La huelga que mantiene paralizada a la mina Mantoverde, en la Región de Atacama, completó 17 días sin visos de solución y entró esta semana en una fase de máxima tensión, luego de que la compañía acusara hechos de violencia, la toma ilegal de su planta desaladora y la difusión de imágenes presuntamente alteradas con inteligencia artificial en el marco del conflicto sindical.
Según informó Capstone Copper, controladora del yacimiento, los incidentes se registraron cerca de las 23:00 horas del lunes, cuando un grupo de personas vinculadas a la huelga habría ingresado de forma ilegal y violenta a la planta desalinizadora que abastece la totalidad del suministro de agua de la operación minera. Se trata de una infraestructura crítica, ubicada a unos 40 kilómetros al oeste de la faena, hacia la zona costera.
Denuncia por actos violentos y paralización total del agua
De acuerdo con la versión de la empresa, tras el traslado del campamento de huelga desde la mina hasta la costa, se produjeron intentos de vulnerar accesos, lanzamiento de piedras mediante hondas, hostigamientos a trabajadores, destrucción de cámaras de seguridad (CCTV), quema de neumáticos y bloqueo de accesos, incluso impidiendo el normal desplazamiento de personal de Carabineros de Chile.
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Una vez al interior de las instalaciones, Capstone Copper denunció amenazas de muerte contra trabajadores que cumplían funciones esenciales, además de la intervención del sistema eléctrico, lo que derivó en la detención total del suministro de agua tanto al campamento como a los procesos productivos. La compañía sostiene que, hasta ahora, los responsables de los desmanes mantienen ocupadas las instalaciones, profundizando la paralización.
Cruce de versiones por seguridad privada e imágenes alteradas
El conflicto escaló aún más luego de que el sindicato difundiera imágenes en las que se observa a personal de seguridad privada con lo que aparentan ser armas largas y perros, denunciando la existencia de un supuesto “grupo de choque” contratado por la empresa. Desde Mantoverde, sin embargo, desmintieron tajantemente esa versión y acusaron una manipulación deliberada de imágenes mediante IA para instalar una narrativa de agresión armada.
Según la minera, la imagen original —que fue difundida como contraste— muestra a guardias con chalecos antibalas y pasamontañas, pero sin armamento ni perros, señalando que la alteración buscaría intimidar y escalar el conflicto ante la opinión pública.
El sindicato, por su parte, afirmó que se trata de “20 sujetos que conforman un equipo antidisturbios privado”, equipados con cascos balísticos, escudos antimotines y otros implementos, lo que —a su juicio— constituye un acto de intimidación hacia los trabajadores en huelga.
Acciones legales y llamado a resguardo público
Capstone Copper aseguró que cuenta con registros audiovisuales y testimonios que respaldan su versión, los que serán puestos a disposición de la justicia. Además, recordó que existen medidas judiciales vigentes para la protección de personas e infraestructura crítica, y que ha reiterado ante la Corte de Apelaciones de Copiapó la solicitud de resguardo permanente de la fuerza pública, sin que hasta ahora se haya concretado una presencia policial estable en terreno.
Con las posiciones endurecidas y acusaciones cruzadas, el conflicto en Mantoverde se perfila como uno de los episodios sindicales más complejos del último tiempo en la minería chilena, en un escenario donde la continuidad operacional, la seguridad y la legitimidad de la información difundida se han convertido en ejes centrales de la disputa.










