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Brent supera US$105 por barril ante falta de avances entre Estados Unidos e Irán

Los precios del petróleo continúan en alza, con el Brent superando los US$105 por barril, impulsados por la incertidumbre en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.

Brent supera US$105 por barril ante falta de avances entre Estados Unidos e Irán
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El petróleo volvió a subir este jueves mientras el mercado evalúa las negociaciones entre Washington y Teherán, la situación del estrecho de Ormuz y la incertidumbre sobre el suministro de combustibles. El Brent llegó a tocar US$106,50 durante la sesión.

Los precios internacionales del petróleo extendieron sus ganancias este 24 de septiembre, con el Brent superando los US$105 por barril durante la jornada, mientras los operadores seguían sin señales concretas de un avance que permita reducir las tensiones entre Estados Unidos e Irán y normalizar plenamente los flujos energéticos del golfo Pérsico.

A las 12:00 GMT, los futuros del Brent subían US$1,63, equivalente a 1,58%, hasta US$104,71 por barril, después de alcanzar un máximo intradía de US$106,50. Una actualización posterior, a las 13:20 GMT, mostraba al referencial europeo en US$105,11, con un avance cercano al 2%.

El West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, también operaba al alza. A las 12:00 GMT avanzaba US$1,34, o 1,49%, hasta US$93,53 por barril, y posteriormente se situaba en torno a US$93,64.

El movimiento ocurre después de una sesión de fuertes avances y refleja la combinación de riesgos geopolíticos, problemas de suministro y expectativas sobre las medidas que podrían adoptar Estados Unidos e Irán.

Negociaciones mantienen al mercado en alerta

Uno de los principales factores detrás de la volatilidad continúa siendo el estado de las conversaciones entre Washington y Teherán.

Representantes iraníes han señalado que ambos países todavía mantienen diferencias relevantes sobre las condiciones necesarias para poner fin al conflicto, aunque las negociaciones diplomáticas continúan.

Entre los asuntos centrales aparecen las condiciones impuestas sobre los puertos iraníes y la situación del estrecho de Ormuz, ruta marítima estratégica que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mercado internacional.

La posibilidad de que las conversaciones no logren destrabar rápidamente el tránsito y reducir las restricciones sobre la infraestructura energética mantiene incorporada una prima de riesgo en los precios del petróleo.

El Brent, por su condición de referencia internacional y su mayor exposición a los flujos marítimos globales, ha mostrado una sensibilidad especialmente elevada frente a cualquier cambio en las perspectivas para Ormuz.

El estrecho de Ormuz sigue siendo el principal foco

La relevancia de Ormuz explica buena parte de la reacción del mercado.

Antes de las alteraciones provocadas por el conflicto, por esta vía circulaban volúmenes cercanos a 21 millones de barriles diarios de crudo y productos petroleros, equivalentes aproximadamente a una quinta parte del consumo mundial de líquidos petroleros.

Las rutas alternativas disponibles no tienen capacidad suficiente para reemplazar completamente ese flujo.

Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos disponen de oleoductos que permiten desviar parte de sus exportaciones sin utilizar el estrecho, pero su capacidad conjunta es considerablemente menor que los volúmenes que normalmente cruzan Ormuz.

Por ello, cualquier restricción prolongada incrementa no solo el riesgo de menores suministros, sino también los costos de transporte, seguros y logística para las compañías que operan en la zona.

Durante 2026, el mercado ha visto además una fuerte reducción de los flujos a través del estrecho respecto de los niveles observados antes del conflicto, obligando a productores y comercializadores a modificar rutas y mecanismos de transporte.

Rumores sobre exportaciones de diésel agregan volatilidad

A la incertidumbre en Medio Oriente se sumaron versiones sobre una eventual restricción estadounidense a las exportaciones de diésel.

El mercado reaccionó a informaciones sobre la posibilidad de que Washington evaluara una prohibición temporal de 90 días destinada a contener los elevados precios internos de los combustibles.

Sin embargo, un funcionario de la Casa Blanca negó que la administración estuviera preparando esa medida.

La sola posibilidad de una restricción generó movimientos en los mercados de destilados, debido al peso de Estados Unidos como proveedor internacional de diésel.

Las existencias estadounidenses de destilados —categoría que incluye diésel y combustible para calefacción— disminuyeron en aproximadamente 428.000 barriles durante la última semana, hasta 107,4 millones de barriles.

Una eventual reducción de las exportaciones estadounidenses podría modificar los flujos internacionales precisamente en momentos en que el mercado de destilados enfrenta una disponibilidad ajustada.

Por ahora, no existe una prohibición anunciada, y la versión sobre su preparación fue desmentida por la Casa Blanca.

Inventarios de crudo aumentan en Estados Unidos

En sentido contrario a las presiones alcistas, los últimos datos de inventarios mostraron un aumento mayor al esperado del crudo almacenado en Estados Unidos.

La Administración de Información Energética de Estados Unidos informó que los inventarios comerciales de petróleo, excluyendo la Reserva Estratégica, aumentaron en 3 millones de barriles durante la semana terminada el 18 de septiembre, hasta alcanzar 426,4 millones de barriles.

El resultado contrastó con las expectativas del mercado, que apuntaban a una disminución de las existencias.

Los inventarios de gasolina, en cambio, retrocedieron en 1,7 millones de barriles hasta 206 millones, mientras las reservas de destilados se redujeron hasta 107,4 millones.

El aumento del crudo disponible podría ejercer una presión moderadora sobre los precios, pero durante la sesión del jueves el factor geopolítico predominó sobre esa señal de mayor oferta interna estadounidense.

Mercado combina señales contrapuestas

La evolución de los precios muestra que el mercado petrolero enfrenta actualmente fuerzas en direcciones distintas.

Por un lado, la ausencia de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, la incertidumbre en torno a Ormuz y las restricciones en los mercados de combustibles sostienen una prima geopolítica elevada.

Por otro, el aumento de inventarios estadounidenses y los esfuerzos de productores del golfo para mantener exportaciones mediante rutas alternativas aportan parte de la oferta necesaria para evitar una interrupción mayor.

La volatilidad seguirá dependiendo en gran medida de la evolución de las conversaciones diplomáticas y de cualquier cambio efectivo en los flujos marítimos.

El máximo intradía de US$106,50 por barril para el Brent muestra la sensibilidad del mercado ante esas variables. Sin señales claras de una normalización rápida, el petróleo permanece por encima de US$100 y sujeto a movimientos bruscos ante cualquier novedad diplomática, logística o militar que pueda alterar las expectativas de suministro.