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Minería Internacional

Minera Antucoya cumple nueve años con 81.200 toneladas de cobre y mayor eficiencia operacional

Minera Antucoya celebra su noveno aniversario con la producción de 81.200 toneladas de cobre, destacando su eficiencia operativa y sostenibilidad en el uso de agua y energía renovable.

Minera Antucoya cumple nueve años con 81.200 toneladas de cobre y mayor eficiencia operacional

La operación de Antofagasta Minerals consolida su presencia en la Región de Antofagasta con cátodos certificados internacionalmente, uso de agua de mar, energía renovable y nuevas herramientas para procesar minerales de baja ley.

Minera Antucoya cumplió nueve años de operación en la Región de Antofagasta, periodo en el que ha avanzado en eficiencia productiva, certificación comercial de sus cátodos, gestión hídrica y reducción de emisiones. La faena, ubicada a unos 75 kilómetros de María Elena, produjo 81.200 toneladas de cobre durante 2025 y continúa ajustando sus procesos para enfrentar uno de sus principales desafíos: explotar de manera competitiva un yacimiento de bajas leyes.

La compañía forma parte de Antofagasta Minerals y produce cátodos de cobre mediante un proceso que considera chancado, lixiviación, extracción por solventes y electroobtención. Su modelo operacional ha requerido una gestión intensiva de costos, energía, mantenimiento y recuperación metalúrgica, debido a que pequeñas variaciones en el rendimiento pueden tener efectos relevantes sobre la productividad de la faena.

En este escenario, el noveno aniversario de Antucoya marca una etapa de maduración operacional. Más que el cumplimiento de un periodo cronológico, la operación ha comenzado a consolidar herramientas de analítica avanzada, control de procesos y optimización energética destinadas a sostener su producción y mejorar su competitividad.

Cátodos certificados para los mercados internacionales

Uno de los principales avances alcanzados durante el último periodo fue la certificación de los cátodos de Antucoya en la Bolsa de Metales de Londres y en COMEX, dos de las principales plataformas de referencia para la comercialización internacional de metales.

Los cátodos producidos por la faena registran una pureza superior al 99,9935%, condición que permite incorporarlos a circuitos comerciales que exigen estándares específicos de calidad, trazabilidad y consistencia.

La inscripción en estos mercados amplía las alternativas de comercialización de la producción y entrega mayor flexibilidad para llegar a consumidores industriales, comercializadores y centros de almacenamiento reconocidos internacionalmente.

Para una operación enfocada en minerales de baja ley, el valor de esta certificación no se limita al componente comercial. También supone mantener estabilidad en variables como la calidad química del producto, el control de impurezas y el desempeño de las etapas de extracción por solventes y electroobtención.

La producción de cátodos con características uniformes requiere disciplina operacional desde el manejo del mineral hasta el control final del producto. En consecuencia, la certificación representa también una señal sobre la capacidad de la planta para mantener estándares constantes durante el proceso productivo.

La baja ley obliga a elevar la productividad

Antucoya fue diseñada para explotar un depósito de cobre de baja ley, una condición cada vez más frecuente en la minería chilena. A medida que los yacimientos envejecen y disminuyen las concentraciones de cobre, las compañías deben mover y procesar mayores cantidades de material para obtener volúmenes equivalentes de metal fino.

Esa realidad incrementa la presión sobre los costos unitarios, el consumo energético, la disponibilidad de equipos y la eficiencia de las plantas. También eleva la importancia de variables que anteriormente podían tener un impacto menor, como la granulometría del mineral, la estabilidad de las pilas de lixiviación, la dosificación de reactivos y la continuidad de los sistemas de transporte.

Para responder a estas condiciones, la faena ha incorporado herramientas de analítica avanzada y gestión de datos destinadas a detectar desviaciones, anticipar fallas y mejorar la toma de decisiones. La automatización y el análisis de información operacional permiten identificar pérdidas de eficiencia que pueden resultar difíciles de observar mediante controles tradicionales.

La experiencia de Antucoya también entrega una referencia para otros proyectos de óxidos que deberán desarrollarse con leyes decrecientes. En un escenario donde los depósitos de mayor concentración son menos abundantes, la capacidad de convertir recursos de baja ley en producción económicamente viable será determinante para sostener la oferta de cobre.

Agua de mar y energía renovable

La gestión del agua constituye otro de los pilares de la operación. Antucoya utiliza agua de mar sin desalar en la totalidad de sus procesos y alcanzó una tasa de recirculación de 89%.

El uso directo de agua marina reduce la dependencia de fuentes continentales en una región caracterizada por la escasez hídrica y por la competencia entre distintos usuarios. Al prescindir de la desalación para sus procesos, la operación evita además parte del consumo energético asociado a la remoción de sales, aunque debe gestionar los efectos de la corrosión y adaptar sus instalaciones a las características químicas del recurso.

La recirculación permite recuperar agua dentro del circuito productivo y reducir los requerimientos de reposición. Este indicador adquiere especial relevancia en procesos de lixiviación, donde el control de soluciones y balances hídricos influye directamente en la continuidad operacional.

En materia energética, la faena funciona con electricidad proveniente de fuentes 100% renovables. La medida se inserta en la transición de Antofagasta Minerals hacia contratos de suministro con menor intensidad de carbono y responde a una tendencia que se ha extendido entre las principales operaciones mineras del país.

El abastecimiento renovable no elimina todas las emisiones de una faena, debido al consumo de combustibles en camiones, equipos móviles y actividades logísticas. Sin embargo, reduce la huella asociada al consumo eléctrico, uno de los componentes relevantes dentro de las emisiones operacionales de la minería.

Menores emisiones en el chancado

La operación también implementó un sistema de control de polvo en su planta de chancado, con una reducción estimada de 40% en las emisiones de material particulado.

El chancado constituye una de las áreas con mayor exposición potencial a polvo, debido a la fragmentación y transferencia continua de mineral. La reducción de emisiones mejora las condiciones de trabajo y disminuye la dispersión de partículas hacia otras instalaciones.

Este tipo de medidas tiene efectos tanto ambientales como laborales. El control de polvo forma parte de la gestión de riesgos asociados a la exposición ocupacional y exige combinar sistemas de captación, supresión, encapsulamiento y mantenimiento.

Antucoya también renovó su certificación The Copper Mark, estándar que evalúa prácticas vinculadas con producción responsable, gestión ambiental, condiciones laborales y gobernanza. La continuidad de esta acreditación exige mantener procesos de revisión y evidencias verificables sobre el desempeño de la faena.

Empleo local y participación femenina

La operación mantiene un vínculo directo con María Elena y otras localidades de la Región de Antofagasta. Actualmente, 44% de sus trabajadores proviene de la región, mientras que las mujeres representan 21% de la dotación.

La contratación regional resulta relevante para una zona que concentra gran parte de la producción minera de Chile, pero que también enfrenta brechas entre el volumen de inversión de las faenas y la generación de oportunidades para sus habitantes.

Aumentar la participación local requiere programas de formación, prácticas laborales y mecanismos que permitan adquirir experiencia en operaciones industriales. Antucoya ha desarrollado iniciativas como el Programa de Aprendices Relevos y el fortalecimiento del programa ELEVA, orientado a mejorar la articulación entre formación técnica y necesidades de la industria.

La compañía también ha impulsado proyectos educativos y comunitarios en María Elena, entre ellos un preuniversitario y distintas iniciativas de infraestructura definidas mediante instancias de diálogo territorial.

Una operación relevante para la minería de baja ley

Los nueve años de Antucoya reflejan un desafío que será cada vez más visible en la industria del cobre: mantener producción competitiva en depósitos con menores concentraciones minerales y mayores exigencias ambientales.

La combinación de automatización, analítica avanzada, energía renovable, recirculación hídrica y certificación comercial muestra cómo las operaciones deben abordar simultáneamente variables productivas, ambientales y de mercado.

Para la minería chilena, el desempeño de faenas como Antucoya importa porque una parte significativa de la futura producción dependerá de proyectos que enfrentarán condiciones geológicas más complejas. La continuidad de esa oferta no estará determinada únicamente por el tamaño de los recursos, sino por la capacidad de procesarlos con costos controlados, seguridad operacional, eficiencia hídrica y acceso estable a los mercados internacionales.