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Industria Minera

Prospección El Alto: US$35 millones, 62 sondajes y la votación 9–0 que reabre el tablero minero en Atacama

Prospección El Alto volvió a poner a Barrick en el centro del mapa minero de Atacama tras conseguir luz verde ambiental a nivel regional. La aprobación de su…

Prospección El Alto: US$35 millones, 62 sondajes y la votación 9–0 que reabre el tablero minero en Atacama

Prospección El Alto volvió a poner a Barrick en el centro del mapa minero de Atacama tras conseguir luz verde ambiental a nivel regional. La aprobación de su Declaración de Impacto Ambiental (DIA) no es un “permiso para construir una mina”, pero sí el hito que define si una compañía puede —o no— entrar a terreno para generar información geológica y metalúrgica con sondajes. Y en este caso, el proyecto llega con un dato que pesa: una inversión estimada de US$35 millones, 43 plataformas y 62 sondajes en la comuna de Alto del Carmen, en un territorio donde la conversación pública sigue marcada por el cierre definitivo de Pascua Lama. La señal política también fue nítida: la Comisión de Evaluación Ambiental de Atacama aprobó la iniciativa con 9 votos a favor y 1 abstención, dejando atrás meses de observaciones técnicas y escrutinio por la sensibilidad del área. Lo que viene ahora —calendario, resguardos y empleo local— será clave para entender si El Alto es solo una campaña de prospección o el primer paso hacia una nueva historia minera en el Huasco, con estándares y expectativas distintas.

Qué se aprobó y qué significa realmente para el proyecto

La aprobación de la DIA por parte de la autoridad regional es, en términos prácticos, el “sí” para ejecutar una campaña de prospección bajo condiciones ambientales definidas, sin entrar todavía en la fase de explotación ni de construcción de una operación minera. En el caso de El Alto, la votación regional dejó el proyecto habilitado para avanzar hacia la obtención de su Resolución de Calificación Ambiental (RCA), un paso clave para programar obras y movilización de equipos en alta cordillera. Según el comunicado oficial de Barrick Chile, la compañía proyecta iniciar actividades después del invierno de 2026, con una ejecución distribuida en dos temporadas estivales. En paralelo, el hito reordena la conversación pública en Alto del Carmen: no solo por el precedente de Pascua Lama, sino porque una prospección bien evaluada puede reabrir expectativas de inversión futura, encadenamientos productivos y contratación local. Para el mercado, el mensaje es doble: por un lado, que el proyecto superó el filtro ambiental regional; por otro, que el verdadero termómetro será el cumplimiento operativo y la gobernanza del proceso en terreno.

El proyecto en cifras y en terreno: la campaña que se juega en dos veranos

En lo operativo, El Alto se define por su escala acotada y su foco: levantar información técnica mediante sondajes, no construir infraestructura permanente. La campaña contempla 43 plataformas y 62 sondajes, con un presupuesto estimado de US$35 millones y una demanda laboral cercana a 75 puestos por temporada, de acuerdo con lo reportado previamente por REDIMIN en la cobertura sobre el ingreso del proyecto y su diseño de prospección. El cronograma se estructuraría para aprovechar ventanas climáticas, lo que en la práctica significa concentrar faenas entre primavera y otoño y desmovilizar al cierre de cada temporada. Ese diseño reduce huella, pero exige disciplina logística y trazabilidad ambiental, especialmente en rutas de acceso, gestión de residuos y control de polvo.

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Datos clave de la campaña (según información pública reportada por REDIMIN):

  • Inversión estimada: US$35 millones

  • Plataformas: 43

  • Sondajes: 62

  • Duración: dos temporadas estivales

  • Empleo: 75 personas por temporada (con prioridad local)

Dónde está El Alto y por qué la referencia a Pascua Lama cambia la lectura

La prospección se emplaza en la comuna de Alto del Carmen, en la cordillera de Atacama, un territorio que por años estuvo asociado al conflicto socioambiental de Pascua Lama y que hoy vive una tensión distinta: el deseo local de empleo e inversión conviviendo con exigencias de resguardo ambiental más estrictas. REDIMIN ha seguido esta relación con detalle en artículos como la nota sobre el proceso local y la activación temprana de participación y también en el análisis sobre cómo Barrick busca recomponer confianzas en el área, en la cobertura sobre la zona de Pascua Lama y el giro estratégico. En la práctica, la mención a Pascua Lama no es solo geográfica: condiciona la conversación sobre estándares, monitoreos, transparencia y relacionamiento comunitario. Por lo mismo, El Alto será observado no solo por lo que encuentre en términos geológicos, sino por cómo se ejecuta: permisos sectoriales, fiscalización, protocolos de seguridad, y capacidad de demostrar que una campaña de sondajes puede convivir con un entorno de alta sensibilidad sin repetir errores del pasado.

Qué viene en la RCA: los puntos que suelen definir el “cómo” en alta cordillera

La etapa posterior a la aprobación regional es donde se ordena el “manual operativo” del proyecto: qué medidas son obligatorias, cómo se verifican y qué condiciones gatillan ajustes o detenciones. En proyectos de prospección en cordillera, las variables que más pesan suelen ser emisiones de polvo, tránsito, campamentos temporales, manejo de residuos y protección de componentes sensibles del territorio, además de aspectos arqueológicos o paleontológicos cuando corresponda. En esa línea, REDIMIN ya había anticipado que la evaluación técnica incorporó condiciones y exigencias específicas en su nota sobre el informe técnico que dejó el proyecto ad portas de votación, un marco relevante para entender por qué una prospección puede ser “pequeña” en infraestructura, pero compleja en control ambiental. Para la industria, el aprendizaje es claro: en zonas con historia de conflicto, la licencia social se sostiene con trazabilidad y cumplimiento, no con promesas. Y para Atacama, el caso El Alto se leerá también dentro de una tendencia más amplia de reactivación de exploración e inversión, donde proyectos como Costa Fuego y el renovado interés por cobre y oro en la región ayudan a dimensionar el momento.

Empleo local: perfiles que suelen abrirse en una campaña de sondajes como El Alto

Con un inicio proyectado para después del invierno de 2026 y dos temporadas estivales por delante, el impacto más inmediato para la zona suele ser laboral y de servicios asociados: transporte, alimentación, alojamiento temporal, mantención, seguridad y soporte operativo. La cifra de 75 empleos por temporada entrega una señal concreta, pero la calidad del impacto dependerá de cuánto se logre captar desde la propia Provincia del Huasco y de la preparación de proveedores locales para estándares HSEC exigentes. En campañas de sondajes diamantinos y soporte en terreno, los perfiles que más se demandan tienden a repetirse, con énfasis en seguridad y logística.

Perfiles habituales en campañas de prospección (según práctica de industria):

  • Operadores y asistentes de perforación (sondajes)

  • Topografía y apoyo geológico en terreno

  • Logística, bodega y transporte interno

  • Servicios de campamento y alimentación

  • HSEC (seguridad, salud ocupacional y ambiente)

  • Mantención mecánica y apoyo eléctrico

Para quienes miran El Alto desde Alto del Carmen y alrededores, el punto crítico será cómo se articula la contratación local con contratistas, turnos y exigencias de certificación. En un territorio donde la confianza se construye con hechos, el empleo será una de las primeras métricas visibles —y la que más rápido conecta la aprobación ambiental con la vida cotidiana de la zona.

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