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Oro supera máximos de tres meses y escala sobre US$4.649 ante debilidad del dólar y expectativa por inflación en EE.UU.

El oro alcanza su máximo en tres meses, superando los US$4.649, impulsado por la debilidad del dólar y la expectativa de inflación en EE.UU., lo que beneficia a la industria minera.

Oro supera máximos de tres meses y escala sobre US$4.649 ante debilidad del dólar y expectativa por inflación en EE.UU.
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El metal precioso extendió el avance de la semana pasada y alcanzó su mayor nivel desde mediados de mayo. El mercado concentra ahora la atención en el dato de inflación PCE de Estados Unidos y en las señales que entregue la Reserva Federal sobre el rumbo de las tasas de interés.

El oro volvió a ganar terreno este lunes 24 de agosto y alcanzó su precio más alto en más de tres meses, impulsado por la debilidad del dólar y una mayor demanda de activos refugio mientras los inversionistas esperan nuevas señales sobre inflación y política monetaria en Estados Unidos.

El oro al contado avanzaba cerca de 1% hasta US$4.649,08 por onza, después de tocar su mayor nivel desde el 15 de mayo. Los futuros estadounidenses, en tanto, subían 0,6% hasta US$4.706,20 por onza.

El movimiento prolonga una fuerte recuperación del metal después de que durante la semana anterior acumulara un incremento superior al 5%, en un mercado marcado por la caída del dólar y los movimientos de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.

Para la industria aurífera, la trayectoria del metal mantiene un escenario de precios excepcionalmente altos, con efectos directos sobre márgenes operacionales, valorización de reservas, decisiones de inversión y expectativas para proyectos de exploración y desarrollo.

El dólar vuelve a impulsar al oro

Uno de los principales factores detrás del avance está siendo la debilidad de la moneda estadounidense, que se mantiene cerca de mínimos de varios meses.

La relación entre ambos activos es especialmente relevante para el mercado de metales preciosos. Como el oro se comercializa internacionalmente en dólares, una depreciación de la divisa estadounidense reduce su costo relativo para compradores que operan con otras monedas, fortaleciendo la demanda.

El impulso se intensificó después de que medidas de apoyo implementadas por el Departamento del Tesoro estadounidense en el mercado de deuda presionaran a la baja al dólar durante la semana pasada.

Este escenario permitió que el metal superara nuevamente la zona de US$4.600 por onza, nivel que comienza a transformarse en una referencia relevante para los operadores.

La continuidad del movimiento dependerá en buena medida de la evolución del dólar y de los rendimientos de los bonos del Tesoro. Un retroceso adicional de las tasas de mercado podría aumentar el atractivo relativo del oro, mientras que un repunte sostenido de los rendimientos podría limitar nuevas alzas.

Mercado espera el dato de inflación de Estados Unidos

La atención de los inversionistas se trasladará ahora al índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) correspondiente a julio, cuya publicación está prevista para este miércoles.

El indicador tiene particular relevancia porque constituye una de las principales referencias utilizadas por la Reserva Federal para evaluar la trayectoria de la inflación.

El resultado podría modificar rápidamente las expectativas sobre tasas de interés y, con ello, provocar nuevos movimientos en el dólar, los bonos y los metales preciosos.

El mercado también estará atento a la intervención del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, prevista para el viernes durante el simposio económico de Jackson Hole.

Actualmente, los operadores asignan aproximadamente 36% de probabilidad a un aumento de tasas en septiembre, mientras cerca del 64% apuesta por que la autoridad monetaria mantendrá sin cambios el costo del dinero.

La evolución de estas expectativas resulta determinante para el oro. Aunque tradicionalmente funciona como cobertura frente a la inflación y episodios de incertidumbre, el metal no paga intereses, por lo que tasas elevadas aumentan el atractivo relativo de bonos y otros activos financieros que sí entregan rendimiento.

Precios altos fortalecen la economía de los productores auríferos

Para las compañías mineras, mantener precios por encima de US$4.600 la onza representa una diferencia significativa frente a escenarios históricos de largo plazo.

La valorización del oro tiene impacto directo sobre los ingresos potenciales de las operaciones existentes y puede modificar la evaluación económica de depósitos que anteriormente presentaban márgenes más ajustados.

Un precio estructuralmente elevado también puede aumentar el valor económico de recursos y reservas, extender la vida útil de determinadas faenas y favorecer inversiones destinadas a procesar mineral de menor ley, siempre que los costos operacionales permanezcan bajo control.

El efecto alcanza además a proyectos todavía en fase de exploración o evaluación. Una mayor valorización del commodity puede mejorar indicadores como valor presente neto, tasa interna de retorno y periodos de recuperación de capital, variables centrales para conseguir financiamiento.

La contrapartida está en los costos. El sector minero continúa enfrentando presiones asociadas a energía, mano de obra, construcción, equipos y servicios especializados, por lo que el crecimiento del precio del metal no necesariamente se traduce en una expansión equivalente de los márgenes.

Oro consolida su condición de activo refugio

La incertidumbre geopolítica continúa agregando soporte adicional al mercado.

Las tensiones internacionales, junto con las dudas sobre la trayectoria fiscal y monetaria de las principales economías, mantienen vigente el interés por activos físicos y reservas de valor.

A diferencia de otros commodities cuya cotización responde principalmente a producción industrial y consumo, el oro combina demanda física, inversión financiera, compras institucionales y percepción de riesgo.

Esta característica permite que el precio pueda fortalecerse incluso cuando las perspectivas de actividad económica se debilitan, especialmente en escenarios donde los inversionistas buscan reducir exposición a monedas, bonos o mercados accionarios.

El escenario también se extiende parcialmente hacia otros metales preciosos. Durante la sesión, la plata se mantenía alrededor de US$68,93 por onza, mientras el platino cotizaba cerca de US$1.880,17 y el paladio se ubicaba en torno a US$1.344,35 por onza.

Qué observará ahora la industria

El dato de inflación estadounidense aparece como el próximo catalizador inmediato para el precio del oro.

Una lectura que refuerce las expectativas de una política monetaria restrictiva podría fortalecer al dólar y elevar los rendimientos de los bonos, generando presión sobre el metal. Una inflación más moderada, por el contrario, podría reducir las expectativas de nuevas alzas de tasas y entregar soporte adicional a las cotizaciones.

La señal que entregue la Reserva Federal durante Jackson Hole será el segundo punto decisivo de la semana.

Para productores y desarrolladores de proyectos auríferos, más que un movimiento puntual de algunas sesiones, la variable central será la capacidad del oro para consolidarse sobre la barrera de US$4.600 por onza.

Si ese nivel logra sostenerse, el mercado podría entrar en una nueva etapa de valorización para operaciones y proyectos auríferos, fortaleciendo generación de caja, presupuestos de exploración y decisiones de inversión. Si el dólar recupera terreno y los rendimientos estadounidenses vuelven a subir, el metal podría enfrentar una corrección después de la fuerte recuperación acumulada durante agosto.