El petróleo volvió a tensionar al mercado este jueves 12 de marzo. El Brent llegó otra vez a US$100 por barril durante la sesión y luego operó en US$96,88, mientras el WTI subió a US$91,52, en una jornada marcada por nuevos ataques a embarcaciones en aguas del Golfo y por la advertencia de la AIE en su informe mensual de marzo sobre la mayor disrupción de suministro registrada en el mercado global.
La nueva sacudida llega apenas un día después de la liberación récord de 400 millones de barriles, una medida que no alcanzó a desarmar la prima de riesgo que hoy pesa sobre el crudo. La señal es clara: mientras el tránsito por Ormuz siga bajo presión, el mercado seguirá reaccionando a cada incidente en la zona.
Qué detonó el nuevo salto del crudo
Según un reporte de Reuters, dos tanqueros de combustible fueron atacados en aguas iraquíes y quedaron en llamas, con un tripulante muerto, después de que proyectiles impactaran cuatro embarcaciones en aguas del Golfo. Al mismo tiempo, el tránsito por el Estrecho de Ormuz seguía interrumpido, lo que reactivó el temor a una crisis más prolongada en el suministro.
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El movimiento devolvió al mercado a un terreno de alta volatilidad. El lunes el Brent había tocado US$119,50, luego retrocedió tras señales políticas desde Washington y ahora volvió a empinarse con nuevos ataques y con dudas crecientes sobre cuánto tiempo puede mantenerse bloqueado el principal corredor energético del mundo.
La señal más dura de la AIE
En su reporte de marzo, la agencia indicó que los flujos de crudo y productos petroleros por Ormuz pasaron de alrededor de 20 millones de barriles diarios antes de la guerra a un nivel casi residual. Con rutas alternativas limitadas y almacenamiento llenándose, los países del Golfo han recortado su producción total en al menos 10 millones de barriles diarios. La magnitud de ese cuello de botella ya había quedado expuesta en este análisis sobre la importancia del Estrecho de Ormuz para Chile y la economía global.
La AIE también proyectó que la oferta mundial de petróleo caerá en 8 millones de barriles diarios en marzo. A eso se suma el freno en los flujos de refinados y GLP, además del riesgo sobre capacidad de refinación en la región, en un escenario donde las opciones para desviar exportaciones siguen siendo acotadas, como ya se detallaba en estas claves del corredor energético en Ormuz y Ras Laffan.
Por qué 400 millones de barriles no han desactivado el riesgo
Los 32 países miembros de la AIE acordaron el 11 de marzo poner 400 millones de barriles de reservas de emergencia a disposición del mercado, la mayor acción coordinada de este tipo desde la creación del organismo. Pero el rebote del Brent y del WTI mostró que el mercado sigue concentrado en una variable más inmediata que el volumen liberado: la reapertura efectiva de Ormuz y la normalización del tráfico marítimo.
La propia agencia advirtió que, sin una rápida reanudación de los flujos marítimos, las pérdidas de suministro podrían aumentar. Ese es el punto que hoy define el precio del petróleo por encima de cualquier alivio temporal desde las reservas estratégicas.









