
El cobre y el oro alcanzan máximos históricos y reordenan las expectativas del sector. Exploración, ampliaciones de capacidad y nuevos proyectos vuelven al centro del debate, en un escenario aún marcado por riesgos tecnológicos y regulatorios.
Un ciclo de precios excepcional
El inicio de 2026 encuentra a la minería chilena en uno de los momentos de mayor bonanza de precios de las últimas décadas. El cobre cerró 2025 rozando los US$ 5,7 por libra, mientras el oro superó los US$ 4.500 la onza, ambos en niveles inéditos. El litio, si bien aún distante de los máximos de 2022, acumuló un alza anual superior al 50%, acercándose a los US$ 16.000 la tonelada.
Este escenario refuerza la percepción de que altos precios reimpulsarían la inversión minera en Chile durante 2026, particularmente en exploración de cobre y en la reevaluación de grandes proyectos estructurales. “La mayoría de los analistas coincide en que tanto el cobre como el oro se mantendrán altos en 2026”, señala Juan Ignacio Guzmán, de GEM Mining Consulting, apuntando además a un eventual repunte del litio si mejora el contexto económico global.
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Inversión contenida, pero con potencial de alza
Pese al optimismo de precios, la última proyección de la Comisión Chilena del Cobre sitúa la cartera de inversión minera para 2026 en US$ 8.942 millones, un 8,8% menos que en 2025. Sin embargo, especialistas advierten que estas cifras podrían revisarse al alza si el ciclo alcista se prolonga.
“La exploración suele reaccionar más rápido a señales de corto plazo”, explica Emilio Castillo, académico de la Universidad de Chile, mientras que las grandes inversiones siguen condicionadas por plazos regulatorios, costos crecientes y complejidades técnicas. En ese marco, se espera mayor dinamismo en proyectos brownfield y eventuales ampliaciones de capacidad, más que en grandes desarrollos greenfield.
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Proyectos y producción: una recuperación moderada
Entre las iniciativas más relevantes destaca el proyecto C20+ de Collahuasi, con una inversión de US$ 3.670 millones, seguido por Rajo Inca de Codelco y la optimización de Candelaria de Lundin Mining. A ellos se suman proyectos de mediana minería como Fenix Gold y Minera Arqueros.
En producción, 2025 cerró con una leve caída del cobre, afectada por eventos operacionales en divisiones clave. Para 2026, consultoras como Plusmining proyectan un repunte marginal hasta 5,5 millones de toneladas, insuficiente para revertir el déficit global, estimado entre 150 mil y 250 mil toneladas.
El riesgo emergente: IA y electromovilidad
La demanda por cobre ha sido impulsada por la electromovilidad y, más recientemente, por la expansión de data centers asociados a la inteligencia artificial. No obstante, emergen señales de cautela. Endeudamiento de empresas tecnológicas, limitaciones en infraestructura eléctrica y dudas sobre la rentabilidad de la IA podrían frenar inversiones.
“Si se cancelan proyectos de centros de datos, el precio del cobre podría caer significativamente”, advierte el analista Aaron Zuckerman. Así, aunque 2026 se perfila como un año favorable, la minería chilena enfrenta el desafío de capitalizar el ciclo alcista sin perder de vista riesgos estructurales que podrían redefinir el mercado.












