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Ubicado en Cerro Pachón, en la Región de Coquimbo, el observatorio recorrerá el cielo austral cada pocas noches. Su cámara de 3.200 megapíxeles permitirá detectar asteroides, explosiones estelares y otros cambios del cosmos casi en tiempo real.
Desde la cima de Cerro Pachón, a 2.682 metros de altitud, el Observatorio Vera C. Rubin comenzó una misión científica que se extenderá durante diez años y que busca crear el registro en movimiento más completo del universo realizado hasta ahora.
El proyecto, denominado Sondeo del Espacio y el Tiempo como Legado —Legacy Survey of Space and Time (LSST), en inglés— inició oficialmente sus operaciones el 30 de junio de 2026, después de completar las últimas pruebas técnicas y una revisión de su preparación operacional.
Durante la próxima década, el telescopio observará repetidamente el cielo austral para construir una especie de película astronómica en ultra alta definición. El objetivo no será solamente fotografiar estrellas y galaxias, sino también registrar cómo cambian con el paso de los días, meses y años.
Según informó la Universidad de Chile, el académico Francisco Förster forma parte del grupo de 15 especialistas internacionales que integran el Comité Asesor Científico del observatorio.
Una cámara de 3.200 megapíxeles observará el cielo austral
El principal instrumento del observatorio es el Telescopio de Sondeo Simonyi, equipado con la cámara digital más grande construida hasta ahora. Este dispositivo cuenta con una resolución de 3.200 megapíxeles y puede tomar una imagen detallada aproximadamente cada 40 segundos.
El sistema combina una alta capacidad para captar luz, un amplio campo de visión y la rapidez necesaria para desplazarse entre diferentes sectores del cielo.
De acuerdo con la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, el observatorio tomará cerca de mil imágenes por noche y regresará a cada zona del cielo unas 800 veces durante los diez años de la misión.
Esta repetición permitirá comparar las fotografías y descubrir objetos que se movieron, aumentaron su brillo, desaparecieron o aparecieron por primera vez.
¿Qué fenómenos podrá descubrir el Observatorio Rubin?
Las observaciones ayudarán a estudiar desde cuerpos relativamente cercanos, como asteroides y cometas, hasta fenómenos que se encuentran a miles de millones de años luz.
Entre los principales objetivos científicos del proyecto se encuentran:
- Descubrir y seguir asteroides y cometas.
- Detectar supernovas y otras explosiones estelares.
- Observar estrellas que cambian de brillo.
- Estudiar la formación y evolución de las galaxias.
- Investigar la expansión acelerada del universo.
- Obtener nuevas pistas sobre la materia oscura y la energía oscura.
- Identificar fenómenos astronómicos que todavía no han sido observados.
Durante apenas un mes y medio de estudios preliminares, Rubin descubrió más de 11.000 asteroides desconocidos. Entre ellos se contabilizaron 33 objetos cercanos a la Tierra y 380 cuerpos ubicados más allá de la órbita de Neptuno.
Hasta siete millones de alertas cada noche
El volumen de información será uno de los mayores desafíos de la misión. Cada noche, el observatorio recopilará alrededor de 10 terabytes de datos y podrá generar hasta siete millones de alertas relacionadas con cambios detectados en el cielo.
El sistema compara automáticamente cada fotografía nueva con imágenes anteriores del mismo lugar. Cuando identifica una variación, emite una alerta para que los equipos científicos puedan estudiarla rápidamente.
Estas notificaciones pueden advertir sobre una estrella que explotó, un asteroide que cambió de posición, una fuente de luz que aumentó su intensidad o un objeto que no estaba presente en observaciones previas.
Chile tendrá un papel clave en el análisis de los datos
La participación chilena no se limitará a albergar el observatorio. Investigadores y centros nacionales llevan años desarrollando sistemas capaces de procesar la enorme cantidad de información que producirá Rubin.
Uno de ellos es ALeRCE, una plataforma chilena que utiliza aprendizaje automático para clasificar eventos astronómicos en tiempo real. El sistema fue desarrollado con participación del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile, el Instituto Milenio de Astrofísica, Data Observatory y la Universidad de Concepción.
ALeRCE es uno de los siete intermediarios tecnológicos encargados de recibir y ordenar las alertas del observatorio. Su trabajo permitirá separar los eventos más relevantes y facilitar que los científicos decidan rápidamente cuáles requieren nuevas observaciones.
El Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines señaló que este proyecto fortalece la participación de Chile en investigaciones internacionales y consolida al país como uno de los principales centros mundiales para la observación astronómica.
Cuando termine la misión, el conjunto de datos incluirá miles de millones de objetos y billones de mediciones. Esa información será publicada periódicamente y podrá dar origen a descubrimientos que hoy todavía son imposibles de anticipar.
El Observatorio Vera C. Rubin es financiado por la Fundación Nacional de Ciencias y el Departamento de Energía de Estados Unidos. Su operación está a cargo de NOIRLab y el Laboratorio Nacional de Aceleradores SLAC.





