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Oro cae y se encamina a cerrar septiembre con una baja de 6,6%

El oro se dirige a cerrar septiembre con una caída del 6,6%, afectado por el aumento de tasas de interés y un dólar fuerte, lo que limita su atractivo como refugio.

Oro cae y se encamina a cerrar septiembre con una baja de 6,6%
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El metal precioso retrocedió hasta la zona de US$4.153 por onza y se dirige a completar uno de sus meses más débiles de 2026, presionado por las tasas de interés, los rendimientos de los bonos estadounidenses y un dólar que acumuló ganancias durante septiembre.

El oro volvió a perder terreno este miércoles y se encamina a cerrar septiembre con una caída cercana al 6,6%, en una jornada marcada por el comportamiento de los rendimientos de los bonos estadounidenses y las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal. El oro al contado bajaba 0,7%, hasta aproximadamente US$4.152,86 por onza, durante las operaciones de la tarde en Estados Unidos.

La corrección mensual adquiere relevancia después de un período de alta volatilidad para los metales preciosos. Aunque el oro continúa operando en niveles elevados en términos históricos, septiembre mostró cómo un escenario de tasas altas puede contrarrestar incluso factores que normalmente favorecen al activo, como la incertidumbre geopolítica y las presiones inflacionarias.

Los futuros estadounidenses mostraron un comportamiento diferente durante la sesión. Los contratos de oro cerraron con un avance de 0,2%, hasta US$4.186,70 por onza, mientras el mercado al contado permanecía en terreno negativo.

Tasas de interés vuelven a dominar al mercado del oro

El principal factor detrás de la presión sobre el metal ha sido el cambio en las expectativas respecto de la política monetaria estadounidense.

La Reserva Federal elevó este mes su tasa de referencia hasta un rango de 3,75%-4,00%, mientras los mercados continúan evaluando la posibilidad de nuevos ajustes antes de finalizar el año. Un escenario prolongado de tasas elevadas tiende a reducir el atractivo relativo del oro, debido a que el metal no entrega intereses frente a instrumentos como los bonos del Tesoro.

La sesión del miércoles, sin embargo, entregó señales mixtas.

El índice de precios de gastos de consumo personal de Estados Unidos, PCE, avanzó 0,3% durante agosto, mientras su componente subyacente registró una variación interanual de 3,0%. El resultado moderó parcialmente las expectativas de un nuevo incremento inmediato de las tasas.

Tras conocerse las cifras, la probabilidad implícita de un aumento de tasas en octubre cayó a cerca de 39%, desde aproximadamente 45% antes de la publicación de los datos. Para diciembre, en cambio, el mercado continuaba asignando una elevada probabilidad a otro ajuste monetario.

El oro reaccionó inicialmente al alza, pero posteriormente perdió ese impulso.

Dólar y bonos limitan la recuperación

El comportamiento del dólar también ha sido determinante durante septiembre.

Aunque la moneda estadounidense retrocedió después de conocerse los datos de inflación, se mantenía encaminada a registrar una ganancia mensual. Un dólar más fuerte encarece las materias primas denominadas en esa moneda para compradores que operan con otras divisas, introduciendo presión adicional sobre la demanda internacional de metales preciosos.

A ello se sumó el comportamiento de los bonos estadounidenses. El aumento de los rendimientos durante parte de septiembre elevó el costo de oportunidad de mantener posiciones en oro frente a activos que generan intereses.

La combinación explica parte de la aparente contradicción observada durante el mes: mientras aumentaron las tensiones geopolíticas y los precios energéticos, factores tradicionalmente asociados con una mayor demanda por activos refugio, el oro terminó dominado por las expectativas de tasas y por el mercado de renta fija.

Septiembre corta el impulso del metal precioso

La magnitud del retroceso mensual resulta especialmente significativa para un mercado que venía operando con precios elevados.

Los datos de los contratos estadounidenses muestran diferencias dependiendo del vencimiento considerado. El contrato frontal de octubre terminó septiembre en US$4.155,60 por onza, acumulando una baja mensual de 6,22%, equivalente a US$275,50 por onza. Pese a ello, ese mismo contrato terminó el tercer trimestre con una ganancia de 3,30%.

En el mercado al contado, la caída acumulada durante septiembre alcanzaba aproximadamente 6,6% durante la jornada del miércoles.

La diferencia entre ambas referencias responde a que el mercado spot y los contratos de futuros no necesariamente registran exactamente la misma variación ni utilizan idénticos puntos de comparación.

El movimiento confirma además la fuerte volatilidad que ha caracterizado al oro durante 2026. El metal ha debido absorber cambios rápidos en las expectativas sobre inflación, política monetaria, crecimiento económico y riesgo geopolítico.

Plata, platino y paladio también retroceden

La presión no estuvo limitada al oro.

La plata al contado cayó 2,1% hasta US$60,18 por onza, mientras el platino perdió 0,4% y se situó en torno a US$1.699,40. El paladio retrocedió 1,5%, hasta aproximadamente US$1.204,53 por onza. Los tres metales también se encaminaban a terminar septiembre con pérdidas.

El comportamiento conjunto refleja la sensibilidad del complejo de metales preciosos a las condiciones financieras globales. En el caso de la plata y los metales del grupo del platino, además, la demanda industrial introduce variables adicionales relacionadas con manufactura, automóviles, electrónica y transición energética.

El mercado mira ahora a la Reserva Federal

Para las compañías productoras de oro, la corrección de septiembre no modifica por sí sola los fundamentos de largo plazo, pero sí introduce una variable relevante para márgenes, valorizaciones y decisiones de inversión.

Con precios sobre los US$4.000 por onza, el nivel nominal del metal continúa siendo elevado. Sin embargo, movimientos mensuales superiores al 6% muestran que el escenario sigue expuesto a cambios rápidos en las condiciones financieras.

El mercado entra ahora al último trimestre con la atención concentrada en tres variables: inflación estadounidense, rendimientos de los bonos y próximos movimientos de la Reserva Federal.

A ellas se agrega el comportamiento de los precios energéticos. El petróleo avanzó durante septiembre en medio de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, aumentando las preocupaciones sobre una inflación más persistente y, por extensión, sobre la posibilidad de mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo.

Para la industria aurífera, el cierre de septiembre deja así una señal clara: incluso en un escenario internacional marcado por riesgos geopolíticos, el costo del dinero continúa teniendo capacidad para dominar la formación de precios. La trayectoria del oro durante el último trimestre de 2026 dependerá en buena medida de si las presiones inflacionarias permiten a la Reserva Federal moderar su ciclo monetario o mantienen las tasas estadounidenses en niveles capaces de seguir compitiendo con el metal como destino de capital.