
Nicolás Pino tiene una meta deportiva ambiciosa: llegar a la Fórmula 1. En esa misma línea, el piloto chileno de 22 años está construyendo un proyecto que va más allá de las pistas. Su objetivo es aprovechar la proyección internacional del automovilismo para posicionar a Chile como un actor relevante en las industrias que definirán el futuro de la energía, la minería y la movilidad.
Tras competir en campeonatos como el Mundial de Resistencia (WEC) y la serie IMSA en Estados Unidos, Pino dio un nuevo paso en su carrera al incorporarse a A14 Management, la agencia de representación liderada por el bicampeón de Fórmula 1 Fernando Alonso. Esta alianza fortalece su desarrollo deportivo y amplía su presencia en una industria global que reúne a fabricantes, empresas tecnológicas, inversionistas e innovadores.
Para Pino, esa plataforma representa también una oportunidad para Chile. El automovilismo de alto rendimiento funciona como un laboratorio de innovación, donde se ponen a prueba avances en eficiencia energética, materiales, electrificación y combustibles. Son ámbitos que se relacionan directamente con las capacidades y los desafíos de la industria chilena.
El país cuenta con recursos estratégicos para la transición energética, como el cobre y el litio, además de un importante potencial en energías renovables e hidrógeno verde. El desafío es ir más allá de la exportación de materias primas y participar en las redes internacionales donde se desarrollan nuevas tecnologías y se generan oportunidades de colaboración industrial.
Un ejemplo concreto de esta visión es la alianza anunciada en octubre entre Pino y HIF Global, empresa dedicada al desarrollo de combustibles sintéticos. Su planta Haru Oni, en Punta Arenas, produce e-fuels a partir de hidrógeno verde y CO₂, una tecnología que busca contribuir a la descarbonización del transporte. La colaboración apunta a conectar esta innovación desarrollada en Chile con el ecosistema internacional del automovilismo, utilizando el alcance del deporte para mostrar sus avances y posibilidades.
La iniciativa se enmarca en una visión más amplia: vincular el talento deportivo chileno con sectores productivos capaces de proyectar al país internacionalmente. La minería, la energía y la electromovilidad comparten con el automovilismo desafíos relacionados con la eficiencia, la innovación tecnológica y el desarrollo de soluciones para un mercado cada vez más exigente.
Así, el camino de Pino hacia la élite del automovilismo se convierte en una plataforma para un propósito mayor. Su experiencia en competencias internacionales, sus vínculos con la industria y su exposición ante nuevas audiencias pueden contribuir a acercar a empresas chilenas a redes globales de conocimiento y colaboración.
La apuesta es que Chile no solo esté presente en las pistas a través de un piloto, sino también mediante las tecnologías, los recursos y la innovación que puede aportar al futuro de la movilidad y la energía. Porque el proyecto de Nico Pino no busca únicamente llegar a la Fórmula 1: busca aprovechar ese camino para llevar también a Chile a las grandes ligas.












