Los precios de los metales han mostrado una notable disminución este miércoles, en respuesta a tensiones incesantes en el Medio Oriente y a las preocupaciones sobre un posible aumento de tasas de interés en Estados Unidos. Tras un ataque de las fuerzas estadounidenses a Irán, las operaciones de metales básicos como el aluminio y el zinc se vieron impactadas en las primeras horas de la jornada en Londres.
En este contexto, a pesar de un informe de inflación en EE.UU. que mostró un aumento de precios menor al esperado, los metales preciosos también sufrieron pérdidas, con el oro cayendo hasta un 2.6%. Este descenso en el valor del oro se atribuye a las expectativas de un aumento de tasas de interés por parte de la Reserva Federal este año, lo que afecta negativamente a activos no generadores de interés. Por otro lado, la plata, aunque también tuvo un comportamiento volátil, registró una caída del 1%.
Desde el inicio del conflicto bélico en la región, el oro ha perdido casi un 20% de su valor, eliminando todas las ganancias obtenidas en 2026. En medio de todo esto, algunos analistas todavía mantienen una perspectiva optimista respecto al futuro de los metales. A pesar de las recientes consolidaciones de precios, el oro podría beneficiarse de factores como la fuerte compra de bancos centrales y su rol como activo de reserva.
Analistas de Sprott Asset Management han estimado que los precios del oro podrían acercarse a los $5,000 por onza este año, apoyándose en las preocupaciones sobre la inflación y la devaluación de las monedas.
Respecto a los metales industriales, se espera un crecimiento impulsado por un aumento en el gasto en tecnología, especialmente en China, que planea invertir cerca de 2 billones de yuanes (aproximadamente $295 mil millones) en construcción de centros de datos en los próximos cinco años. Este impulso podría redefinir el mercado de metales en los próximos años, con una llamada a una "transformación estructural de varias décadas" al integrar tecnologías avanzadas y diversificar cadenas de suministro, según Fitch Solutions. La adaptabilidad en esta industria será clave para la supervivencia a largo plazo de las compañías hasta 2050.










