-12-1200x675.jpg%3Fv%3D3&w=1200&q=90)
Perú abrió una nueva etapa en su estrategia minera al situar al litio y al uranio entre los recursos considerados prioritarios para la transición energética, la innovación tecnológica y la seguridad de suministro. El giro quedó expuesto durante un foro internacional realizado los días 7 y 8 de julio en Lima, instancia que reunió a autoridades, especialistas y representantes vinculados con energía, minería, almacenamiento eléctrico y desarrollo urbano.
La iniciativa apunta a posicionar al país más allá de su papel tradicional como productor de cobre, oro, zinc, plata y estaño. La apuesta se concentra principalmente en la región de Puno, cerca de la frontera con Bolivia, donde se localizan los proyectos Falchani, de litio, y Macusani, de uranio.
Ambos depósitos son controlados mediante filiales de American Lithium Corp. y forman parte de un distrito geológico ubicado en la provincia de Carabaya. Su cercanía territorial permitiría compartir parte de la infraestructura y de las capacidades técnicas, pero cada iniciativa requiere procesos propios de evaluación, permisos, ingeniería y financiamiento.
El interés internacional responde a dos mercados diferentes, aunque conectados por la transformación energética. El litio es una materia prima central para baterías utilizadas en vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento. El uranio, en tanto, ha recuperado relevancia ante la expansión de la generación nuclear y el esfuerzo de distintos países por diversificar sus proveedores de combustible.
Falchani concentra la expectativa por el litio peruano
Falchani corresponde a un depósito de litio alojado en roca volcánica, una característica que lo diferencia de las salmueras explotadas en Chile y Argentina y de las pegmatitas que dominan la producción australiana.
La estimación de recursos divulgada para el proyecto considera alrededor de 5,53 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente en las categorías medidas e indicadas, contenidas en aproximadamente 447 millones de toneladas de material con una ley media de 2.327 partes por millón de litio.
A esa cifra se agregan cerca de 3,99 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente en recursos inferidos, alojadas en aproximadamente 506 millones de toneladas con una ley media de 1.481 partes por millón.
Estas magnitudes colocan a Falchani entre los mayores depósitos de litio en roca identificados a escala internacional. Sin embargo, los recursos minerales no deben confundirse con reservas económicamente explotables. Para que una parte de ese inventario geológico sea clasificada como reserva será necesario completar estudios técnicos de mayor detalle, definir el diseño definitivo de la mina y demostrar su viabilidad económica bajo condiciones reales de mercado.
La evaluación económica preliminar actualizada contempla un desarrollo escalonado. El esquema considera una primera fase de aproximadamente 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente, seguida por ampliaciones que elevarían la capacidad a 45.000 toneladas y posteriormente a 84.000 toneladas anuales.
El plan evaluado proyecta una producción acumulada cercana a 2,64 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente durante 43 años, incluyendo el procesamiento de material almacenado después del término de la extracción minera. La inversión total estimada para sus tres fases alcanza aproximadamente US$2.565 millones, además de capital de sostenimiento.
Las cifras corresponden a una evaluación preliminar y no representan una decisión definitiva de construcción. El proyecto todavía debe superar etapas de ingeniería, evaluación ambiental, relacionamiento comunitario, permisos y estructuración financiera.
Macusani busca aprovechar el renovado ciclo del uranio
A unos 25 kilómetros de Falchani se encuentra Macusani, considerado uno de los mayores proyectos de uranio sin desarrollar de América Latina.
La estimación histórica del depósito considera aproximadamente 51,9 millones de libras de óxido de uranio en recursos indicados y otras 72,1 millones de libras en recursos inferidos. El inventario total identificado supera así los 120 millones de libras de U3O8, aunque una parte importante permanece en la categoría inferida y requiere perforaciones adicionales para aumentar su nivel de confianza geológica.
La evaluación económica preliminar elaborada para Macusani planteó una operación capaz de producir más de seis millones de libras anuales de U3O8 durante una vida útil inicial de diez años. El modelo consideró cerca de 70 millones de libras incorporadas al plan minero y una inversión inicial inferior a US$300 millones.
Ese estudio utilizó un precio de referencia de US$50 por libra de U3O8 y estimó un costo de producción durante la vida útil cercano a US$17 por libra. Debido a la antigüedad de la evaluación y a los cambios experimentados por el mercado nuclear, la compañía trabaja en la actualización de los parámetros técnicos y económicos.
La recuperación del interés por Macusani también está vinculada a la búsqueda internacional de nuevas fuentes de uranio. Estados Unidos, Europa y varias economías asiáticas intentan reducir la concentración de sus cadenas de abastecimiento, actualmente dependientes de un grupo limitado de productores y proveedores de servicios de conversión y enriquecimiento.
Perú busca ampliar su matriz minera
La estrategia peruana no implica que el país vaya a transformarse de manera inmediata en productor de litio o uranio. Por ahora, ambos minerales se encuentran en una fase de preparación institucional y desarrollo de proyectos.
El principal desafío será construir un marco regulatorio específico y predecible. El uranio requiere controles asociados a protección radiológica, transporte, seguridad física y trazabilidad del material. El litio, por su parte, demanda reglas claras para la evaluación ambiental, el uso de agua, el procesamiento químico y la eventual fabricación de productos de mayor valor agregado.
Puno también presenta retos territoriales. Las iniciativas se ubican en una zona de altura con presencia de comunidades campesinas, actividades agropecuarias y ecosistemas sensibles. La viabilidad de los proyectos dependerá de la capacidad de sus titulares y del Estado para anticipar impactos, mantener procesos de participación temprana y generar beneficios económicos verificables para las localidades cercanas.
La disponibilidad de energía, caminos y conexión con corredores logísticos representa una ventaja relativa. Falchani y Macusani se encuentran próximos a la carretera Interoceánica, infraestructura que conecta el sur de Perú con puertos del Pacífico y con Brasil. No obstante, una operación de gran escala requeriría nuevas inversiones en suministro eléctrico, instalaciones de procesamiento, manejo de residuos y transporte.
Competencia regional por minerales críticos
El ingreso de Perú a la discusión sobre litio añade un nuevo elemento a la competencia regional. Chile, Argentina y Bolivia concentran una proporción significativa de los recursos mundiales asociados a salares, mientras que Perú intenta diferenciarse mediante un depósito de roca volcánica.
Chile conserva ventajas en experiencia operacional, infraestructura y acceso a mercados, aunque enfrenta restricciones regulatorias derivadas del carácter no concesible del litio. Argentina ha acelerado la construcción de nuevos proyectos mediante un régimen más abierto a la inversión privada. Bolivia mantiene recursos geológicos de gran magnitud, pero todavía registra dificultades para alcanzar producción industrial sostenida.
Perú parte desde una posición más temprana. No produce litio comercialmente y tampoco cuenta con una mina de uranio en operación. Su oportunidad dependerá menos del tamaño anunciado de sus recursos que de su capacidad para convertirlos en proyectos financiables, ambientalmente aprobados y técnicamente ejecutables.
El debate abierto en Lima muestra que el país pretende integrar estos minerales a una política más amplia de energía, tecnología y desarrollo industrial. Para la minería sudamericana, el avance de Falchani y Macusani será una prueba sobre la capacidad regional de construir nuevas cadenas productivas sin limitarse a la exportación de concentrados o materias primas sin procesar.
El potencial geológico existe, pero la distancia entre un recurso identificado y una operación comercial sigue siendo considerable. Los próximos pasos en permisos, ingeniería y financiamiento determinarán si Perú logra transformarse en un nuevo proveedor de litio y uranio o si ambos proyectos permanecen como activos de largo plazo dentro de la cartera minera regional.











