
Un informe del Institute for Energy Economics and Financial Analysis estima que medidas de eficiencia podrían reducir entre 10% y 20% el uso de combustible del sector, equivalente a un ahorro anual de hasta 2.300 millones de litros.
La elevada dependencia del diésel se ha convertido en un riesgo operativo y energético para la minería australiana. El sector consume directamente unos 7.700 millones de litros al año y, al incorporar el transporte y otros servicios asociados a la actividad, la cifra alcanza aproximadamente 11.500 millones de litros, equivalentes al 35% de todo el consumo nacional del combustible.
Las estimaciones forman parte de un análisis publicado este 6 de octubre por el Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA), que advierte que la expansión del consumo minero ha superado el crecimiento de la demanda australiana de diésel desde 2010.
El problema adquiere mayor relevancia por el escenario internacional. Las restricciones en los mercados de combustibles refinados y las interrupciones derivadas de los conflictos en Medio Oriente han elevado los precios y reducido los márgenes de seguridad en las cadenas globales de suministro.
Para Australia, donde gran parte de los productos petroleros refinados utilizados internamente proviene del exterior, una interrupción prolongada puede traducirse rápidamente en mayores costos para sectores intensivos en combustible como minería, transporte y agricultura.
Carbón y mineral de hierro concentran el consumo
La dependencia minera no está distribuida uniformemente. Las operaciones de carbón y mineral de hierro representan aproximadamente el 80% del diésel utilizado por la industria minera australiana, según las estimaciones de IEEFA.
Uno de los factores detrás del incremento es el aumento de las relaciones de desbroce o strip ratios: la cantidad de material estéril que debe retirarse para acceder a cada tonelada de mineral o carbón comercializable.
Cuando esa relación aumenta, las faenas necesitan mover mayores cantidades de roca para mantener un mismo nivel de producción. Eso implica más horas de operación para camiones, cargadores, excavadoras y otros equipos pesados, elevando directamente el consumo de combustible por tonelada producida.
La tendencia es especialmente relevante en explotaciones a cielo abierto, donde el movimiento de material representa una parte considerable del costo operativo.
IEEFA sostiene que este fenómeno ha elevado la intensidad de uso del diésel en determinadas operaciones, lo que significa que algunas minas necesitan actualmente más combustible para obtener la misma cantidad de producto.
Hasta 2.300 millones de litros de ahorro potencial
El análisis plantea que no sería necesario esperar a una electrificación completa de las flotas para reducir significativamente el consumo.
Medidas de eficiencia disponibles actualmente podrían recortar entre 10% y 20% la utilización de diésel en la minería australiana. Aplicado al conjunto de actividades mineras, transporte y servicios relacionados considerados por el estudio, el ahorro potencial sería de aproximadamente 1.150 millones a 2.300 millones de litros anuales.
Entre las acciones identificadas aparecen una mejor planificación minera, optimización de las flotas de transporte, coordinación logística entre industrias y mejoras en la operación y mantenimiento de generadores.
Algunas de estas medidas podrían comenzar a mostrar resultados dentro de seis meses, aunque el rango de ahorro corresponde a una estimación sectorial y no significa que todas las operaciones puedan reducir inmediatamente su consumo en igual proporción.
A más largo plazo, la electrificación de equipos y vehículos pesados aparece como una de las principales vías para disminuir estructuralmente la exposición al diésel. El desafío es especialmente complejo en camiones mineros de gran tonelaje, donde la infraestructura eléctrica, las baterías, los sistemas de carga y los ciclos operativos todavía requieren inversiones relevantes.
IEEFA propone metas obligatorias de reducción
El documento plantea además una serie de medidas para el Gobierno australiano. Se trata de recomendaciones del instituto y no de obligaciones actualmente vigentes para las compañías mineras.
Entre ellas figura establecer una meta sectorial de reducción del consumo de diésel de entre 10% y 20%, con avances verificables dentro de seis meses y eventuales sanciones por incumplimiento.
IEEFA también propone exigir planes específicos de ahorro a las operaciones que consuman más de 100 millones de litros de combustible al año, acompañados de reportes periódicos y divulgación pública de resultados.
Otro punto es modificar el sistema australiano de créditos tributarios a los combustibles. Actualmente, determinadas actividades empresariales, entre ellas usos mineros fuera de carreteras públicas, pueden acceder a créditos vinculados a los impuestos pagados sobre el combustible.
El instituto plantea condicionar parte de esos beneficios al cumplimiento de parámetros de eficiencia, argumentando que el esquema actual reduce los incentivos económicos para disminuir el consumo.
La propuesta podría generar discusión dentro de una industria en la que el costo energético es determinante, especialmente para compañías pequeñas y medianas con menor capacidad de financiar nuevas tecnologías.
La seguridad energética entra en la ecuación minera
El debate dejó de estar limitado a las emisiones de gases de efecto invernadero. La disponibilidad física de combustible pasó a ser también una variable estratégica.
Australia mantiene obligaciones de almacenamiento mínimo de combustibles líquidos y durante 2026 adoptó medidas para dar mayor flexibilidad al sistema frente a las alteraciones del mercado internacional. En el trimestre terminado en junio, los inventarios de diésel sujetos a esas obligaciones equivalían, en promedio, a unos 36 días de consumo normal.
La exposición del sector minero resulta particularmente relevante porque Australia se encuentra entre los mayores productores y exportadores mundiales de mineral de hierro y carbón. Una interrupción prolongada del suministro de diésel podría afectar no solo las operaciones en mina, sino también sistemas ferroviarios, generación eléctrica en zonas aisladas y cadenas de transporte asociadas a las exportaciones.
El escenario refuerza así un cambio en la discusión sobre descarbonización minera. Reducir el consumo de diésel ya no aparece únicamente como una herramienta ambiental: también puede disminuir costos operativos, reducir la exposición a oscilaciones internacionales del combustible y fortalecer la continuidad de las operaciones ante futuras crisis de abastecimiento.
REDIMIN Responde
¿Cuánto podría reducirse el uso de combustible en la minería australiana con medidas de eficiencia?
El uso de combustible en la minería australiana podría reducirse entre un 10% y un 20% mediante medidas de eficiencia, lo que equivaldría a un ahorro anual de hasta 2.300 millones de litros de diésel.
¿Cuál es el consumo total de diésel del sector minero australiano?
El sector minero australiano consume directamente unos 7.700 millones de litros de diésel al año, y al incluir el transporte y otros servicios asociados, la cifra alcanza aproximadamente 11.500 millones de litros.
¿Qué porcentaje del consumo nacional de diésel representa la minería australiana?
La minería australiana representa aproximadamente el 35% del consumo nacional de diésel.
¿Qué operaciones mineras concentran el mayor consumo de diésel en Australia?
Las operaciones de carbón y mineral de hierro concentran aproximadamente el 80% del diésel utilizado por la industria minera australiana.
¿Qué propone el IEEFA para reducir el consumo de diésel en la minería australiana?
El IEEFA propone establecer una meta sectorial de reducción del consumo de diésel de entre 10% y 20%, con avances verificables dentro de seis meses, y sugiere exigir planes específicos de ahorro a las operaciones que consuman más de 100 millones de litros de combustible al año.





