Commodities

Oro se mantiene sobre US$4.000 pese a que los bonos de EE.UU. alcanzan sus mayores rendimientos en más de dos décadas

El oro se mantiene por encima de los US$4.000 por onza, desafiando la presión de los altos rendimientos de los bonos estadounidenses, gracias a la fuerte demanda de bancos centrales y ETFs.

Oro se mantiene sobre US$4.000 pese a que los bonos de EE.UU. alcanzan sus mayores rendimientos en más de dos décadas
Seguir en Google

El metal cotizaba cerca de US$4.160 por onza este 1 de octubre, mientras el Treasury a diez años llegó a aproximadamente 5,34%. Compras de bancos centrales y una elevada demanda por ETF ayudan a explicar una resistencia que desafía la relación habitual entre el oro y las tasas de interés.

El oro se mantenía este jueves 1 de octubre sobre los US$4.000 por onza, pese a que los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos alcanzaron sus niveles más altos en más de dos décadas. El metal al contado cotizaba a US$4.159,11 por onza a las 11:17 EDT, mientras el Treasury a diez años llegó durante la jornada a aproximadamente 5,34%, su mayor nivel desde 2002.

La combinación resulta poco habitual para el mercado. El oro no entrega intereses, por lo que un aumento de los rendimientos de los instrumentos de renta fija suele elevar el costo de oportunidad de mantener el metal y ejercer presión sobre su precio. Sin embargo, las compras de bancos centrales, la acumulación de reservas y el aumento de las tenencias en fondos respaldados por oro han sostenido una demanda que no depende exclusivamente del comportamiento de las tasas estadounidenses.

Un entorno de tasas que normalmente presionaría al oro

La presión proveniente del mercado de bonos se ha intensificado durante las últimas semanas. El Departamento del Tesoro estadounidense registró al cierre del 30 de septiembre una tasa par de 5,29% a diez años y de 5,64% a treinta años, mientras durante la sesión del 1 de octubre el rendimiento a diez años escaló hasta alrededor de 5,34%.

A ese escenario se suma el nuevo endurecimiento monetario de la Reserva Federal. El 16 de septiembre, el Comité Federal de Mercado Abierto elevó en 25 puntos base el rango objetivo de los fondos federales, hasta 3,75%-4,00%, en una decisión adoptada por unanimidad.

El efecto de esas condiciones se reflejó durante septiembre, cuando el oro cayó más de 6% en medio de un fortalecimiento del dólar y del aumento de los rendimientos estadounidenses. Aun así, el metal logró mantenerse sobre US$4.000 al comenzar octubre.

Amy Gower, estratega de materias primas de Morgan Stanley, plantea que los altos rendimientos son adversos para un activo que no genera intereses, precisamente porque debe competir con instrumentos que sí ofrecen retorno. La permanencia del oro sobre esos niveles, sin embargo, apunta a la existencia de fuentes adicionales de demanda.

Bancos centrales mantienen compras relevantes

Uno de los factores que ha cambiado la dinámica del mercado desde 2022 es la mayor participación de los bancos centrales, especialmente de economías emergentes.

Las compras netas estimadas de estas instituciones llegaron a 289 toneladas durante el segundo trimestre de 2026, un incremento de 62% frente a las 177,9 toneladas del mismo periodo de 2025, de acuerdo con cifras del World Gold Council.

Polonia encabezó las adquisiciones declaradas durante ese trimestre, con 51 toneladas, lo que llevó sus reservas a 632 toneladas al cierre de junio. Para fines de julio, el país acumulaba cerca de 640 toneladas de oro, equivalentes aproximadamente al 28% de sus reservas internacionales, después de comprar 90 toneladas entre enero y julio.

China también incrementó sus compras oficiales. El Banco Popular de China añadió 20 toneladas en julio y otras 20 toneladas en agosto, siendo esta última su mayor adquisición mensual desde octubre de 2023.

La demanda china supera además las operaciones del banco central. Entre enero y agosto de 2026, el país importó 1.077 toneladas métricas de oro, según datos comerciales citados por Reuters. Esa cifra no fue verificada directamente contra la base aduanera original en el dossier, por lo que corresponde mantenerla atribuida a esa agencia.

El impacto de la congelación de reservas rusas

El cambio en la demanda oficial tiene como uno de sus antecedentes la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 y la posterior inmovilización de reservas internacionales del Banco Central ruso por parte de países occidentales.

La Comisión Europea cifró posteriormente en alrededor de €300.000 millones las reservas rusas bloqueadas. Desde entonces, analistas del mercado han vinculado el aumento de las compras de oro por parte de bancos centrales con una mayor búsqueda de diversificación frente a riesgos geopolíticos y financieros.

Esa relación, sin embargo, no permite concluir que la denominada desdolarización explique por sí sola la evolución del precio. También intervienen factores como la inflación, las expectativas sobre la política monetaria estadounidense, la fortaleza del dólar, la demanda privada y los flujos hacia fondos de inversión.

Nicky Shiels, responsable de investigación y estrategia de metales de MKS PAMP, estima que existe desde 2022 una prima estructural asociada a esa nueva dinámica. Según su cálculo, la parte del precio que no estaría explicada por variables tradicionales como las tasas reales y el dólar rondaba US$840 por onza al 1 de octubre.

“No está desapareciendo”, afirmó Shiels sobre esa prima.

La cifra no corresponde a una medición oficial ni a un componente observable directamente en el precio. Se trata de una estimación derivada del modelo utilizado por MKS PAMP, cuya especificación completa no está disponible en los antecedentes revisados.

Los ETF también vuelven a sostener la demanda

La resistencia del metal coincide además con un repunte de los fondos cotizados respaldados físicamente por oro.

Durante agosto, los ETF globales recibieron US$18.000 millones en entradas netas, el segundo mayor flujo mensual en dólares registrado por el World Gold Council. Las tenencias aumentaron en 121 toneladas hasta 4.189 toneladas, entonces un máximo histórico, mientras los activos administrados subieron 16% mensual hasta US$615.000 millones.

Datos posteriores situaron las tenencias globales en aproximadamente 4.249 toneladas hacia fines de septiembre, pese a una salida semanal de 1,6 toneladas.

El renovado interés financiero se combina así con las compras oficiales para sostener al metal en un entorno que, bajo las relaciones tradicionales del mercado, debería ser más adverso.

El precio sigue expuesto a nuevas presiones

La resistencia del oro no elimina los riesgos de corto plazo. Una inflación persistentemente elevada, nuevas subidas de tasas por parte de la Reserva Federal, un dólar más fuerte o rendimientos reales todavía mayores podrían volver a presionar el precio.

Al 1 de octubre, el mercado asignaba alrededor de 31% de probabilidad a una nueva subida de tasas de la Fed durante octubre, frente al 69% observado una semana antes. Esa cifra representa expectativas de los inversionistas y no una decisión del banco central.

HSBC también advertía sobre la posibilidad de nuevas bajas en el corto plazo y mantenía una previsión promedio de US$4.490 por onza para 2026.

El comportamiento de las próximas semanas dependerá, por tanto, de la interacción entre dos fuerzas contrapuestas: el endurecimiento de las condiciones financieras estadounidenses y una demanda por oro que sigue recibiendo apoyo de bancos centrales y grandes inversionistas institucionales.