
Un análisis de Coface advierte que la electrificación, las energías renovables, los vehículos eléctricos y la expansión de los centros de datos podrían llevar al mercado del cobre y del níquel a déficits estructurales durante la próxima década. La lenta respuesta de la producción minera podría mantener una presión sostenida sobre los precios.
Los precios del cobre y del níquel podrían casi duplicarse durante la próxima década si la oferta minera no logra responder al aumento de la demanda asociado a la electrificación de la economía y la transición energética, de acuerdo con nuevas proyecciones de Coface.
El escenario se apoya en una combinación que está modificando las perspectivas de los metales industriales: una demanda creciente proveniente de redes eléctricas, energías renovables, vehículos eléctricos, baterías y centros de datos, frente a una oferta que requiere largos períodos de desarrollo y enfrenta mayores costos, menores leyes minerales y una creciente concentración geográfica.
La advertencia es especialmente relevante para el cobre. Coface estima que el mercado podría enfrentar hacia 2035 un déficit de entre 1,5 millones y 6,5 millones de toneladas, dependiendo del ritmo que adopte la transición energética.
En un escenario compatible con mayores avances hacia las emisiones netas cero, la brecha podría representar aproximadamente 17% de la demanda mundial de cobre.
La oferta de cobre tendría dificultades para seguir el ritmo
El cobre se encuentra en el centro de prácticamente todos los procesos de electrificación. Se utiliza en redes de transmisión, distribución eléctrica, generación renovable, vehículos, infraestructura de carga, industrias y centros de datos.
La presión adicional generada por estas nuevas aplicaciones está coincidiendo con una expansión relativamente lenta de la producción minera.
Uno de los principales problemas es el tiempo necesario para desarrollar nueva oferta. Menos del 1% de los proyectos de exploración minera terminan convirtiéndose en minas operativas, mientras que llevar nueva capacidad hasta producción puede requerir entre 15 y 20 años.
Esto significa que una señal de déficit detectada actualmente no necesariamente puede solucionarse rápidamente con nuevos proyectos.
A ello se suman el descenso de las leyes minerales en numerosos depósitos, mayores costos de construcción y operación, dificultades regulatorias y necesidades de capital cada vez más elevadas.
Ese desfase entre el crecimiento de la demanda y la capacidad de respuesta de la industria minera es el principal factor detrás de la expectativa de Coface de que el cobre pueda experimentar un período prolongado de precios elevados.
El níquel podría enfrentar una brecha todavía mayor
La situación proyectada para el níquel es incluso más pronunciada bajo escenarios de rápida descarbonización.
El metal es una materia prima fundamental para determinadas químicas de baterías utilizadas en vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético.
En un escenario global de emisiones netas cero, Coface estima que el mercado de níquel refinado podría enfrentar un déficit cercano a 6,5 millones de toneladas en 2035, equivalente aproximadamente al 35% de la demanda prevista para ese año.
Sin embargo, las proyecciones sobre este metal mantienen un grado importante de incertidumbre.
Indonesia ha incrementado rápidamente su capacidad minera y de procesamiento durante los últimos años y actualmente concentra cerca del 67% de la producción mundial de mineral de níquel, una expansión que ha provocado períodos de sobreoferta y fuertes caídas de precios.
Por ello, el escenario de largo plazo dependerá tanto del crecimiento efectivo de la demanda de baterías como de la capacidad de Indonesia y otros productores para continuar expandiendo la producción.
La transición energética concentrará una parte creciente de la demanda
Las tecnologías asociadas a la transición energética están modificando la estructura tradicional de consumo de metales.
Coface calcula que las tecnologías limpias podrían representar alrededor del 35% de la demanda mundial de cobre y níquel hacia 2035, bajo uno de los escenarios considerados por la Agencia Internacional de Energía.
La presión no proviene únicamente de los vehículos eléctricos.
La construcción de redes eléctricas necesarias para incorporar generación solar y eólica requiere grandes cantidades de cobre, mientras que la expansión de centros de datos y sistemas de inteligencia artificial está agregando una nueva fuente de consumo eléctrico y de infraestructura.
Esta combinación podría mantener el crecimiento de la demanda incluso en períodos de menor actividad en sectores tradicionales como la construcción.
Concentración de producción aumenta el riesgo
El informe también identifica un problema adicional: buena parte de la producción y refinación mundial está concentrada en un pequeño número de países.
Indonesia domina la producción de níquel, mientras que China posee más de la mitad de la capacidad mundial de refinación de varios metales estratégicos.
La concentración aumenta la exposición de las cadenas de suministro a restricciones comerciales, conflictos geopolíticos y cambios regulatorios.
A finales de 2025 existían 1.138 medidas comerciales que afectaban las importaciones o exportaciones de minerales críticos, frente a 357 registradas aproximadamente una década antes.
El aumento de estas restricciones refuerza la posibilidad de que los compradores industriales deban enfrentar no solo precios más elevados, sino también dificultades para asegurar suministros.
El aluminio también podría entrar en déficit
Aunque las mayores presiones se proyectan para cobre y níquel, Coface también anticipa un mercado más ajustado para el aluminio.
El déficit mundial podría ubicarse entre 5 millones y 15 millones de toneladas hacia 2035, equivalente a cerca del 10% de la demanda prevista en algunos escenarios.
En este caso, el problema no estaría principalmente en la disponibilidad del mineral, sino en la capacidad industrial para transformarlo y en el alto consumo energético necesario para producir aluminio primario.
Por el contrario, metales como el acero y el zinc enfrentarían, según el análisis, condiciones de oferta menos restrictivas y una exposición menor al aumento de demanda generado por las tecnologías de transición energética.
Una proyección, no un precio asegurado
La expectativa de que el cobre y el níquel puedan casi duplicar sus valores no implica que los precios seguirán una trayectoria lineal durante los próximos diez años.
La entrada en producción de nuevos proyectos mineros, un aumento del reciclaje, cambios tecnológicos en las baterías, una desaceleración económica global o una transición energética más lenta podrían reducir las presiones previstas.
En sentido contrario, retrasos adicionales en proyectos, mayores dificultades regulatorias, una expansión acelerada de las redes eléctricas o un crecimiento superior al esperado de los centros de datos podrían ampliar los déficits.
El elemento central del análisis es que la industria minera dispone de menos tiempo para ampliar la oferta del que requieren habitualmente los grandes proyectos para entrar en operación. Esa diferencia será uno de los factores decisivos para determinar el comportamiento del cobre, el níquel y otros metales industriales durante la próxima década.
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¿Qué advierte Coface sobre el mercado del cobre y del níquel?
Coface advierte que la electrificación, las energías renovables, los vehículos eléctricos y la expansión de los centros de datos podrían llevar al mercado del cobre y del níquel a déficits estructurales durante la próxima década.
¿Cuál es la proyección de déficit para el mercado del cobre hacia 2035?
Coface estima que el mercado del cobre podría enfrentar un déficit de entre 1,5 millones y 6,5 millones de toneladas hacia 2035, dependiendo del ritmo de la transición energética.
¿Qué porcentaje de la demanda mundial de cobre podría representar la brecha proyectada?
En un escenario compatible con mayores avances hacia las emisiones netas cero, la brecha podría representar aproximadamente el 17% de la demanda mundial de cobre.
¿Cuál es la proyección de déficit para el mercado de níquel refinado hacia 2035?
Coface estima que el mercado de níquel refinado podría enfrentar un déficit cercano a 6,5 millones de toneladas en 2035, equivalente aproximadamente al 35% de la demanda prevista para ese año.
¿Qué porcentaje de la demanda mundial de cobre y níquel podrían representar las tecnologías limpias hacia 2035?
Coface calcula que las tecnologías limpias podrían representar alrededor del 35% de la demanda mundial de cobre y níquel hacia 2035, bajo uno de los escenarios considerados por la Agencia Internacional de Energía.






