El Brent avanzó más de 3% y volvió a ubicarse sobre los US$108 por barril ante la incertidumbre por el estrecho de Ormuz. Para Chile, un período prolongado de petróleo caro puede trasladarse a combustibles, transporte y presiones inflacionarias.
El precio internacional del petróleo comenzó la semana con una fuerte subida después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazara la propuesta presentada por Irán para avanzar hacia el fin de las hostilidades y reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.
Durante la jornada de este lunes 28 de septiembre, los futuros del petróleo Brent —una de las principales referencias internacionales y especialmente relevante para Chile— registraban un avance superior al 3%, hasta ubicarse en torno a US$108 por barril.
El WTI estadounidense también reaccionó con fuerza y se movía cerca de los US$96 por barril, reflejando nuevamente la prima de riesgo que el conflicto en Medio Oriente está incorporando al mercado energético.
El movimiento tiene especial importancia para Chile debido a su dependencia de combustibles importados. Aunque una subida diaria del petróleo no se traduce automáticamente en un aumento equivalente de las bencinas en las estaciones de servicio, la permanencia de precios internacionales elevados puede aumentar los costos de importación y mantener presión sobre los precios internos.
Ormuz vuelve a concentrar la atención del mercado petrolero
La propuesta iraní contemplaba la posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz dentro de un plazo de siete días, condicionada a una reducción de la presión militar estadounidense y al levantamiento del bloqueo sobre puertos iraníes.
Trump confirmó durante el fin de semana que rechazó la propuesta, aunque las negociaciones diplomáticas todavía podrían continuar.
El problema para los mercados es que Ormuz constituye una de las rutas energéticas más importantes del planeta. Antes de la escalada del conflicto, por esta zona circulaba una fracción cercana al 20% del suministro diario mundial de petróleo crudo y gas natural licuado.
Por eso, cualquier amenaza sobre la navegación, ataques contra embarcaciones o interrupciones prolongadas pueden provocar movimientos importantes en los precios incluso antes de que exista una pérdida efectiva de producción.
La situación sigue siendo particularmente sensible porque el tránsito comercial permanece muy por debajo de los niveles habituales registrados antes del conflicto.
El Brent vuelve sobre los US$108
El mercado reaccionó rápidamente al deterioro de las expectativas diplomáticas.
El Brent llegó a ubicarse alrededor de US$108,66 por barril, con un incremento cercano al 3,5%, alcanzando su mayor nivel desde mediados de septiembre.
El WTI, referencia utilizada principalmente en Estados Unidos, avanzó más de 4% y se acercó a US$96,32 por barril.
La magnitud de estas variaciones refleja que actualmente el precio no depende solamente de la oferta y demanda tradicional. El riesgo geopolítico y la capacidad efectiva de transportar petróleo desde Medio Oriente se convirtieron nuevamente en factores determinantes.
Esto también significa que las cotizaciones podrían continuar mostrando fuertes movimientos mientras no exista claridad respecto de Ormuz.
Qué significa para las bencinas en Chile
Para los automovilistas chilenos, el efecto no es inmediato ni automático.
El precio final de los combustibles incorpora distintos componentes, entre ellos el valor de paridad de importación, impuestos, el funcionamiento del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) y los márgenes definidos por las empresas distribuidoras.
Además, ENAP opera como productor y comercializador mayorista y no fija directamente el precio que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
Sin embargo, el costo internacional ya muestra una tendencia relevante.
Los precios de paridad publicados para el mercado chileno han avanzado durante septiembre. En gasolina de 93 octanos, por ejemplo, el valor pasó desde US$927,61 por metro cúbico el 3 de septiembre a US$1.090,04 el 24 de septiembre.
En gasolina de 97 octanos aumentó desde US$997,48 a US$1.180,22 durante el mismo período.
El diésel también presentó un incremento importante, pasando desde US$1.192,29 por metro cúbico a comienzos del mes hasta US$1.380,26 al 24 de septiembre.
Estas cifras corresponden a precios de paridad y no representan directamente el valor que enfrentan los consumidores en las estaciones de servicio, pero permiten observar cómo se ha encarecido el mercado internacional relevante para Chile.
El riesgo no se limita al precio de llenar el estanque
Un petróleo persistentemente elevado puede generar efectos que van bastante más allá de los vehículos particulares.
El diésel constituye uno de los costos relevantes para el transporte terrestre de mercancías, minería, construcción, agricultura y distintas actividades productivas. Una presión prolongada sobre este combustible puede terminar aumentando costos logísticos para las empresas.
Ese efecto puede posteriormente alcanzar productos transportados por carretera, especialmente cuando el aumento energético se mantiene durante varias semanas.
También existe una dimensión inflacionaria. Chile importa buena parte de los combustibles que consume, por lo que un escenario internacional con petróleo caro puede aumentar el costo energético de la economía y complicar la trayectoria de los precios internos.
El impacto final dependerá también del dólar. Un petróleo internacional elevado combinado con un peso chileno debilitado frente a la moneda estadounidense representa un escenario más desfavorable para los costos de importación.
Por el contrario, una apreciación del peso puede absorber parcialmente el efecto de un barril más caro.
Transporte y empresas también quedan expuestos
Para las empresas chilenas, especialmente aquellas intensivas en transporte o energía, el principal riesgo es que el actual episodio deje de ser transitorio.
Una subida puntual del petróleo puede tener efectos limitados. Varias semanas con el Brent sobre niveles elevados generan un escenario diferente porque los mayores costos comienzan a incorporarse progresivamente a las cadenas de suministro.
Sectores como transporte de carga, distribución, construcción, agricultura, pesca y minería quedan especialmente expuestos a movimientos sostenidos del diésel.
Los hogares también pueden sentir efectos indirectos mediante mayores costos de transporte y distribución de bienes, además del impacto directo para quienes utilizan vehículos particulares.
La duración del conflicto será determinante
La principal variable durante los próximos días será la evolución de las negociaciones entre Washington y Teherán y, especialmente, las condiciones de navegación por el estrecho de Ormuz.
El mercado ha demostrado durante septiembre que puede reaccionar rápidamente tanto ante señales de negociación como frente a nuevas amenazas militares.
Para Chile, más importante que una subida puntual durante una jornada será observar cuánto tiempo permanece el Brent sobre los US$100 y qué ocurre simultáneamente con el dólar y los precios internacionales de los combustibles refinados.
Mientras Ormuz continúe operando bajo fuertes restricciones y no exista una salida diplomática clara, el petróleo seguirá incorporando una elevada prima de riesgo, manteniendo abierta una fuente adicional de presión para los combustibles y los costos de la economía chilena.









