
El crudo volvió a retroceder este miércoles 26 de agosto ante una menor percepción de riesgo sobre el suministro desde Medio Oriente. Para Chile, la caída abre una señal favorable en costos energéticos, aunque su efecto en las estaciones de servicio no es inmediato.
Los precios internacionales del petróleo profundizaron sus bajas este miércoles 26 de agosto, con el crudo estadounidense WTI llegando a negociarse durante la madrugada bajo la barrera de los US$80 por barril, en una jornada marcada por menores temores a una nueva escalada militar en Medio Oriente.
El WTI tocó un mínimo intradía de US$79,71 por barril y posteriormente operaba cerca de US$80,46, con una caída superior al 2%. El Brent, referencia especialmente relevante para Chile, retrocedía hasta aproximadamente US$85,39 por barril, también con una baja superior al 2%.
El movimiento representa un cambio importante frente a las fuertes presiones alcistas que había enfrentado el mercado energético durante las últimas semanas. Sin embargo, para los automovilistas chilenos, una caída del petróleo internacional no significa que el precio de las bencinas vaya a disminuir inmediatamente.
Por qué volvió a caer el petróleo
La principal explicación está en una menor percepción de riesgo respecto del abastecimiento desde el Golfo Pérsico.
Durante las últimas jornadas, el mercado había incorporado una prima elevada ante la posibilidad de nuevas acciones militares y mayores dificultades para transportar petróleo a través del Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Ese escenario comenzó a moderarse ante las señales de desescalada y las conversaciones destinadas a establecer condiciones más seguras para el tránsito marítimo en la zona.
Irán y Omán han discutido una alternativa temporal para facilitar el tránsito de petróleo y productos petroquímicos a través de Ormuz, además de medidas relacionadas con el despeje de la ruta marítima. A esto se suma una percepción de que las nuevas sanciones estadounidenses contra Irán fueron menos severas de lo que una parte del mercado esperaba.
Cuando disminuye la posibilidad de interrupciones importantes en la producción o transporte, los operadores reducen la prima de riesgo incorporada al precio del barril.
Qué significa para las bencinas en Chile
Chile depende ampliamente de los mercados internacionales para determinar el costo de los combustibles que consume. Por esa razón, una caída sostenida del petróleo puede terminar reduciendo las presiones sobre las gasolinas, el diésel y otros derivados.
Pero el petróleo es solo una parte de la ecuación.
En los precios internos también intervienen variables como el valor internacional específico de cada combustible refinado, el tipo de cambio peso-dólar, costos asociados a importación y logística, además de los mecanismos de estabilización vigentes.
Por eso, un WTI bajo US$80 durante algunas horas no permite anticipar automáticamente una rebaja equivalente en las estaciones de servicio.
El impacto depende especialmente de cuánto tiempo permanezcan deprimidos los precios internacionales y de cómo evolucione simultáneamente el dólar.
Un petróleo más barato acompañado de un peso chileno fortalecido frente a la moneda estadounidense sería un escenario más favorable para disminuir los costos de importación. Si el dólar sube con fuerza, en cambio, parte del beneficio podría desaparecer.
Conductores todavía enfrentan el efecto del último ajuste
La caída internacional ocurre pocos días después de un importante incremento en los combustibles comercializados en Chile.
Desde el jueves 20 de agosto, las gasolinas de 93 y 97 octanos registraron un incremento de $34,8 por litro, mientras que el diésel anotó una variación de $97 por litro. El ajuste estuvo precedido por semanas de fuerte tensión internacional y elevados precios del petróleo.
Esto significa que el retroceso observado ahora en los mercados externos tendrá que mantenerse para convertirse posteriormente en una presión efectiva a la baja.
Además, los mecanismos utilizados para estabilizar los precios buscan precisamente evitar que las fuertes oscilaciones internacionales se traspasen de manera inmediata y completa al consumidor.
El próximo ajuste será clave
Para los hogares y empresas, la atención estará puesta en los próximos ciclos de cálculo de los combustibles.
El siguiente ajuste relevante está previsto para el jueves 10 de septiembre, por lo que la trayectoria que registren el petróleo, los combustibles refinados y el dólar durante las próximas jornadas será determinante.
Si los valores internacionales mantienen la tendencia descendente, podría comenzar a disminuir parte de la presión acumulada que provocó las últimas alzas.
Todavía existen, sin embargo, riesgos importantes.
El mercado continúa condicionado por la situación en Medio Oriente y, especialmente, por cualquier cambio que pueda afectar nuevamente el tránsito por el Estrecho de Ormuz. Una interrupción significativa en esa zona podría revertir rápidamente la caída actual.
Por qué la baja importa para Chile
El precio del petróleo tiene efectos que van bastante más allá de llenar el estanque de un automóvil.
Un costo energético internacional menor puede aliviar gradualmente los gastos de transporte de carga, distribución de productos, minería, agricultura, construcción y numerosas actividades que utilizan diésel o combustibles derivados.
También puede contribuir a contener presiones inflacionarias.
Cuando aumenta el combustible, una parte del impacto termina incorporándose al precio de bienes y servicios a través de mayores costos de transporte y operación. El proceso contrario puede ayudar a moderar esas presiones, aunque normalmente aparece con rezago.
El Banco Central ya ha identificado el precio internacional del petróleo como una variable relevante dentro del escenario inflacionario y económico del país.
Qué conviene observar durante los próximos días
Más que un precio puntual bajo US$80, será importante comprobar si la tendencia logra mantenerse.
Para Chile existen tres variables especialmente relevantes: la evolución del Brent y los combustibles refinados internacionales, el comportamiento del dólar frente al peso chileno y el desarrollo de las tensiones alrededor del Estrecho de Ormuz.
Si el petróleo continúa bajando y el mercado descarta una interrupción severa del suministro, el escenario podría volverse más favorable para los costos energéticos locales durante septiembre.
Por ahora, la caída representa una señal positiva para un país importador de combustibles como Chile, pero todavía es demasiado pronto para traducirla directamente en una rebaja concreta por litro en las estaciones de servicio.












