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El petróleo Brent vuelve a superar los US$100 ante riesgos en Ormuz y debate por el diésel en EE.UU.

El precio del petróleo Brent supera nuevamente los US$100 por barril, impulsado por la incertidumbre en el estrecho de Ormuz y el debate sobre las exportaciones de diésel en EE.UU.

El petróleo Brent vuelve a superar los US$100 ante riesgos en Ormuz y debate por el diésel en EE.UU.
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El crudo repuntó tras cinco jornadas de caídas. La recuperación parcial de una ruta de exportación saudí no despeja la incertidumbre sobre los envíos desde Medio Oriente.

El petróleo Brent volvió a superar los US$100 por barril este miércoles 23 de septiembre, mientras el mercado evaluaba dos riesgos para el suministro: la posibilidad de que Estados Unidos restrinja sus exportaciones de diésel y la persistencia de ataques contra buques en el estrecho de Ormuz. Los futuros del crudo de referencia internacional llegaron a US$101,09 por barril a las 11:11 de Nueva York, un alza de 1,85% durante la sesión.

El avance interrumpió cinco jornadas de retrocesos. El martes, el Brent había cerrado en US$99,25 por barril, presionado por señales de una mayor salida de petróleo desde Arabia Saudita. El crudo estadounidense WTI también subía este miércoles: a la misma hora se negociaba en US$91,21 por barril. Ambas cotizaciones corresponden a operaciones intradiarias, no a precios de cierre.

La presión pasa por el diésel

El presidente estadounidense, Donald Trump, respaldó el martes la idea de limitar las exportaciones de diésel para contener el precio interno del combustible. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, precisó que el gobierno estudiaba si una restricción sería viable y si debería ser total o parcial. Hasta ahora no se ha anunciado una prohibición.

La discusión afecta a un mercado que ya enfrenta escasez de productos refinados. El diésel se utiliza en transporte de carga, maquinaria y actividades agrícolas, por lo que su encarecimiento puede trasladarse a los costos de distintas industrias. En Estados Unidos, su precio minorista promedio alcanzaba este miércoles US$6,52 por galón, 76% más que un año antes.

La falta de combustible disponible también se refleja en Europa. La diferencia entre el precio del gasóleo europeo de bajo azufre y el Brent llegó a cerca de US$95 por barril, un máximo para ese indicador. Esa prima mide cuánto más vale el producto refinado respecto del crudo; no corresponde al precio que paga el consumidor final.

Parte de la estrechez viene de Medio Oriente. Los envíos de diésel de esa región promediaron unos 800.000 barriles diarios entre marzo y agosto, aproximadamente la mitad del volumen registrado en igual período de 2025, según datos de seguimiento marítimo de Kpler. A ello se suman las restricciones a las exportaciones rusas y los daños sufridos por refinerías en el contexto de las guerras en Irán y Ucrania.

La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) proyectó en septiembre que los inventarios estadounidenses de destilados —categoría que incluye el diésel— caerían por debajo de 100 millones de barriles durante el mes. El organismo prevé que permanezcan bajo el rango observado entre 2021 y 2025 durante buena parte de 2027. Se trata de una proyección, sujeta a la evolución del suministro y del transporte marítimo.

Una restricción estadounidense podría reducir inicialmente la oferta disponible para Europa y otros compradores. Su efecto dentro de Estados Unidos también está en disputa. Este miércoles, el secretario de Energía, Chris Wright, sostuvo que impedir las exportaciones podría llenar los depósitos de las refinerías y llevarlas a recortar producción, con consecuencias para la oferta de gasolina y combustible de aviación. Wright dijo que el gobierno trabaja con la industria en alternativas voluntarias, pero no detalló una medida ni anunció una decisión.

La ruta saudí se recupera, pero Ormuz sigue expuesto

El martes 22, Arabia Saudita reanudó el bombeo por su oleoducto Este-Oeste, que lleva petróleo hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. La infraestructura había dejado de operar tras un ataque con drones el 11 de septiembre. Antes de esa interrupción, el reino utilizaba la ruta para desviar alrededor de cuatro millones de barriles diarios que, de otro modo, dependerían del paso por Ormuz.

La reactivación ayudó a bajar el precio del crudo el martes, pero el oleoducto volvió a operar inicialmente a una tasa reducida. Su capacidad máxima es de siete millones de barriles diarios y fuentes familiarizadas con las reparaciones estiman que recuperar plenamente el funcionamiento tomará varias semanas. Por eso, la reapertura no equivale todavía a restablecer todo el volumen que salía por Yanbu.

La seguridad marítima añadió otra señal de riesgo este miércoles. El servicio británico UK Maritime Trade Operations informó que un buque de carga fue alcanzado por un proyectil no identificado mientras cruzaba el estrecho de Ormuz. La nave quedó incendiada y a la deriva, y su tripulación fue evacuada. Las circunstancias del ataque seguían bajo investigación.

Antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán a fines de febrero, por Ormuz transitaba cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo. En los últimos días se han observado más movimientos de buques por esa vía, pero un aumento de los cargamentos no elimina el riesgo de nuevas interrupciones.

Las conversaciones diplomáticas tampoco han producido una reapertura estable. Una autoridad iraní planteó esta semana que el tránsito podría normalizarse si Estados Unidos reduce la presión militar y levanta su bloqueo sobre puertos de Irán. Este miércoles, otra autoridad iraní afirmó que el estrecho no se reabrirá mientras no se cumplan las condiciones de Teherán.