANID-Fondef, desarrollada con colaboración internacional y apoyo de la Asociación de Industriales de Tocopilla, ASINTOC A.G.
Los resultados científicos fueron publicados el 22 de agosto de 2025 en la revista Materials.
El estudio evaluó dos formulaciones que combinaban un 70% de relaves de cobre y un 30% de cenizas volantes. Una de ellas incorporó adicionalmente cemento Portland para mejorar el comportamiento mecánico.
Después de 120 días de curado, los materiales alcanzaron resistencias promedio a la compresión de aproximadamente 24 y 41 megapascales, respectivamente.
Los investigadores también comprobaron que los materiales ensayados reducían la liberación de ciertos elementos químicos. En particular, las concentraciones de arsénico medidas mediante pruebas de lixiviación disminuyeron durante el periodo de evaluación y permanecieron bajo el límite de referencia utilizado en el estudio.
Estos resultados respaldan la viabilidad técnica de determinadas formulaciones para aplicaciones constructivas o de encapsulamiento. Sin embargo, no significan que cualquier residuo pueda reutilizarse sin tratamiento ni que los bloques resultantes estén automáticamente autorizados para su comercialización.
URBATOC: el proyecto que pretende aprovechar más de 100 toneladas
Con esos antecedentes, Reyes encabeza una nueva iniciativa denominada URBATOC, desarrollada junto a la Asociación de Industriales de Tocopilla.
El proyecto busca utilizar cenizas abandonadas en la comuna y residuos provenientes de actividades mineras para elaborar elementos prefabricados destinados a espacios exteriores.
La propuesta contempla valorizar más de 100 toneladas de desechos industriales, capacitar a 100 personas y entregar asistencia técnica a empresas locales interesadas en incorporar esta tecnología.
La iniciativa combina investigación aplicada con transferencia de conocimientos, con la intención de generar alternativas productivas a partir de materiales que actualmente requieren una gestión ambiental adecuada.
No obstante, las 100 toneladas corresponden a una meta del proyecto y no a residuos que ya hayan sido procesados. Tampoco existe evidencia, en los antecedentes difundidos, de que la tecnología esté siendo utilizada para intervenir el depósito asociado al episodio de agosto.
Para pasar de las pruebas experimentales a una aplicación de mayor escala será necesario evaluar la composición de las materias primas, la estabilidad de los productos, sus condiciones de fabricación y las exigencias técnicas y ambientales correspondientes.
Una alternativa industrial que no reemplaza la recuperación ambiental
El interés de esta investigación se relaciona con un problema más amplio para Tocopilla: qué hacer con los residuos acumulados después de décadas de actividad industrial y cómo evitar que sigan representando posibles fuentes de exposición ambiental.
La reutilización podría ofrecer un destino productivo a una parte de esos materiales, siempre que su composición permita procesarlos de manera segura y exista una aplicación técnicamente viable.
Pero el aprovechamiento industrial no sustituye las obligaciones de manejo, fiscalización o recuperación de los depósitos existentes.
En el caso del sector afectado por las lluvias, sigue siendo necesario determinar qué materiales fueron desplazados, si alcanzaron el ambiente marino y cuáles son sus posibles efectos sobre los ecosistemas y las actividades vinculadas al borde costero.
La investigación de la Universidad de Antofagasta abre una posibilidad para reducir el volumen de determinados residuos industriales mediante nuevos materiales de construcción. Su principal desafío será demostrar que los resultados obtenidos en laboratorio pueden reproducirse a mayor escala, mientras las autoridades deben esclarecer por separado las condiciones ambientales de los depósitos cuestionados en Tocopilla.
REDIMIN Responde
¿Qué evento reactivó la preocupación ambiental en Tocopilla en agosto de 2026?
Las lluvias entre el 11 y el 20 de agosto de 2026, que acumularon 41,6 milímetros de precipitaciones, provocaron flujos aluvionales y generaron preocupación por el comportamiento de antiguos depósitos de cenizas provenientes de la actividad termoeléctrica.
¿Qué medidas se tomaron tras las denuncias de arrastre de residuos industriales en Tocopilla?
El gobernador regional de Antofagasta solicitó la intervención de la Superintendencia del Medio Ambiente, la autoridad ambiental regional y la Brigada Investigadora de Delitos Contra el Medio Ambiente y Patrimonio Cultural de la PDI para esclarecer las condiciones de los depósitos y determinar eventuales responsabilidades.
¿Qué riesgos presentan las cenizas industriales según el investigador Arturo Reyes?
Las cenizas industriales pueden contener elementos como arsénico, vanadio, níquel, plomo, mercurio y cromo, y representan riesgos cuando carecen de medidas adecuadas de confinamiento, especialmente frente a fenómenos como lluvias intensas, aluviones y viento.
¿Qué tecnología está desarrollando la Universidad de Antofagasta para gestionar residuos industriales?
La Universidad de Antofagasta está desarrollando una tecnología que utiliza activación alcalina, incluyendo geopolímeros, para fabricar materiales a partir de residuos industriales y mineros, con el objetivo de obtener materiales sólidos que disminuyan la movilidad de componentes contaminantes.
¿Qué es el proyecto URBATOC y cuál es su objetivo?
El proyecto URBATOC, encabezado por Arturo Reyes y la Asociación de Industriales de Tocopilla, busca utilizar cenizas abandonadas y residuos mineros para elaborar elementos prefabricados destinados a espacios exteriores, con la meta de valorizar más de 100 toneladas de desechos industriales.