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Industria Minera

Minería, energía e infraestructura concentran las oportunidades de inversión en Chile para el segundo semestre

La inversión en minería, energía e infraestructura se fortalece en Chile para el segundo semestre de 2026, a pesar de un contexto económico desafiante y una contracción en la actividad.

Minería, energía e infraestructura concentran las oportunidades de inversión en Chile para el segundo semestre
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La ejecución de grandes proyectos vuelve a situarse en el centro de la actividad económica, con minería, generación y almacenamiento eléctrico, infraestructura, agua y gestión ambiental entre los sectores con mayor movimiento de capital. El escenario contrasta con la debilidad registrada por la economía chilena durante la primera mitad de 2026.

La minería, la energía y la infraestructura se perfilan como los principales motores de inversión en Chile durante el segundo semestre de 2026, en un escenario marcado por un crecimiento económico acotado, pero también por una cartera relevante de proyectos vinculados a cobre, energías renovables, almacenamiento, transmisión eléctrica, agua y obras habilitantes.

El movimiento de capital se concentra especialmente en actividades intensivas en infraestructura y con horizontes de ejecución de largo plazo. En minería, la necesidad de mantener producción, extender la vida útil de faenas y enfrentar menores leyes de mineral continúa empujando inversiones en ampliaciones, optimización de procesos, suministro hídrico, automatización y nuevas tecnologías.

La energía presenta una dinámica similar. La expansión de la generación renovable, los sistemas de almacenamiento mediante baterías y las nuevas instalaciones de transmisión mantienen una cartera activa, estrechamente relacionada además con las necesidades de la industria minera del norte del país.

El cuadro adquiere mayor relevancia frente al desempeño de la economía nacional. El Producto Interno Bruto registró una contracción interanual de 0,2% durante el segundo trimestre de 2026, mientras la actividad minera disminuyó 6,4%, mostrando la presión que están ejerciendo las condiciones operacionales de algunas faenas sobre la actividad agregada.

Minería mantiene el peso de los grandes proyectos

Pese al retroceso reciente de la producción sectorial, la minería continúa concentrando algunos de los mayores montos comprometidos en proyectos sometidos a evaluación y ejecución.

Las inversiones están orientadas menos hacia incrementos simples de capacidad y cada vez más hacia resolver restricciones estructurales de las operaciones: disponibilidad de agua, productividad, manejo de relaves, eficiencia energética, recuperación metalúrgica y continuidad operacional.

Un ejemplo de esta tendencia es la Optimización Operacional en Pila de Lixiviación de Sulfuros de Minera Escondida, en Antofagasta, iniciativa ambientalmente aprobada durante julio y que considera una inversión de US$1.300 millones.

A ella se suma el proyecto de Codelco División Andina para impulsar agua de uso industrial desde el depósito de relaves Ovejería hasta la planta concentradora, con una inversión estimada de US$650 millones.

En Atacama, la optimización tecnológica y aumento de capacidad productiva de Mina Cerro Negro Norte, de Compañía Minera del Pacífico, incorpora otros US$113,66 millones.

Estas inversiones ilustran una característica central del actual ciclo: una parte relevante del capital minero está siendo destinada a sostener y modernizar activos existentes, extendiendo su competitividad frente a condiciones geológicas, ambientales y operacionales cada vez más exigentes.

Más de US$26.000 millones mineros estaban en evaluación

La magnitud de la cartera ambiental muestra que el sector mantiene espacio para nuevas inversiones.

A mayo de 2026, los proyectos mineros que permanecían en calificación dentro del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental representaban aproximadamente US$26.712 millones.

Solo entre enero y mayo, la inversión minera ingresada al sistema alcanzó US$17.691 millones, convirtiendo al sector en el principal rubro por volumen de capital presentado durante ese período.

Antofagasta continuó siendo el principal polo territorial. A mayo acumulaba cerca de US$17.240 millones en proyectos mineros en evaluación, consistente con su posición como principal distrito cuprífero del país.

La concentración de iniciativas en el norte también genera efectos sobre otros mercados asociados. Ingeniería, construcción especializada, mantenimiento, transporte, servicios ambientales, equipos eléctricos, automatización, campamentos, logística y proveedores tecnológicos dependen en buena medida de la velocidad con que esta cartera avance desde la ingeniería y los permisos hacia la construcción.

Energía y almacenamiento acompañan la expansión minera

El segundo gran componente de la inversión corresponde a energía.

La expansión de proyectos solares y eólicos está siendo acompañada por un crecimiento acelerado de los sistemas BESS, infraestructura que permite almacenar electricidad y desplazar energía renovable hacia horas en que la generación solar disminuye.

Durante julio, entre los proyectos aprobados ambientalmente figuraron el Sistema de Almacenamiento BESS Remanso, con una inversión de US$165 millones, y la Línea de Transmisión y Sistema BESS Elara, por US$123,3 millones, ambos en la Región de O'Higgins.

También avanzaron iniciativas de generación fotovoltaica y nuevas instalaciones eléctricas en otras regiones.

A mayo, la cartera energética en evaluación ambiental sumaba alrededor de US$26.657 millones, prácticamente en el mismo nivel que la minería.

Para las operaciones mineras, esta expansión tiene consecuencias directas. El avance de generación renovable, almacenamiento y transmisión incide sobre la disponibilidad de electricidad, seguridad de suministro y posibilidades de reducir emisiones indirectas asociadas al consumo energético de plantas concentradoras, sistemas de impulsión de agua, desalación y otras instalaciones intensivas en electricidad.

Agua e infraestructura pasan a ser inversiones habilitantes

La cartera del segundo semestre también muestra una creciente interdependencia entre minería, energía e infraestructura hídrica.

El agua dejó de ser únicamente un componente operacional para convertirse en uno de los factores determinantes en el diseño y continuidad de nuevas inversiones mineras.

Desaladoras, sistemas de impulsión, recirculación de aguas industriales y nuevas redes de transporte forman parte de proyectos que pueden requerir cientos de millones de dólares y extensos procesos de ingeniería y permisos.

En la Región de Coquimbo, por ejemplo, durante agosto se mantenían en evaluación ambiental 12 iniciativas asociadas a una inversión cercana a US$3.026 millones, incluyendo proyectos mineros, energéticos y de saneamiento. Entre ellos aparecen iniciativas vinculadas a la continuidad operacional de Minera Los Pelambres y nueva infraestructura hídrica regional.

La disponibilidad de infraestructura adecuada también determina la posibilidad de materializar inversiones en territorios alejados de los principales centros urbanos. Caminos, puertos, transmisión eléctrica, telecomunicaciones y sistemas de agua constituyen activos necesarios para viabilizar nuevos desarrollos productivos.

Permisos y ejecución definirán el ritmo de inversión

El volumen de proyectos disponible no implica automáticamente inversión ejecutada.

La diferencia entre una cartera anunciada o ingresada a evaluación y una iniciativa efectivamente construida dependerá de la obtención de permisos, ingeniería, financiamiento, contratación y capacidad de ejecución.

En julio, el sistema ambiental calificó favorablemente 22 proyectos por aproximadamente US$2.887 millones, distribuidos en diez regiones. La minería concentró los mayores montos del período, mientras energía volvió a destacar por el número y variedad de iniciativas.

El desafío para el segundo semestre será transformar esa cartera en órdenes de compra, contratos de ingeniería, construcción y empleo efectivo.

Para la minería chilena, el escenario resulta especialmente relevante. Mientras la producción enfrenta dificultades asociadas a menores leyes, mantenciones y condiciones operacionales más complejas, la inversión en continuidad operacional, agua, energía e infraestructura aparece como uno de los principales mecanismos para sostener la capacidad productiva futura del país.

El desempeño de estos proyectos será también una señal para proveedores y contratistas. Más que el número de iniciativas anunciadas, durante los próximos meses la industria observará cuáles logran completar permisos, asegurar financiamiento y avanzar hacia etapas de construcción, donde el impacto sobre inversión, empleo y actividad regional comienza efectivamente a materializarse.