
El Brent retrocedió hasta US$92,84 por barril y el WTI cayó a US$85,02 mientras los mercados esperaban el alcance de las nuevas medidas de Washington. El conflicto mantiene bajo presión los flujos energéticos por el estrecho de Ormuz y eleva la incertidumbre sobre costos para industrias intensivas en energía, incluida la minería.
Los precios internacionales del petróleo iniciaron la jornada de este lunes 24 de agosto con caídas superiores a US$1 por barril, en una sesión marcada por toma de utilidades y la expectativa ante nuevas sanciones económicas de Estados Unidos contra Irán, medidas que podrían volver a tensionar la disponibilidad de crudo desde Medio Oriente.
Los futuros del Brent retrocedían US$1,55, equivalente a 1,64%, hasta US$92,84 por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense perdía US$2,04, o 2,34%, ubicándose en US$85,02 por barril durante las operaciones de la mañana en Londres.
El movimiento ocurre después de dos semanas consecutivas de recuperación para ambos contratos. Durante la semana anterior, Brent y WTI acumularon avances superiores al 5%, impulsados principalmente por el deterioro de las perspectivas diplomáticas entre Washington y Teherán y por las dificultades que continúan afectando el tránsito de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz.
El mercado espera el alcance de las sanciones
El foco de los inversionistas está puesto ahora en el paquete de medidas que prepara el gobierno estadounidense contra Irán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, tiene previsto presentar este lunes nuevas restricciones económicas, en un escenario donde Washington también ha advertido sobre eventuales medidas contra países que mantengan relaciones comerciales con Teherán.
La expectativa genera señales contrapuestas para el mercado petrolero. Por una parte, los operadores han aprovechado los fuertes avances acumulados recientemente para tomar utilidades. Por otra, sanciones más severas podrían restringir aún más las exportaciones iraníes y reducir la disponibilidad efectiva de crudo, lo que volvería a ejercer presión alcista sobre los precios.
China aparece como una de las variables centrales de esta ecuación. El país asiático continúa siendo el principal destino del petróleo iraní, aunque las compras han disminuido durante los últimos meses en medio del endurecimiento de las restricciones comerciales estadounidenses.
Las importaciones chinas de crudo iraní habrían bajado en agosto hasta alrededor de 534.000 barriles diarios, frente a niveles superiores al millón de barriles diarios observados anteriormente durante el año. Parte significativa de esas operaciones se concentra en pequeñas refinerías independientes, mientras las grandes compañías estatales han mantenido mayor distancia del petróleo iraní para limitar su exposición a sanciones.
Ormuz mantiene la prima de riesgo
Más allá de las sanciones, el principal factor estructural de incertidumbre sigue siendo el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más sensibles del mundo.
Antes de las actuales disrupciones, aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo circulaba por esta vía marítima. Sin embargo, el tránsito se ha reducido fuertemente por las restricciones vinculadas al conflicto. Durante el último fin de semana menos de 20 buques de commodities atravesaron el estrecho, reflejando el impacto que están teniendo las operaciones iraníes y estadounidenses sobre la navegación comercial.
Irán autorizó recientemente el paso de algunos petroleros que transportaban crudo iraquí después de solicitudes realizadas desde Bagdad. Al mismo tiempo, operadores regionales buscan mecanismos para mantener cargamentos desde terminales ubicados dentro del área afectada.
La combinación de menores flujos, sanciones y riesgos sobre infraestructura petrolera mantiene incorporada una prima geopolítica significativa en los precios.
El Brent llegó a negociarse cerca de US$71 por barril durante junio, pero posteriormente recuperó terreno hasta regresar al entorno de US$92. La reducción de inventarios y la percepción de que las interrupciones en Medio Oriente podrían prolongarse han modificado las expectativas para los próximos meses. Morgan Stanley elevó recientemente sus estimaciones y proyectó que el Brent podría alcanzar un máximo cercano a US$100 por barril durante el cuarto trimestre.
Petróleo caro vuelve a presionar costos industriales
Para la minería, la evolución del mercado petrolero tiene implicancias que van más allá del sector energético.
El diésel continúa siendo un insumo relevante para operaciones mineras a rajo abierto, particularmente por el consumo asociado a camiones de extracción, equipos auxiliares, movimiento de materiales, transporte terrestre y cadenas logísticas. Una permanencia del petróleo sobre niveles elevados puede trasladarse gradualmente hacia mayores costos de combustibles y servicios relacionados.
La presión es especialmente relevante para operaciones con grandes distancias de acarreo, elevada razón estéril-mineral o dependencia significativa de transporte por carretera. También puede afectar indirectamente a contratistas, proveedores, transporte marítimo y cadenas de abastecimiento que enfrentan mayores costos energéticos.
En proyectos nuevos, una etapa prolongada de precios altos del crudo también puede modificar supuestos utilizados en evaluaciones económicas, particularmente cuando construcción, movimiento de tierra y logística representan componentes importantes del costo de capital.
Para compañías mineras que han avanzado en electrificación de flotas, sistemas trolley assist, transporte autónomo, energías renovables y sustitución parcial del diésel, una nueva fase de volatilidad petrolera refuerza además el incentivo económico para reducir la exposición estructural a combustibles fósiles.
Combustibles refinados agregan otra presión
El problema energético asiático tampoco se limita a la disponibilidad de petróleo crudo.
Los mercados de combustibles refinados están registrando restricciones relevantes mientras persisten las disrupciones en Medio Oriente. Las importaciones asiáticas de destilados livianos y medios durante agosto se ubican aproximadamente 21% por debajo de sus promedios anteriores al conflicto, mientras los márgenes de refinación de productos como el gasóleo se mantienen en niveles excepcionalmente altos.
Esta situación es relevante porque una recuperación en los volúmenes de crudo no necesariamente implica una normalización inmediata del suministro de diésel, combustible de aviación y otros derivados utilizados por transporte e industrias.
El mercado seguirá observando ahora la profundidad de las nuevas sanciones estadounidenses, su eventual aplicación sobre compradores de petróleo iraní y la respuesta de Teherán. Una restricción adicional de las exportaciones podría absorber rápidamente la corrección registrada este lunes y devolver presión alcista al Brent.
Para la minería global, el escenario vuelve a colocar al petróleo entre las variables externas que pueden incidir en márgenes operacionales durante la segunda mitad de 2026. La clave será determinar si la actual caída constituye una corrección después del fuerte repunte de las últimas semanas o el inicio de una estabilización sostenida de los precios energéticos.






